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10 mayo 2006


Zaragoza-Arsenal. Final Recopa 1995

Cluje

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Un balón que botaba feliz en la hierba, cerca de donde se cruzaban dos líneas de cal, recibió de pronto un impacto brutal que lo elevó a las alturas inéditas del cielo de París. Cuando frenó el impulso y la gravedad comenzó a hacer su trabajo, un hombre solo que defendía un marco unos metros más adelante de lo que hubiera deseado contempló aterrado como descendía el proyectil que hacía real la más inimaginable de sus pesadillas. En el mismo momento, los millones de españoles que seguían el mágico vuelo que había tomado el zapatazo de Nayim iban pasando del escepticismo a la incredulidad y de ésta al deseo, para concluir en un paroxismo de alegría que aún hoy no puede recordarse sin emoción. Mohamed Ali Hamar había marcado el gol más impensable y sobrecogedor, por calidad, belleza, dificultad y oportunidad, que jamás se haya visto en una final europea. Hace exactamente once años, el 10 de Mayo de 1995.

Era el minuto 120 de una final disputada, por tanto, hasta el último aliento, contra un gran Arsenal, que defendía el título. No era el primer equipo inglés que se encontraba el Zaragoza en aquella mítica Recopa, en tiempos en que, fuera de la Copa de la UEFA, era muy difícil repetir país en competición europea: antes el Chelsea, campeón de la Cup, había caído en una vibrante eliminatoria merced a un salvador gol de Aragón en Stanford Bridge. Bueno, y también al espectacular 3-0 del partido de ida.

Y es que aquel Zaragoza, al que Víctor Fernández había convertido en uno de los equipos más vistosos de Europa, no era cualquier cosa. Disfrutaba de dos centrales segurísimos como Aguado y Cáceres; el exquisito medio centro Santi Aragón como distribuidor del juego, a quien acompañaba Gustavo Poyet, uno de los más grandes llegadores de los últimos veinte años; y arriba, dos killers en el momento más dulce de su carrera, Paquete Higuera y Juan Eduardo Esnáider. Como diría Luis Aragonés, un pasillo de seguridad para ir tranquilo a cualquier sitio. Junto a ellos, buenos jugadores de complemento como Belsué, Solana o Pardeza, terminaban de construir un equipo que hizo bandera del toque, el pase y, en resumen, el jogo bonito.

El Arsenal era muy diferente en concepto y juego al que en una semana se disputará con el Barcelona el trono continental. Un conjunto aguerrido, duro, basado en la defensa mítica que muchos buenos aficionados saben de memoria: Winterburn-Adams-Keown-Dixon, con un joven Seaman por detrás, la clase de Merson y el trabajo a destajo de Ray Parlour por delante, y arriba el incombustible Ian Wright, el gran mito gunner hasta la llegada de Henry. Un equipo sin gran nivel técnico, pero competitivo como pocos. Y lo demostraron en la final.

El encuentro comenzó con dominio del Arsenal, más acostumbrado que el Zaragoza a partidos de este nivel. En la primera parte, los jugadores maños dieron impresión de agarrotamiento, como lastrados por la importancia del choque, mientras que los británicos practicaban sin dificultad su juego físico y vigoroso; a ratos, una lluvia de pelotazos se descargaba en el área de Cedrún, muy seguro por alto, así como sus centrales. Sin embargo, como suele suceder en las finales, el juego era embarullado, sin mucha claridad, y con escasas ocasiones de gol. Así, no es extraño que se llegara con el resultado inicial al descanso.

En el segundo periodo cambió la decoración radicalmente. El Zaragoza, apoyado en un gran Aragón, comenzó a rasear el balón y a utilizar las bandas, a la vez que Pardeza caracoleaba sin cesar por las inmediaciones del área y Esnáider empezaba a ganarle cada vez más balones a Tony Adams. El gol se veía venir; pudo llegar en una gran oportunidad de Higuera mediado el segundo tiempo, pero se hizo esperar hasta el minuto 68, en una volea seca de Esnáider que batió a Seaman sin remisión, y que el argentino celebró con ojos de demente.

