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13 junio 2006
1994: Brasil, tetracampeón sin brillo
En un intento de conquistar el único territorio de la Tierra donde aún se mira el fútbol con resquemor, la FIFA concedió la organización de la Copa del Mundo de 1994 a Estados Unidos. El intento ha resultado sólo a medias, y curiosamente ha promocionado el deporte rey más entre las mujeres que entre los hombres. A día de de hoy, el balompié sigue a años luz en el imaginario americano de sus deportes ancestrales, béisbol y baloncesto, pero el crecimiento ha sido evidente.
Futbolísticamente, resultó un torneo bastante superior al anterior, aunque no se puede decir que se alcanzaran con frecuencia niveles de excelencia. Sorprendieron selecciones como Nigeria, Rumanía o Suecia, con fútbol alegre y abierto. Sin embargo, los dos finalistas alcanzaron la cumbre desde planteamientos diferentes a estos y similares entre sí.
A pesar del fracaso del sistema de Lazaroni en la anterior Copa del Mundo, el seleccionador Carlos Alberto Parreira construyó su equipo desde premisas muy próximas a las suyas. Diagnosticando que el motivo de que Brasil llevase 24 años sin ganar la Copa del Mundo era la intermitencia de las figuras y la inconsistencia en el centro del campo, montó un conjunto que desprendía un inconfundible aroma europeo, en las antípodas de la samba. Así, construyó una poderosa maraña en el medio, con poca creatividad pero mucho músculo, y dejó toda la responsabilidad del gol en manos de los delanteros.
Claro que estos delanteros se llamaban Romário y Bebeto, y probablemente por ello llegó Brasil a donde llegó. Ambos en la cumbre de su carrera, el jugador de dibujos animados que creaba como nadie goles de la nada, y el asesino con cara de niño que había llevado a los cielos al Deportivo. Por detrás, la media que definía el tono del equipo, con los galones del veterano Dunga y el poderío de Mauro Silva y Mazinho. Todos magníficos jugadores, pero de parecido perfil, mejores sin el balón que con él y maestros del posicionamiento y el robo antes que del pase o el gol. Dos incisivos laterales como Branco y Jorginho daban profundidad por las bandas, y Aldair y Marcio Santos echaban la persiana. No era la maravilla de Pelé o Garrincha, pero sí un grupo extremadamente competitivo. De todos modos, no sería muy recordado el conjunto si no se hubiera llevado el torneo.
Los brasileños superaron sin problemas la prinera fase, donde se midieron a suecos, rusos y cameruneses, muy lejos estos últimos de su nivel en el Mundial anterior. En Octavos se esperaba el anfitrión, que salió con un gran respeto y casi rindiendo pleitesía al histórico. El partido fue un monólogo sin profundidad de la canarinha, y lo decidió una jugada aislada, típica diablura de la pareja de ataque a falta de no demasiado tiempo.
Los cuartos de final depararon quizá el mejor partido del torneo, contra la Holanda que comandaba el majestuoso Dennis Bergkamp. Tras un bonito primer tiempo que sin embargo acabó sin goles, de nuevo Romário y Bebeto volvieron loca a la zaga oranje colocando en veinte minutos un 2-0 que se antojaba definitivo. Pero los holandeses tenían demasiado fútbol y demasiado orgullo para entregar tan pronto el partido, así que un gol estratosférico de Bergkamp y un testarazo de Winter inauguraron un nuevo partido; nunca los americanos habían visto fútbol de tantos quilates. Y para que nada mitigase el aroma a duelo mortal de la contienda, fue un tirador quien volcó definitivamentela la balanza: Branco.Y en la bola de su cañonazo iba montado todo Brasil camino de las semis.
Por comparación, el penúltimo peldaño fue sencillo. La reedición del duelo de la primera fase con Suecia y también de la final del 58 volvió a decidirla Romário, esta vez de gran cabezazo a diez minutos de la conclusión. Pero el encuentro tuvo claro color brasileiro, y sólo tardó tanto en resolverse por la magnífica actuación del veterano arquero Ravelli; los suecos siempre dieron la impresión de conformarse con haber llegado tan lejos, y no hubo grandes noticias de sus principales valores, Brolin y Dahlin.
