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13 abril 2007
Fútbol total en White Hart Lane

Todo aquel que haya visto el encuentro que anoche protagonizaron Sevilla y Tottenham se puede sentir un auténtico privilegiado. Privilegiado por ver un claro espectáculo, un partido que lo tuvo todo: calidad, velocidad, tensión, virilidad, emoción, fuerza, juego aéreo, contras… Si en una clase teórica de balompié hubiera que explicar este deporte en todas sus dimensiones, reponiendo este partido se daría, con toda seguridad, una lección magistral.
En White Harte Lane, en un estadio que tiene más de 108 años de historia, el Sevilla ha confirmado su pase más que merecido a semifinales. Fue en un choque eléctrico, con un arranque de los españoles demoledor. En ocho minutos ya ganaba el Sevilla 0-2. El primero merced a un remate de Poulsen que Malbranque despejaba erróneamente, acabando el cuero en el fondo de las mallas. Cinco minutos más tarde llegó la jugada de la noche. Fue entonces cuando Kanouté, que llegó a Nervión procedente de los Spurs, demostró que es un súper clase y que podía haber triunfado en Lane igual que en el Sur de España.
Recibió el mali de Daniel, combinó con Kerzhalov, que estaba en la frontal. El ruso le devolvió la pared y Kanouté enfiló a Robinson por el flanco derecho del área. El portero se le echó encima, pero el malí, derrochando elegancia, se cambió el balón del pie derecho al izquierdo y con un sutil toque zurdo hizo el segundo provocando la locura de los casi 2000 sevillistas que se habían desplazado a Londres.
Todo se le vino abajo al Tottenham. Esa supuesta encerrona tan típica de los equipos británicos que se esperaba en Nervión se había quedado en nada. El Sevilla ejercía de campeón y daba un soberano baño a su contrario en el resto del primer periodo. Adriano en varias ocasiones, Kerzhakov y Daniel pudieron marcar aunque eso ya parecía lo de menos, después del recital ofrecido.
Todo hacía indicar una goleada, pero en la reanudación los Spurs apretaron los dientes. Sabían que iban a morir, pero al menos querían vender su piel lo más cara posible. El público, impresionante, se echó encima de los suyos y los llevó en volandas, con un gran Zokora, este futbolista es realmente excepcional. Salió un tercer delantero, el internacional inglés Defoe. Y en su primera jugada mojó, cazando un balón muerto dentro del área. Rugió entonces Lane y estalló cuando acto seguido, ni siquiera 60 segundos más tarde, el rapidísimo Lennon, que en la segunda parte por fin despertó, empataba a dos en otra jugada embarullada.
Quedaban más de veinte minutos. El partido lo tenía todo. Juande sacó a Aitor Ocio para ayudar en defensa y la mano del vasco se notó. Aún así la presión local era intensa y constante. Berbatov tuvo un par de ocasiones claras, al igual que Puerta, quien en el tramo final ocupó el extremo izquierdo y le enseñó la matrícula varias veces a su par hasta el punto de provocar la expulsión de Tainio por una brutal entrada. Era un partido de toma y daca, que fue anestesiado por el genial Enzo Maresca, cuando salió al terreno de juego a poco más de diez para el final.
Pues bien. Con todo resuelto, todavía quedaba más. Aunque el Tottenham necesitaba dos tantos para el final y en el descuento el Sevilla controlaba la situación, a falta de menos de un minuto para cumplir el tiempo añadido, la afición local se volvió loca cuando los suyos tenían un córner a favor. ¡No había nada que hacer! ¿Y a quién le importaba? Robinson, que unos días después de que Palop marcara de cabeza igualó su hazaña en la Premier, también se animó al cotarro. Los once del Tottenham dentro del área. El cuero llegó al meta de los Pross en la frontal y en dos tiempos empalmó un trallazo que afortunadamente se quedó en un mar de piernas hispalenses.
Ese fue el último capítulo de un encuentro inolvidable, intenso, vibrante, apasionande… El último capítulo de un verdadero canto al fútbol en el que se vio a un Sevilla campeón, con una primera parte de ensueño, y a un Tottenham luchador que aunque tenía que marcar cuatro tantos para pasar nunca se dio por vencido espoleado por unas gradas que rugían con un simple saque de banda a cuarenta metros de la portería y despedían con una ovación a Tainio cuando abandonaba el campo después de dar rienda suelta a la impotencia ante Antonio Puerta, un puñal durante el segundo periodo por la siniestra. Lo dicho, fútbol en estado puro. Purísimo.
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Tags: Sevilla FC, Tottenham, White Hart Lane
Comentarios (2)
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Comentarios
Precioso artículo. Gracias.
Camino de una nueva final europea, estoy viviendo los momentos mas félices como aficionado sevillista de toda mi vida.
#1 | Escrito por ElHobbit | 13 abr 2007 14:04:54
soy bético, pero miro con envidia sana al Sevilla, y me alegro por mis amigos sevillistas. Enhorabuena.
#2 | Escrito por differentspain | 13 abr 2007 16:50:55
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