En ese momento, sacó el Arsenal la casta del campeón, y se fue arriba con decisión y poderío. Por momentos, el miedo a ganar atenazó a los jugadores maños, intimidados por la ofensiva de los cañoneros. A pocos minutos del final, la fe de los londinenses obtenía su fruto en una jugada clásica: balón a la banda diestra, pase de la muerte y remate inapelable de Hartson. Empate y vuelta a empezar. La prórroga, con los jugadores rotos por el esfuerzo, no se resolvía en ningún sentido, y todo el mundo templaba ya los ánimos para la ruleta rusa de los penaltis cuando apareció Nayim. Para convertir una simple final en un mito.


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Comentarios

Uf, creo que con esa final el Zaragoza se ganó una complicidad en España comparable a la que este año ha tenido el Villarreal en la Champions.

Como nota curiosa, decir que tras su carrera en el Arsenal, Ian Wright ha tenido una fructífera carrera como presentador de TV. El último programa que ha presentado es un original concurso de la BBC, llamado "Friends Like These", un programa en el que un grupo de chicos se enfrenta a otro de chicos en una serie de pruebas de habilidad.

#1 | Escrito por Jordi | 10 may 2006 12:31:40

Aun parece increible que ese balón entrara

#2 | Escrito por Pablo Rivera | 10 may 2006 13:00:06

Recuerdo estar viendo ese partido en el comedor de mi casa. Mis padres ya se habian ido a dormir, y cuando marco Nayim empece a gritar como un loco, sali a la terraza a dar saltos y gritar el gol... mi madre vino todo preocupada a ver que me pasaba :-).

Por cierto, creo recordar que Victor Fernandez dijo años mas tarde que 10 minutos antes estuvo a punto a punto de sustituir a Nayim, pero al final cambio a otro.

#3 | Escrito por Davor | 10 may 2006 13:15:27

Davor, yo creo que ese es uno de esos momentos en los que cualquier aficionado recuerda lo que estaba haciendo. Yo acababa de hacerme una tablilla para apuntar quién iba a tirar los penaltis, y cuando marcó Nayim entré en un estado así como el tuyo.

#4 | Ramón J. | 10 may 2006 13:23:25

Que pedazo de gol, lo unico que destacable de Nayim como jugador del Zaragoza pero que momentazo. El ceuti le dio al Zaragoza su momento de mayor gloria. Una pena que Victor Fernandez saliera de la forma que salio de Zaragoza.

#5 | Aurrera txuri-urdiñak! | 10 may 2006 13:24:26

Desde Perú también vi ese partido, todavía recuerdo aquel golazo y al pobre portero que lo encajó, nada menos que el tristemente célebre Seaman. No fue la única vez que se come ese tipo de goles, recordemos el de Ronaldinho en el último mundial.

#6 | Ricardo Perezreyes | 10 may 2006 13:54:33

Yo como zaragocista aun no he conseguido ver este gol repetido sin llorar. Sólo tenía 12 años y será siempre una espinita que tendré clavada, no haberlo podido ver en directo en el Parque de los Príncipes, desde entonces he estado en todas las finales del Zaragoza.
El juego de aquel equipo sólo era comparable en aquel entonces con el Dream Team, al que por cierto este Zaragoza le metió un inolvidable 6-3.

#7 | Víctor | 10 may 2006 14:02:52

Que momento... me acuerdo que mi hermano y yo nos pusimos a saltar viendo la tele, era ya tarde por la prórroga y fue en plan "penaltis y a rezar", en fin, un partido tremendo. Que bien me cae Cedrún y que bueno me parecía Poyet.

#8 | Klaus Allofs | 10 may 2006 14:04:06

Sí, Víctor, y un 4-5 en el Camp Nou en Supercopa, aquel de las famosas manos de mantequilla de Lopetegui.

