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23 mayo 2007


Las finales del Liverpool. Roma, 1984: El baile de Grobbelaar

Juan Baeza

Conti fallo

Si algún equipo le ha dado quebraderos de cabeza a Carlo Ancelotti, ése ha sido el Liverpool. No hablo, no, de lo que ocurrió hace dos años en Estambul, cuando el conjunto entrenado por Rafa Benítez le remontó un 3-0 en 45 minutos y le ganó en los penaltis. Me remonto más atrás, a 1984, cuando el joven Carlo despuntaba en el centro del campo de la Roma, junto a jugadores de la talla de Falcao, Bruno Conti o Bartolomé, cuando ganaba el Scudetto de 1983 y llegaba a la final de la Copa de Europa un año más tarde, que se disputaba en casa, en el Olímpico, ante sí, efectivamente, el Liverpool. Final que no pudo jugar por lesión. Final que su equipo perdió en los penaltis, como en 2005.

Comencemos por el principio. En el Liverpool se cerraba una etapa en mayo de 1983 cuando el legendario Paisley dejaba el banco, cerrando un espectacular ciclo con entre otras cosas tres Copas de Europa conquistadas. Le sustituía Joe Fagan, que cogía un equipo en el que las viejas glorias del pasado como Hansen, Dalglish o Neal tocaban a su fin, mientras que emergían dos jugadores llamados a besar la gloria: el galés Ian Rush y el portero sudafricano de Durban, Bruce Grobbelaar.

En principio, el gran favorito de aquella finalísima del 30 de mayo era la Roma. Jugaba en casa y tenía ante sí la gran oportunidad de acabar de golpe con el abrumador dominio que el fútbol inglés ejercía en la máxima competición continental. Sin embargo, cuenta la leyenda que cuando los ingleses de vuelta de Bucarest con el pase a la final en el bolsillo se enteraron de su rival, todos al unísono comenzaron a vitorear el nombre de la Roma. Estaban convencidos de que iban a ser los primeros en ganar una Copa de Europa a domicilio.

Llegó el día. En la charla previa al partido se dice que Joe Fagan se dirigió a sus hombres con una breve frase: “Jugarán con once para no partir con desventaja. Nosotros debemos pasársela a uno con camiseta roja, atrás rompernos los cojones y si se puede, cuando estemos cerca del área, chutar y marcar un gol”. Se lo tomaron al píe de la letra los británicos, que salieron enchufados y no tardaron en adelantarse merced a Phil Neal. Puzzo hizo la igualada y así se llegó al final de un encuentro que no fue precisamente vistoso. Tras una intensa y dura prorroga llegaron los temidos penaltis. Por primera vez en la historia, la Copa de Europa se decidiría desde los once metros.

Y llegó el espectáculo. Después de siete penaltis tirados, el Liverpool ganaba 3-2. Era el turno de los italianos. Graziani se preparaba y mientras tanto Grobbelaar, que ya se había ganado el cartel de personaje, por su extravagancia y por ser capaz de lo mejor y lo peor, comenzó a hacer un extraño baile, se tambaleó de un lado a otro, como si las rodillas le hicieran estragos… Sus aparatosos movimientos pusieron nervioso al italiano y su disparo se fue a las nubes. Es cierto que Grobbelaar no paró el lanzamiento, pero que duda cabe que contribuyó tremendamente al fallo.

Si el Liverpool marcaba se llevaba el título. El encargado de hacerlo era Kennedy. Se trataba de un excelente defensa, que dos años antes había dado con un centro que finalmente fue a portería la tercera Copa de Europa en la final de París ante el Madrid. Lo cierto es que no sabía pegarle al cuero, ni siquiera pasar. Por eso todo el mundo se echó las manos a la cabeza cuando se apuntó a lanzar el quinto penalti al comienzo de la tanda. Finalmente se impuso su cabezonería y sus compañeros acabaron cediendo. En sus botas estaba la final. Disparó y, como ocurriera en su día en París, lo hizo mal, tirando con el tobillo, pero engañando a Traziani. Gol y campeonato.

El Liverpool de ese modo salía airoso de una auténtica encerrona que le prepararon en Roma. En el hotel de concentración a los jugadores les hicieron la vida imposible, el ambiente en las gradas fue infernal… Todo dio igual. Como ocurriera en la misma ciudad cuatro años antes con su primera Copa de Europa, los Red volvieron a cantar victoria, forjando de forma definitiva su leyenda en el viejo continente. Copa de Europa que, ojo, se dejó olvidada en una tienda del aeropuerto un joven Michael Robinson, que en aquella final tuvo sus minutos de gloria, sustituyendo al mítico Dalglish. Finalmente, claro, la recuperó, tras darse cuenta en el avión del olvido. Vamos, como para darle un recado. Por cierto, Dudek, 21 años después, en otra final con penaltis, en otra final ante un equipo italiano, practicó el baile de Grobbelaar y le dio la misma suerte, también ante un equipo de Ancelotti. ¿Tendrá Carlo su venganza?

Alineaciones:

Liverpool

Grobbelaar; Neal, Lawrenson, Hansen, Kennedy; Johnston (Nicol), Lee, Souness, Whelan; Dalglish (Robinson) y Rush.

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Comentarios

Las finales del Liverpool. Roma, 1984: El baile de GrobbelaarSi algún equipo le ha dado quebraderos de cabeza a Carlo Ancelotti, ése ha sido el Liverpool…

#1 | Escrito por www.salymarca.com | 23 may 2007 09:22:15

[...] Allí les esperaba un sorprendente FC Brujas, que como indicábamos ya había jugado la final de la UEFA del 76 frente al Liverpool. En esta ocasión los Reds eran grandes favoritos, debido a las importantes bajas que presentaban los belgas, y algo de lo que se encargó bien de decir Ernst Happel, el entrenador belga. La final, probablemente fue una de las más pobres en cuanto a juego, con los belgas agarrados al 0-0, y con la vista puesta en aguantar ese marcador lo máximo posible. Pero su sueño duró hasta el minuto 77, momento en el que Kenny Dalglish marcó el gol de la victoria, justificando de sobra su fichaje. También jugaron Souness la final y Hansen, jugadores que ya forman parte de la historia de los Reds y que volverían a ganar en 1981 y en 1984. [...]

#2 | Escrito por Las finales del Liverpool. Finales 1977 y 1978: El doblete de Paisley y el comienzo de la leyenda | 23 may 2007 15:05:50

[...] Más información | Informe Robinson blog En NdF | Las finales del Liverpool. Finales 1977 y 1978: El doblete de Paisley y el comienzo de la leyenda En NdF | Las finales del Liverpool. Roma, 1984: El baile de Grobbelaar En NdF | El año del Blackburn Rovers [...]

#3 | Escrito por Torres, Dalglish, Liverpool y el peso de la historia | 29 feb 2008 14:57:12

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