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02 marzo 2007


Mostaza Merlo: ¿De héroe a villano?

Juan Baeza

Estatua de MerloPoco se puede esperar de un deporte en el que al final todo depende de que la pelota acabe entrando en la portería. Sí, el fútbol muchas veces no hace justicia. Sólo entiende de resultados y las gestas y hazañas se olvidan en menos que canta un gallo en caso de que no lleguen las victorias. Reinaldo Carlos Merlo está sufriendo en sus carnes las inclemencias de este deporte. Racing Club de Avellaneda padeció una enorme sequía de títulos en su época. Durante más de treinta años no supo lo que era salir campeón. Para colmo en 1999 estuvo a punto de desaparecer. En ese contexto llegó el susodicho Merlo a los banquillos y fabricó un equipo campeón que se alzó con el Apertura de 2001. Merlo fue visto por todos como un héroe y, a pesar de ser un histórico jugador de River, jamás nadie cuestionó su tremendo caché racinguista.

Merlo marchó porque no le gustaba el cariz que tomaban las cosas en el club, quería un equipo campeón y no se lo daban. La afición siguió idolatrando y la dirección le hacía una estatua en el Cilindro (ver la fotografía), dejando claro que Mostaza por el color de su pelo, cómo así es conocido, se había ganado con creces el ser uno de los nombres propios de la centenaria Entidad. Merlo acabó entrenando a River y allí sus métodos no fueron bien vistos por algunos futbolistas. Tuvo un enfrentamiento directo con el capitán del Millo por aquella época, Muñeco Gallardo, y al no sentirse respaldado por los de arriba decidió marcharse. Entonces Racing, que le había dado el banquillo a Simeone, supuestamente aficionado de la Acadé desde chico, pensó que era el momento ajustado para traerlo.

Y así lo hizo tras el Clausura de 2006, a pesar de que el equipo del Cholo terminó arrancando y consiguiendo muchas victorias. No se quiso dar continuidad al ex atlético y se prefirió apostar a lo seguro. O a lo que se creía seguro. Y aquí llega el desenlace de este post. Simeone fichó por Estudiantes y ni más ni menos que se hizo con el Apertura, mientras que Mostaza realizó un papel mediocre con Racing, de mitad de la tabla. En ese momento surgieron dudas, pero argumentó Reinaldo Merlo que necesitaba un equipo de más garantías. La grada le otorgó un más que merecido crédito. Pidió cinco refuerzos en estas navidades y se los trajeron, aunque sólo dos, Nico Cabrera y Piojo López, eran de su total agrado. La gente académica estaba muy ilusionada. Pensaba que ahora sí había posibilidades de hacer algo grande. De hecho el mismo Merlo lo reconoció.

Pero la realidad es bien diferente. Se comenzó empatando ante Chicago y Vélez y luego se perdió dando un espectáculo demencial frente a San Lorenzo, por una fecha atrasada del anterior Apertura. Ése día las sensaciones de Racing fueron malas, porque el equipo se vio sin rumbo, débil atrás y sin ideas arriba, incapaz de aprovechar la velocidad de hombres como Morález o López. Luego llegó el clásico ante River y se volvió a morder el polvo, con otra primera parte de infausto recuerdo en la que los de Núñez pasaron por encima. Así las cosas, el crédito se le está acabando a Merlo. Después del choque ante San Lorenzo el Cilindro acabó despidiendo al técnico con pitos y contra River más de lo mismo.

La mecha estaba encendida y su glorioso pasado ni siquiera podía evitar que todo saltara por los aires. Y así ocurrió. Merlo vio cosas raras en la plantilla, actitudes algo disconformes, como ya le ocurriera en River. Habló con sus pupilos, se armó una fuerte bronca y se cargó de la plantilla a un histórico como Pancho Maciel, campeón en 2001 con Merlo y referencia de la afición. Lo hizo porque Maciel parece ser el cabecilla del grupo de jugadores disconforme con los planteamientos del entrenador y fue el único que dio la cara. El Pancho ya no está en el equipo y ningún jugador levantó la voz en su apoyo, conscientes que, por el momento, Merlo cuenta con el apoyo de Blanquiceleste, la empresa que gestiona Racing. Acto seguido Merlo dio una conferencia de prensa en la que dejó claro que la plantilla y la directiva le apoya, sabiendo en cambio que con la afición no puede decir lo mismo por mucho que él haya conseguido en la Acadé.

Ahora toca saber cómo recibirán este fin de semana en el Cilindro los hinchas a Merlo. Ni el mejor futurólogo podría pronosticar a quién prestaran su apoyo los aficionados, si a Motaza o a Maciel. Lo que parece evidente, en cualquier caso, es que si no se gana ante un Newell’s que viene de perder tres choque seguidos y de un cambio de entrenador, las horas de Merlo pueden estar contadas, a pesar de que insiste en todos sus foros de que el suyo es un proyecto a largo plazo. Ése es el entorno del fútbol, un amigo que aunque le des mucho, te puede dar una puñalada por detrás si le fallas tres veces seguidas. Veremos si la mostaza se derrama o se mantiene en el bote.

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Comentarios

NO creo que la dirigencia de Racing eche a Merlo, pero si que de que a poco el romance con los hinchas se desvanece. El problema principal es que Racing no tiene buenos jugadores.

#1 | Escrito por Budokan | 02 mar 2007 17:42:39

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