Por segunda vez en una final mundialista, el último enemigo que acechaba a Brasil era esa Italia que siempre acaba volviendo. Como hemos dicho, las premisas en las que se basó su juego fueron muy parecidas a las de Brasil. Un arquero seguro, Pagliuca, con dos de los mejores defensas de la Historia por delante de él, Baresi y Maldini. Dos medios centros de fuerza como Berti y Dino Baggio, protegiendo a Albertini y a un Donadoni más sacrificado que de ordinario. Y arriba, un delantero de manual con potencia y gol, Massaro, y la estrella Roberto Baggio, sobre cuyas espaldas se colgó la azzurra durante todo el campeonato. Un equipo donde al final prevaleció el espíritu del catenaccio sobre el toque y el juego combinativo. El futbolista diferente por antonomasia, Zola, jugó trece minutos en Octavos y desapareció.
El trayecto de los transalpinos hasta la final del Rose Bowl fue una descomunal agonía que sólo puede compararse con la que sufrieron sus rivales. Comenzaron el campeonato perdiendo con Irlanda, y dos goles en los siguientes encuentros contra Noruega y México le dieron un mísero tercer puesto que significaba el acceso a Octavos. Las críticas a Roby Baggio por su inoperancia fueron severísimas.
En la primera ronda a cara o cruz, les correspondió Nigeria como rival. Las águilas verdes se habían convertido en la revelación del torneo, tras quedar primera en un grupo donde también estaban Argentina y la sorprendente Bulgaria de Stoitchkov (que a la postre fue cuarta en el torneo). Los nigerianos comenzaron bien su duelo contra Italia, adelantándose pronto en el marcador con gol de Emmanuel Amunike, pero renunciaron a su filosofía alegre y ofensiva y se dedicaron cada vez más a conservar ese resultado. Y desde luego, adoptar este comportamiento contra los reyes de la especulación es vivir demasiado al filo de la navaja; filo en el que se cortaron cuando Roby Baggio conseguía de un solo golpe el gol y su redención empatando en el último minuto. En la prórroga, un segundo tanto del hombre de la coleta eliminaba a un equipo que se había ganado el cariño de todos. Gran mérito transalpino, que había jugado poco al fútbol pero había levantado la eliminatoria con diez hombres.
En cuartos aguardaba la quizá mejor España de los últimos quince años, que se mostró superior durante todo el partido con un fútbol directo, preciso y muy serio. Pero en este deporte los goles mandan; primero un fenomenal zambombazo de Dino Baggio y casi sobre la hora un detalle de clase de Roberto, en la que a lo mejor fue la única jugada hilvanada de Italia en la segunda parte, hicieron inútil el titánico esfuerzo hispano y el gol de Caminero. La Historia, disfrazada de suerte, volvía a sonreír a los suyos, y una simple comparación entre Salinas y Baggio brindaba fácil explicación a tanta desgracia.
Paradójicamente, las semis fueron el partido más sencillo para los transalpinos. Enfrente Bulgaria, con el mencionado Stoichkov, Letchkov, Sirakov y compañía, que nunca dieron la impresión de ser capaces de superar la tela de araña montada por Sacchi en el centro del campo. En el otro lado, Roby Baggio, que había empezado el torneo como un fantasma y se había metamorfoseado en un gigante, hizo pedazos a los centrales búlgaros en cinco minutos de inspiración, remate y clase. Y aunque Stoichkov acortó distancias antes del descanso al transformar un penalty, nunca dieron los búlgaros la sensación de poder subir la montaña.
Así pues dos equipos extremadamente tácticos comparecían en el césped de Los Ángeles el 17 de Julio de 1994, en la única final que puede disputarle a la de 1990 el título de la más infame de la Historia. En aquella, al menos, hubo un gol, aunque fuera de penalty dudoso; en esta, ni eso. La peor propaganda posible para el fútbol en Estados Unidos.
Lo que los dos equipos hicieron a la perfección en este partido fue el secado de la estrella rival; en el caso de Romário, fue Baresi el encargado de dirigir el dispositivo defensivo para desactivar al Baixinho. A Roberto lo persiguió muy de cerca Mauro Silva, y el crack pasó desapercibido, al menos durante el tiempo reglamentario.
