| « Una FA Cup de Champions | Portada | Jóvenes talentos: João Moutinho » |
16 abril 2007
A ritmo de Tango: Superclásico de amiguetes

De colegas, de buenos hermanos… Boca hizo de buen samaritano, se compadeció de su enemigo River, le perdonó la vida… ¿Para que vamos a meterle más? Ése fue el error de los locales en un Superclásico que una vez más no decepcionó. Nada más comenzar, con un inicio eléctrico, con una Bombonera a reventar, con un abrazo inicial entre Riquelme y Pasarella, quien saltó al campo con un paraguas con los colores del Millo… Sí, fue vibrante desde el principio. Los ingredientes estaban en la olla, todo a presión evidentemente. El caldo comenzó a hervir en el segundo 50, cuando Román le servía un servicio de oro a Ledesma y éste hacía el primero provocando el auténtico delirio de su gente, frotándose las manos con una goleada humillante. Pues va a ser que no, por propia voluntad, por absurdo que parezca.
Si en la previa se daba como favoritos a los locales, nada más comenzar la superioridad ya era aplastante. Con el 1-0 en el marcador y un Riquelme que hacía y deshacía a su antojo sin que Ponzio y Belluschi se enteraran de la película. Los bosteros sitiaban a su enemigo provocando la desesperación de los suyos que, impotentes, veían como un tremendo Carrizo no hacía más que lucirse. En el minuto once el meta de River había salvado dos clarísimas ocasiones a Palermo y Neri Cardozo. Era el héroe Carrizo, sacando también un remate a bocajarro de Palacio tras rechazar antes un disparo de Riquelme. Boca podía ganar 3-0 fácil y River daba señales de vida arriba por primera vez en el minuto 37. Increíble pero cierto.
Al descanso se llegó con una triste imagen de los de Núñez. Más que triste, lamentable. Tenían que reaccionar los de Pasarella porque en caso contrario iban a rodar cabezas, la suya la primera. Su gente no estaba para bromas y caer goleado en La Boca era demasiado tras la eliminación de la Libertadores y el decepcionante comienzo del Clausura. Por eso los millonarios salieron en la reanudación enchufados, con coraje, con ganas. Quiénes son ahora las gallinas, parecían decir los visitantes a su rival, tradicionalmente considerado como el más bravo de los dos. Ahumada y Ponzio por fin consiguieron el antídoto para frenar a Riquelme. Y ahí se terminó el local. River comenzó a atacar con peligro por la izquierda con el joven Augusto Fernández incisivo y Mauro Rosales buscando la gracia del tanto. La encontró por la derecha, en cambio, haciendo una diagonal y disparando con la siniestra, para batir a Caranta, tras golpear el cuero en Morel.
Locura en la platea visitante que ni se creía que después del decepcionante y nefasto primer periodo fuera empatando a esas alturas. Boca había ido de amiguete y en este tipo de choques nadie firma la pipa de la paz. La afición local comenzó a apretar, a empujar a los suyos. Pero ahora era River quien moralmente estaba reforzado, mientras que el Xeneize pegó un bajón, sobre todo físico. Conforme avanzaba, el partido se fue abriendo y se transformó en un bonito toma y daca, con Boca centrando arriba en busca de Palermo y River llegando con Rosales y Rubén. En los últimos minutos el equipo de Russo arrinconó al de Pasarella pero Carrizo, el mejor de los suyos sin duda, respondía siempre bien. River las tenía a la contra en esos compases finales fallando Rubén con la testa una ocasión clarísima. Fue un final apasionante, intenso que al final cerró el duelo en tablas. Tablas que en Boca saben a derrota y que en River no se toman a mal, tras la mala primera mitad en la que le perdonaron la vida.
Pero si alguien celebró el empate, ése fue San Lorenzo. El Cuervo ganó su partido por la mínima a Gimnasia La Plata con gol, otro más, de la Gata Fernández. Los de Ramón Díaz se distancian de Boca en dos puntos y vuelven a la senda de los triunfos. No hicieron un juego lindo los azulgranas pero sirvió para ganar, que es lo que cuenta. Estudiantes, en cambio, no pudo aprovechar el pinchazo del Xeneize e igualó a cero con Lanús.
Los otros dos grandes, Racing e Independiente siguen igual. Los de Avellaneda continúan dando que sufrir a su gente. El viernes comenzaron ganando con gol de Bergessio, pero incomprensiblemente se echaron atrás y permitieron que Colón les empatase a siete del final. Independiente, por su parte, perdió en casa ante Godoy Cruz por un contundente 0-2. Burruchaga dimitió acto seguido, aunque la afición antes ya había estallado de lo lindo y su furia estaba dirigida hacia todos: jugadores, técnico y presidente, un Julio Comparada que se fue antes de que finalizara el choque. No pudo contemplar el dirigente como unos trescientos hinchas esperaban piedra en mano la salida del equipo.
En NdF | Boca-River: el Superclásico que nació en La Boca
En NdF | A ritmo de Tango: Boca se pone líder en la previa del Superclásico
Más noticias sobre:
Liga Argentina
Tags: A ritmo de Tango, Boca, River, Superclásico
Comentarios (0)
| Trackback
Comentarios
Noticias relacionadas
13 octubre 2008 | A ritmo de Tango: Pepe Sand, un currante reconocido por Basile
08 octubre 2008 | A ritmo de Tango: Boca arde por dentro con Riquelme en el trasfondo
29 septiembre 2008 | A Ritmo de Tango: Verón sigue embrujando el clásico de La Plata
23 septiembre 2008 | A ritmo de Tango: Diego Cagna se confirma en La Bombonera
18 septiembre 2008 | A ritmo de Tango: Sin noticias de River...






