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18 abril 2007
El barbero de Coimbra
Tras el último artículo que publiqué sobre João Moutinho, mi lector más fiel me recomendó hablar del dueño de un bar de Lisboa. Desgraciadamente, estuve poco tiempo en Lisboa como para conocerle, pero tuve la suerte de estar en Coimbra cuando el Sporting de Portugal ganó la liga en el año 2000. No voy a hablar esta vez del dueño de un bar, sino de un peluquero de Coimbra.
El Sporting siempre fue mi equipo favorito del país vecino y cuando llegué a Coimbra allá por febrero del 2000 para estudiar en su antigua universidad, lo primero que hice fue comprarme un llavero con el escudo del equipo. “Un llavero del Sporting de Lisboa”, le pedí al dueño de la tienda. “¡De Portugal!”- repuso él - “¡Se dice Sporting de Portugal!”: Sporting de Lisboa sólo lo dicen los extranjeros. El llavero lo lucía ante todos los portugueses que conocía allí que eran del Sporting. Solían corresponderme con invitaciones a cervezas y chupitos, entre amplias sonrisas y conversaciones sobre Beto, Pedro Barbosa, Acosta y otros ídolos locales del momento. Estaban exultantes con su equipo, ya que estaban peleando en serio por el campeonato y podrían acabar con 18 años de sequía: los verdiblancos no ganaban la liga portuguesa desde la temporada 1981/1982.
Igual de esperanzado estaba el barbero más conocido de Coimbra. No por sus dotes de estilista, sino por su increíble afición al equipo de los Leones: el año 1982 prometió no subir los precios de sus servicios hasta que el Sporting volviera a ganar la liga, y vaya si lo cumplió. Sus cortes de pelo y afeitados con charla futbolera incluída se pagaban a precio del año 82 y era sin duda uno de los locales más visitados de la ciudad académica. Aunque los precios no eran lo único que permanecían congelados en el tiempo, porque también sus métodos de peluquería y estilismo eran de principios de los ochenta.
El esperado momento llegó: los “leones” se hicieron con el título y la marea verde tomó las viejas calles a las orillas del río Mondego. “Por fin puedo subir los precios”, declaró el anciano barbero a un periódico local, y actualizó sus honorarios a las exigencias del euro que estaba aún por llegar. Su historia se hizo famosa en todo el país. Nunca fui a esta barbería ni a ninguna otra: me dejé crecer el pelo durante los seis meses que duró mi periplo luso. Pero me consta que sus clientes no dejaron de ir por allí y seguía siendo uno de los locales más frecuentados del lugar.
El próximo mes volveré a Coimbra por primera vez en siete años. Yo no prometí congelar ningún precio desde entonces, pero sí ir a visitar a este viejo ‘cabaleleiro’, si es que ha sobrevivido a la modernidad, aunque vuelva a casa con la raya al lado y con laca en el pelo.
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Tags: Portugal, Sporting de Lisboa
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¡Seis meses de Erasmus a una hora de avión de tu casa y tenías que contarlo! ¡Estás hecho un hombre de mundo!
#1 | Escrito por Dr. House MD | 18 abr 2007 11:05:17
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