
No me cabe ninguna duda de que a Mourinho le hubiese gustado contar esta temporada con Emmanuel Adebayor. Aunque no sea un delantero top, el togolés era del agrado del técnico madridista y ofrecía unas características diferentes a las de Higuaín y Benzema. El que en su día fuera gran motivo de discordia entre Mourinho y Valdano, que decían venía para quitar el sitio a Benzema y que esperó hasta el último suspiro para agotar sus opciones de seguir en el Bernabéu, no hubiese tenido demasiados minutos con el club madrileño viendo el rendimiento de Benzema y los partidos que desde el banquillo ha visto Higuaín, pero a buen seguro que el técnico de Setúbal le habría dado partidos en los que precisase de un punta diferente a lo que actualmente tiene en Chamartín. Pero Florentino no estaba por la labor de hacer efectiva la opción de compra y tuvo que volver al Manchester City, adonde no quería regresar y donde Mancini no contaba con él. La solución fue una nueva cesión, esta vez al Tottenham, y la decisión no pudo ser más acertada: Adebayor ha cuajado un gran año en White Hart Lane.









