
Uno, efectivamente, no nació con un pan bajo el brazo, sino con un balón. Quizá el esférico no le salvó la vida de pequeño, pero él ha salvado la vida de más de un partido. Se le ve disfrutar en un terreno de juego, como si jugase para pasárselo bien por encima de todo. Nació con esto y para esto. Otro es más alto, más fuerte, arrogante, juega para ser el mejor, para ganar, no concibe saltar al terreno de juego pensando en la derrota. Pocas veces se le ve sonreír en el campo, su meta es el gol y tiene la portería rival como objetivo último. Lionel Messi y Cristiano Ronaldo son los dos mejores futbolistas del mundo, muy por encima del tercero. Mucho se ha discutido sobre el puesto del número uno, pero la evolución del argentino, que no parece tener límite, ha enfriado el debate y se ha abierto un hueco entre los dos primeros puestos. Sin embargo, el último duelo entre ambos se ha saldado contra pronóstico a favor del portugués. El Barcelona ganó al Madrid, pero en el duelo individual, esta vez Cristiano ganó a Messi.
Sus trayectorias frente al eterno rival de sus respectivos clubes eran francamente diferentes. Messi ha escogido al Real Madrid como objeto de su lírica ira y a Casillas como víctima de sus bucólicos arrebatos. Trece goles y un sinfín de majestuosas actuaciones componen la sinfonía que Leo Messi toca cada vez que tiene enfrente al rival madridista. El mejor futbolista del mundo ejerciendo en un gran escenario. Por contra, a Cristiano Ronaldo se le ha achacado con frecuencia su escasa aportación cuando tiene al Barcelona en campo contrario. El mejor goleador del mundo no demostraba ese hambre voraz cuando el azulgrana era el rival, y las críticas se recrudecieron tras ese 1-3 en liga donde su actuación fue discreta.





Cada semana en Notas de Fútbol puntuamos, del 1 al 5, lo que menos y lo que más nos ha gustado de la jornada de Primera División. Estas son las notas de la decimonovena jornada de Liga.

El sábado pasado se inauguró en Cornellá-El Prat la escultura en recuerdo de Dani Jarque, el Eterno 21. La estatua, obra de la escultora Marta Solsona, se ha situado, como no podía ser de otra manera, en el Acceso 21, una zona que se ha convertido en una suerte de punto de reunión y lugar de culto para la parroquia perica, un rincón fantástico donde se encuentra un espectacular mural presidido por

