Atlético vs. Oporto: el castigo de la mediocridad

La plantilla del Atlético de Madrid no está confeccionada para jugar la UEFA Europa League. Pero es el castigo, que no premio, por haber realizado una fase de grupos paupérrima en la que tras cinco jornadas sólo puede presumir de un empate ante uno de los mejores equipos del continente como es el Chelsea. Del resto, pésimo tirando a vergonzoso. Hoy el Atlético de Madrid tiene la oportunidad de embolsarse la suculenta cuantía por una victoria europea y garantizar su clasificación para la hermana pequeña de la Champions, esa competición que no hace mucho colocó al Sevilla en el mapa tras la conquista del título en 2006 y 2007.
El rival no es que sea el más propicio para regalar a la grada una goleada, pero el Oporto no se juega más que unos euros que nunca están de más en estos tiempos de crisis. Pero ni puede echarle el lazo al Chelsea, campeón de grupo desde la anterior jornada, si puede temer por ser alcanzado por los rojiblancos, que ya sólo pueden llegar a ser terceros. Sin embargo, contrincantes más débiles han conquistado el Vicente Calderón y a pesar de las dos victorias consecutivas del Atlético, de sobra es conocido que en la ribera del Manzanares todo puede pasar. Quique Sánchez Flores no quiere sorpresas y pondrá todo lo que tiene para salir victorioso del último envite de Champions antes de hacer borrón y cuenta nueva.



Forlán y Agüero marcan, luego el Atlético existe. En Jerez funcionó la fórmula y se han impuesto los rojiblancos por cero a dos al conjunto azulino, algo más que un candidato para emprender el camino a Segunda. Como el Atlético tampoco es que muestre mucho fútbol, no se pierde uno casi nada por ver el partido en la preferencia baja de Chapín, desde donde he comprobado —eso sí, entre seguratas y recogepelotas— que si este equipo ha de dar un paso adelante y un saltito de calidad será de la mano de un mejorado Reyes.
Resultado engañoso en el Santiago Bernabéu. Para el aficionado imparcial, un partizado. Para el del Real Madrid, un alivio. Y para el del Almería, una pena. Porque el conjunto madridista le metió cuatro al Almería pero no sin pasarlas canutas. Sobre todo cuando el equipo de Hugo Sánchez consiguió darle la vuelta al gol de Sergio Ramos en el primer acto. Pero volvieron las individualidades, apareció el de siempre, Huguaín, se autoexpulsó Cristiano y hasta Drenthe pudo marcar el quinto blanco.
Me emociona muy poco, por no decir nada, la euforia desatada por los medios, y la afición en general, una vez 