La primera parte fue un monumento al bostezo, con Brasil intentando tímidamente mantener el control de la bola, e Italia ciñéndose a los cánones más tradicionales y añejos de su fútbol. Lo único que dejó en la retina esta primera mitad fueron un par de ocasiones tímidas de la otrora letal pareja brasileña, roma el día de la final, y un balón vertical de Baggio que no supo aprovechar Massaro.
El segundo tiempo fue esencialmente más de lo mismo, con los italianos reculando cada vez más y Bebeto y Romário difuminándose progresivamente. Baggio tuvo el mundial en sus botas a pocos minutos del final, quizá la única vez que consiguió escaparse de Mauro, pero en el punto de penalty le abandonaron los dioses del fútbol que hasta entonces habían estado con él. Volvió a tenerla en la necesaria prórroga, pero Taffarel certificó que aquel no era su día. Ni el de Romário, que no llegó por centímetros a un balón que valía un Mundial.
Tenían que irse la resolución a los once metros para que la vergüenza (primera final sin goles) fuera completa. Y allí, para que todo fuera desagradable, los fallos de los mejores italianos, Baresi y Baggio, dieron el tetra a Brasil. Probablemente nadie que no fuera brasileño sonreiría, como tampoco nadie que no fuera italiano lo hubiera hecho en caso contrario. Afortunadamente, desde que la pelota de Roby voló al cielo californiano, comenzaba el sueño de Francia 98 para los aficionados y se corría el telón de un espectáculo indigno. Brasil mereció ganar, pero todos hubiéramos preferido que fuese de otro modo.
ALINEACIONES. Brasil: Taffarel, Jorginho (Cafú, m. 22), Aldair, Marcio Santos, Branco, Mazinho, Mauro Silva, Dunga, Zinho (Viola m. 106), Romário y Bebeto. Italia: Pagliuca, Mussi (Apolloni m. 34), Baresi, Maldini, Benarrivo, Berti, Dino Baggio (Evani, m. 95), Albertini, Donadoni, Roberto Baggio y Massaro.
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Comentarios (13)
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Comentarios
Ahhh el mundial que todos los argentinos tenemos clavados en el corazon... teniamos un equipazo, jugaban barbaro, fue la seleccion mas linda que vi........ y paso lo del Diego..... Y para peor ver campeones a ese horrible equipo brasilero.
#1 | K@io | 13 jun 2006 16:41:41
El equipo brasileño Campeón del Mundo en 1994 no era tan terrible. Ocurre que no jugaba tan bonito como otros. Dunga, Mauro Silva y Mazinho en medio campo. Jugadores más de contención y defensa que de juego de ataque. Tenía una dupla atacante sensacional con Romario y Bebeto. La final no pudo ser mejor porque Italia se pasó gran parte del partido sin pasar del medio campo con todos sus hombre atrás. Así es difícil hacer fútbol. Es mi opinión. Saludos.
#2 | Daniel L. | 13 jun 2006 16:48:38
ese mundial lo ganabamos caminando y justo pasa lo de Diego, y encima sale campeon brasil dios mio peor no pudo salir, quiero enfrentarme a los brasileros ahora en este mundial, lo ansio con toda mi alma, solo pido jugar contra ellos la semi o la final por favor.
VAMOS ARGENTINA!!!
#3 | Luchioo | 13 jun 2006 22:00:45
Brasil quizá no fuese la mejor selección de su Historia, pero en ese mundial vi a pocos equipos jugar mejor que a ellos.
Para mí Bulgaria hizo un gran futbol.
#4 | Borjamari | 14 jun 2006 00:48:57
yo lo mejor que recuerdo de aquel mundial del 94 fue la exhibición y el baño que le dio bulgaria a la entonces campeona, alemania, en cuartos de final.
#5 | pajarito | 14 jun 2006 01:16:56
Coincido con Luchioo sobre aquella ARGentina. Era un equipazo.
#6 | 5 maggio | 14 jun 2006 01:27:01
Ramón, ¿para cuándo un post sobre aquella selección búlgara anárquica y genial de los Stoichkov, Balakov, Letchkov, Kostadinov y compañía?
