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09 julio 2006
La noche de Ribéry

Hoy es la Gran Final. El momento que hemos soñado poder vivir cada una de las millones de personas que alguna vez hemos pateado un balón. ¿A quién no le gustaría poder jugar hoy el partido de todos los partidos?.
Pero cuando un sueño se acerca, cuando amenaza con dejar de ser sueño para convertirse en realidad, lo hace lo hace acompañado de miedos. ¿Será todo tal y como lo hemos soñado? ¿Realmente nos hará felices aquello que tantas veces hemos anhelado?
Ayer, antes de dormir, pensaba en cómo estarían pasando esa misma noche para mí placida los jugadores a los que hoy espera la cita de su vida. ¿En qué habrán ocupado sus pensamientos? ¿Qué habrá pasado por sus cabezas la noche que precede al día más soñado? Decía Dostoievski que los peores momentos de un condenado a muerte son los que preceden inmediatamente a la ejecución de la condena, que es entonces cuando la mente gira tan velozmente, y el tiempo pasa tan lentamente, que hay espacio suficiente para que toda tu vida pase por tu cabeza. En el caso de los jugadores que hoy saltarán al campo, es algo soñado lo que va a acontecer, pero creo que el estado de agitación mental de las horas anteriores al gran hecho, es muy parecido. En su caso, el tiempo previo a la gran cita, también se empeña en pasar más lento que lo que le es exigible, en hacerse terriblemente presente. Yo me pregunto, ¿en qué se invierte? ¿qué pasa por esas cabezas?
Sobretodo he pensado en uno de los veintidós elegidos: Frank Ribéry. ¿Por qué Ribéry? Porque de entre todos los que hoy saldrán al campo en Berlín, él ejemplifica más que nadie la historia de un sueño cumplido vertiginosamente. Hace solo un mes y medio, nadie (ni tan siquiera Domenech) podía vaticinar que el jugador del Marsella pudiera tener un papel tan importante en el esquema de los Bleus. Por eso, a diferencia de muchos de sus compañeros, el sueño de Ribéry sólo ha tenido visos de poder ser real en el último mes. Mientras que algunos de ellos ya saben lo que es ser campeón del mundo y otros, como Sagnol, Abidal, Makelele, etcétera, porque se sabían titulares de una selección con ciertas posibilidades podían pensar con propiedad con esta cita, a Ribéry el curso de los acontecimientos (una frase hecha para intentar describir cómo se desarrolla la vida, tan casi siempre insultantemente ajena a nuestra voluntad) le ha situado, sin tiempo casi de asimilarlo, en el día que siempre ha soñado.
Voy a hacer un ejercicio de imaginación. Probablemente, hoy Ribéry se ha despertado varias veces a lo largo de la noche. En algunas de ellas ha sonreído. Ha mirado al techo de la habitación y ha pensado que toda su vida llevaba soñando con este momento. Se ha dicho que tiene que intentar disfrutar, registrar cada momento del partido que tantas veces comentará después, a lo largo de su vida. Ha pensado en sus padres, en su mujer, y en la alegría que deben de tener hoy. Se ha sentido bien.
Otras de las veces en las que se ha despertado, sin embargo, la presión se ha hecho presente. Sin solución de continuidad, ha pasado de la alegría a la opresión en la boca del estómago. En esos momentos, una pregunta terrible ha pasado por su cabeza: “¿Y si fallo? ¿Y si Henry me hace un pase de la muerte, sólo tengo que empujarla, pero el balón se empeña en no entrar? ¿Qué pasará entonces?” Sus pensamientos en esos momentos son oscuros. Ha recordado algún fallo anterior, sobre todo alguno de cuando era niño. Uno de esos fallos no curados que nuestra mente se empeña en recordarnos de vez en cuando. Todos los miedos del crío que lloraba en un rincón porque sus compañeros de clase se burlaban de las cicatrices de su cara se han hecho, de pronto, más presentes que nunca. La boca se le ha secado. ¿Y si todo lo hasta ahora vivido no son más que los pasos previos a una pesadilla?
Agobiado, Ribéry se ha levantado de la cama para beber agua. En el baño se ha mirado al espejo. Entonces ha recordado los tiempos en los que trabajó de peón, tan lejanos y a la vez tan cercanos. En un primer momento ha sentido incluso que los echaba de menos. “¿Es esto lo que realmente quiero?”, se ha preguntado, “quizá era más feliz entonces…”. Ha pensado en la gente que le rodea por interés, en los halagos fáciles. Sabe que si hoy falla gran parte de los que ahora son sus defensores se volverán en su contra. A su cabeza ha acudido la imagen de Baggio fallando el penalty en EEUU 94. Ha recordado cómo pensó entonces, con sólo once años, que ojalá nunca le pasara algo así. ¿Y si llegamos a los penaltis? .
Ha dado el trago de agua y ha regresado a la cama. Mientras volvía, ha tenido la sensación de que no tiene derecho a pensar esas cosas. Millones de personas se cambiarían ahora por mí, se ha dicho, y a su cabeza han acudido los amigos de cuando trabajó en la obra: Jean-Pierre, Albert, Pape Diop… que el lunes tendrán que levantarse a las cinco y media de la mañana para acudir a un trabajo odioso y mal pagado.
Se ha metido en la cama. Ha suspirado, porque a su mente ha venido la imagen de Hiziya, su hija de seis meses. Evocando su imagen, hasta la final del Mundial palidece.
“Ella es lo realmente importante” , se ha dicho. Pensando en su niña, en las ganas que tiene de abrazarla, ha vuelto a suspirar, esta vez más fuerte.
Entonces su compañero de habitación se ha incorporado y, medio dormido, medio enfadado, ha dicho: “Frank, joder, duerme… que mañana tenemos la Gran Final… y te necesitamos descansado”.
Y mirándole, Ribéry, se ha dado cuenta de que todos sus compañeros, y también sus rivales, en el fondo comparten los mismos temores y tienen los mismos sueños. Se ha dado cuenta de que, como él, todos los que salen al campo, en el mismo momento que él, están pensando en su niñez, en sus seres queridos y en lo que mañana les espera. Y de esta manera, ha conseguido conciliar definitivamente el sueño, pensando en que Zidane, Henry, Totti, e incluso Gattuso, en estos momentos se sienten tan solos ante sus destinos, como él frente al suyo.
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Comentarios
Soy de Peru y me encanta Franck Ribery desde el partido con España.
Al leer el articulo no he podido evitar soltar una que otra lagrima. Una gran lectura. Un placer haberla podido encontrar.
Me emociona esto xq yo escribi algo parecido en mi diario sobre Franck.
Ejemplar.
Saludos de una fan peruana del Señor Ribery y a partir de ahora de usted tambien.
#21 | Escrito por Faviel | 15 ene 2007 05:33:01
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