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23 mayo 2007


Las finales de Liverpool y Milan. Estambul, 2005: Los milagros existen

Fernando Castellanos

DudekShevchenkoFinal2005.jpg La quincuagésima final de la Liga de Campeones pasó a la historia por ser una de las más vibrantes de la competición. El 25 de mayo de 2005, Liverpool y Milan peleaban por un trono que muchos ya daban por adjudicado al término de los primeros 45 minutos. Sin embargo, la magia del fútbol se adueñó del Liverpool, que consiguió remontar tres goles en una final inolvidable que significó la quinta Champions para los ingleses, la primera de Rafa Benítez como técnico del Spanish Liverpool.

El encuentro, disputado en el Ataturk de Estambul ante 80.597 espectadores, tuvo un inicio eléctrico. Tanto, que cuando prácticamente la afición todavía se estaba poniendo cómoda en sus localidades, el veterano, la leyenda italiana de nombre Paolo y de apellido Maldini empalmaba un balón servido por Pirlo a 50 segundos del inicio y dejaba helado al Liverpool. La primera parte fue de claro dominio milanista, con un brillante Kaká que congeniaba a las mil maravillas con la dupla de ataque Shevchenko-Crespo. Un pase del brasileño sobre el ucraniano acabó con el remate del argentino a gol (39’). La empanada de los reds era tal que otra vez el ‘22’ regalaba una precisa asistencia a Valdanito para que culminara de forma perfecta ante Dudek justo antes del descanso (44’). Finalizaba el primer tiempo con el equipo de Benítez desquiciado con Mejuto González por no ver unas posibles manos dentro del área de Maldini. Además, un aparente contratiempo con la lesión de Kewell.

Pero nada más lejos de la realidad. En el lugar del australiano entró Smicer. Y su aportación acabaría siendo clave en la entrañable remontada del Pool. El entrenador español reestructuró el equipo y le salió redondo. Si dar la vuelta a un 3-0 ya es complicado, hacerlo contra un equipo italiano, donde destaca el famoso catenaccio, y hacerlo ante un Milan plagado de estrellas, tiene más mérito aun. Por eso, en la ciudad de Los Beatles, nadie tiraba la toalla. No lo solían hacer en Anfield, y la marea roja que pintaba el coliseo turco no dejaba de animar a sabiendas que el reto, en caso de lo lograrlo, sería equiparable a tocar el cielo con los dedos. El Liverpool más español que se recuerda, con Xabi Alonso y Luis García de titulares, Josemi y Núñez en el banquillo y Morientes en la grada por no poder jugar la Champions, obró el milagro. Y lo hizo, en parte, a la espectacular actuación de su referente: Steven Gerrard.

El ‘todoterreno’ centrocampista inglés inicio el camino de la remontada con un testarazo a centro de Riise cuando apenas se habían disputado diez minutos de la segunda parte. Su tanto, su rabia en la celebración, contagió a sus compañeros. Tanto, que dos minutos más tarde (56’), la solución de ‘emergencia’ de Benítez, rompía la maraña rossonera para clavar en la portería de Dida el 2-3. Smicer, desde el borde del área, alimentaba las esperanzas del Liverpool, que veía cada vez más cerca la hazaña. Gerrard, capitán del barco de sueños red, fue derribado por Gattuso dentro del área y Dida le detuvo el penalti a Xabi Alonso. Sin embargo, y como si todo estuviese calculado para elevar a límites insospechados la emoción, el despeje del portero brasileño lo aprovechó el jugador vasco para lograr la igualada y dar paso, así, a una prórroga que desembocaría en los penaltis.

En la media hora extra, el Milan apretó el acelerador pero en esas se encontró con un Dudek inspirado, que paró todo lo que no había parado hasta entonces. Shevchenko, el Balón de Oro, se tropezó con la cara del guardameta polaco cuando ya cantaba gol. Los penaltis acabaron dictando sentencia, y su juez acabaría siendo el defensor de la retaguardia británica. Dudek, con sus bailes al más puro estilo Grobbelaar, logró poner nervioso a Serginho, que echó fuera el balón, a Pirlo, a quien detuvo la pena máxima, y a Shevchenko, al que acabó de enfurecer parándole el penalti decisivo, el que convertía a Dudek en el héroe de la final, el que transformaba un sueño en realidad, el que hacía a Benítez campeón de su primera Copa de Europa y al Liverpool de su quinta, y, sobre todo, el que lograba que de nuevo la épica formase parte del vocabulario futbolístico.


Liverpool
: Dudek; Finnan (Haman, min.46), Carragher, Hyypia, Traore; Xabi Alonso, Luis Garcia, Gerrard, Kewell (Smicer, min.22), Riise y Baros (Cissé, min.85).

Milan: Dida; Cafu, Nesta, Stam, Maldini; Gattuso, Pirlo, Seedorf (Serginho, min.86), Kaka; Shevchenko y Crespo (Tomasson, min.85).

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#1 | Escrito por Los 20 mejores partidos de la historia | 20 jul 2007 22:41:26

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