#7 | Robert Resenbrink | 14 jun 2006 01:27:21
La verdad es que es una buena idea, Rensenbrink, lo que pasa es que la vorágine del Mundial nos absorbe y no sé si habrá tiempo. Por cierto, ayer me enteré de que tu homónimo pertenece al selecto club de los qe han hecho un hatrick en un Mundial.
Borjamari, también jugaron bastante bien Rumanía (con Hagi en plan estelar), Nigeria y Argentina hasta que apartaron a Maradona.
#8 | Escrito por Ramón J. | 14 jun 2006 10:34:17
Si no recuerdo mal, el gol de Branco contra Holanda nació de una falta inexistente ...
#9 | Manu | 17 jun 2006 09:52:25
brasil es el unico triunfador lo dice mi hermano william
#10 | grace | 17 jun 2006 23:01:26
Aunque futbolísticamente no fuera un mundial atractivo, me trae recuerdos muy buenos... Suelo unir muy íntimamente cada gran fiesta mundial del fútbol con mi vida personal y con todo lo que la rodeaba en aquel momento. Por eso, y sé que es un ejercicio de memoria y sapiencia musical extremadamente exigente, querría saber si alguno de vosotros recuerda una canción que solía acompañar de fondo musical a los reportajes que emitía TVE durante aquel mundial... Como ejemplo de oirla en esos programas-resúmenes, tengo grabada la primera celebración de un gol de Brasil con Bebeto, Mauro Silva y alguno más haciendo la famosa 'cuna' por el nacimiento de un hijo... Esta música era una pieza muy dance, muy disco, casi tecno y que en aquel verano se puso muy de moda. Sé que las pistas no son muchas, pero estoy seguro que algún enamorado de los mundiales y de unir momentos y situaciones inolvidables podrá tener esa 'banda sonora' de aquellos días en su cabeza. Si me ayudáis, os estaría eternamente agradecido. Un saludo a los amantes del fútbol, de la épica de los mundiales y de la vida.
#11 | Barahona | 25 jun 2006 03:23:51
Weno un poco de nostalgia por que fue este el primer mundial que vi, a ver analizare un poco los equipos con lo que me acuerdo ;):
Alemania, campeona del 90 lo estaba haciendo bien hasta que les gano Bulgaria, batacazo España comenzo mal con corea pero se recupero y aun me acuerdo de Luis Enrique con el rostro con sangre en el partido con Italia por parte de un codazo que no vio el arbitro , eso si me molesto Argentina tenia un buen equipo, ganaba con claridad con Maradona ya en el 25% de su potencial pero con Batistuta a tope, creo que lo del dopaje les afecto animicamente y perdieron con Rumania aunque lucharon hasta el fin ese partido Holanda a mi juicio el mejor europeo, de ese partido con Brasil salia el campeon sin dudas, la sorpresa, con esa palomita de Letchkov ante Alemania, Suecia con Brolin, Dahlin y K. Andersson legaron a semifinales , perdieron y despues se cargaron 4-0 a los bulgarosBrasil sin ser gran cosa fue justo campeon, con romario y bebeto sacando goles de la nada (ese gol a usa con un angulo imposible), pero aun asi a años luz de 1970 y Italia esto si fue una novela, perdiendo con Irlanda y clasificando con angustia, remontandole en cuartos a Nigeria gracias a Baggio , ganandole a España gracias a Baggio, ganandole a Bulgaria gracias a Baggio y... perdiendo en la final por Baggio. El heroe que llevó a Italia tantas veces a la victoria selló su derrota. Tragedia griega.
#12 | Christopher | 06 jul 2006 05:17:38
SE QUE CANCION DICES Y TENGO EL MISMO PROBLEMA QUE TU!!! ES UN PROBLEMA GORDO EL NO SABERSE EL TITULO!!!
ME TRAE MUY BUENOS RECUERDOS AL IGUAL QUE A TI
ESTARE INDAGANDO YA QUE LLEVO DOS SEMANAS EN SU BUSCA TE DOY MI DIRECCION Y ASI ESTAMOS EN CONTACTO POR SI UNO DE LOS DOS LA CONSIGUE.
ES MAS EN AQUELLA EPOCA LA TUVE EN MIS MANOS...
capachivas18@gmail.com
#13 | JOSE | 21 ago 2006 16:43:01
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