#9 | Ramón J. | 10 may 2006 14:51:19

Increible por el momento en que la enchufa. Pero creible tratandose del ceuti.
No fue un churro.
Nayim ha sido el jugador con mejor técnica individual que ha pasado por el Zaragoza en los últimos 20 años. De hecho la semana siguiente al gol casi mete otro de volea desde medio campo despues de un saque de puerta rival.
Un crack y un momento oportuno construyeron un momento glorioso en la historia del futbol.

#10 | Pepe | 10 may 2006 14:52:43

(Sin desmerecer al genial Santi Aragón y al gran Andreas Brehme)

#11 | Pepe | 10 may 2006 14:58:36

Ramon, por entrar en uno de esos 'estados', aunque sea muy de vez en cuando, es por lo que todos nosotros aqui amamos el futbol :-).

#12 | Escrito por Davor | 10 may 2006 15:00:06

A punto estuvo el gran Paul Merson, que salía de una lesión, de no jugar aquella final. Casi mejor que no la hubiese jugado... Míticos Tony Adams y Martin Keown, en un Arsenal inglés de verdad.

#13 | Escrito por Borja | 10 may 2006 15:44:32

Recuerdo perfectamente el partido, como mi padre (merengón) y yo (culé) explotamos de alegría con aquel gol y nos pusimos a gritar como locos hasta que vino mi madre a poner orden xD.

Que recuerdos....

#14 | David | 10 may 2006 16:12:16

ese balón lo guió la Pilarica

#15 | Jorge | 10 may 2006 16:36:49

Han pasado 11 años y cada vez que lo veo se me sigue poniendo la piel de gallina y los ojos llorosos.

#16 | Miguelote | 10 may 2006 16:50:13

Aquí, los zaragocistas, aún presumen de ese gol. Normal, yo también lo haría, para mí es uno de los mejores goles de la historia: por calidad y trascendencia. A mi también se me pone la piel de gallina, igual que con el gol de Maradona si es retransmitido por Victor Hugo Morales y con alguno más.
Saludos!

#17 | Boves | 10 may 2006 16:58:36

Para mí Pardeza no era para nada un jugador de complemento, sino uno de los mejores de ese equipo o el mejor.

#18 | Boves | 10 may 2006 17:33:18

¡Eh! ¡Yo edité ese vídeo! XDDDDDDDD Anda que no disfruté haciéndolo. Tengo otro parecido, pero con los goles del Madrid en la novena. Buscad mi nick en la mula y por ahí anda.

¡Que ilusión, verlo aquí, en NDF! ¿Andestá mi cheque por los royaltis? XDDDD

Aquel día pegué un bote en el sillón como casi nunca he vuelto a hacerlo. Sólo el gol de Alfonso a Yugoslavia, el de Hierro a Dinamarca (1993) el de Pedja en Amsterdam y el de Dios en Glasgow pueden llegar al nivel de la euforia absolutamente desmedida que me provocó el pelotazo de Nayim. Mi padre lloró, yo también, mi hermano también, y mi madre salió a ver qué carajo andábamos gritando, si no jugaba el Real Madrid. Absolutamente inenarrable.

Por cierto. Según el Corolario de Míchel a la Ley de Murphy, basta con que un comentarista anuncie algo para que ocurra lo contrario. En la última de las cuatro narraciones, el comentarista inglés dice:

"Pues bien, vamos encaminados a la tanda de penaltis..." y cuando termina de pronunciar esa frase, en ese momento exacto, Nayim le pega a la pelota. Al final se pregunta "¿Pueden creer lo que ven?

La narración de la Cope (la segunda) es, creo, la única en la que he podido escuchar como José María García gritaba un gol con toda la potencia de sus pulmones.

Me cuesta no emocionarme viendo ciertas imágenes. ¡Un gran repaso, Ramón!

#19 | Escrito por Madridisto | 10 may 2006 19:54:16

¿Por qué siempre los padres y los hijos crean el follón y las madres salen a poner orden o a ver que ocurre?? XD

#20 | Boves | 10 may 2006 20:15:00

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