| « El gazapo de Marca: ¿Juega el Sevilla la UEFA? | Portada | Fichar para maquillar » |
02 julio 2007
A ritmo de tango: Racing no lo merece

¿Qué he hecho yo para merecer esto? Es lo que se deben estar preguntando los hinchas de uno de los cinco grandes de Argentina, posiblemente el equipo con la afición más incondicional, con la más sufridora, acostumbrada a dar todo por nada, con la historia popular más hermosa. Intuyen bien, es Racing Club de Avellaneda. No es un momento de vacas gordas para la Academia. No, ni mucho menos. Nada tiene que ver esta primera década del siglo XXI, con la segunda del XX, cuando Racing dominaba el amateurismo, cuando le pusieron el sobrenombre de la Academia por el exquisito juego que practicaba, cuando el mismísimo Carlos Gardel se apasionó por este equipo. Nada tiene que ver este Racing con el que a finales de los cuarenta salía tricampeón bajo la complaciente mirada de otro de sus famosos hinchas, el general Perón. Gardel y Perón deben estar llorando desde el cielo por lo que ocurre al otro lado del Riachuelo, al Sur de Barracas, en el Cilindro de Avellaneda.
La situación es grave por varios motivos. El equipo no responde. Lleva sin hacerlo desde hace mucho tiempo. Sabemos que el hincha de Racing nunca pidió nada a cambio, que no se quejó por estar 35 años sin ganar una Liga. Sabemos que lo que el hincha de Racing siente por su equipo, como confesó en la bandera más grande del mundo que jamás se exhibió en un estadio, va “más allá de la lógica y la razón”. Pero incluso el hincha de Racing quiere sentirse alguna vez grande. Y desde luego ahora es imposible.
Algo falla. Blanquiceleste, la empresa que gerencia este Club que estuvo a punto de desaparecer a finales de siglo, no pone todo lo que hay que poner. Está claro. Algo falla cuando Merlo salé echando peste del presidente De Tomasso. Algo falla cuando una de las estrellas de los últimos años, Gonzalo Bergessio, que ha fichado por el Benfica, sale poniendo a parir al presidente y la dirigencia. Algo falla cuando un hincha confesó de la Acadé, como es el goleador Facundo Sava, pone en duda su continuidad por el simple hecho de que a los jugadores no se les paga. No se les paga a los futbolistas y ellos poco pueden hacer, salvo como de vez en cuando dar una patada al aire, siempre con tacto, con el fin de no parecer unos simples mercenarios. Pero no, esa no cuela. La gente en Racing sabe que el Piojo, que Sava y otros cuantos sienten fuerte por el escudo albiceleste. Y saben que lo que desde arriba se está haciendo con los futbolistas no tiene ni nombre ni perdón.
Evidentemente, el continuo run run de que en Racing no pagan a tiempo, de que los salarios son bajos, de que la dirigencia no arregla las primas hace mucho daño en el capítulo de fichajes… Todo es un desastre y lógicamente, ningún jugador de renombre quiere fichar, salvo que sea un hincha de la infancia, que esté dispuesto a asumir lo inasumible con tal de vestir la camiseta del club de sus amores, por Racing.
La situación es complicada. Y la gente lo sabe. Pero no puede hacer nada. A diferencia de otros casos, el club no es de ellos. Tienen que aguantar y escuchar como De Tomasso vende humo cada vez por tres, diciendo como hace unos días que se iba a traer a un delantero de esos que acaparan portadas en los diarios. ¿A quién por favor? ¿No le da vergüenza? Racing está en peligro. Es un círculo vicioso, éste. Blanquiceleste no paga a tiempo y lo hace mal. Blanquiceleste putea a los jugadores, mejor dicho. Eso provoca un efecto de espantada, porque lo poco bueno que hay, leasé Bergessio, se quiere ir. Y eso a su vez provoca que Racing, un grande de toda la vida, esté condenado a la absoluta mediocridad.
Es triste. Porque dinero hay. Porque Racing lo genera. Porque se le alquila la cancha a Independiente. ¿Dónde está ese dinero? Buena pregunta. Así las cosas, al hincha de Racing sólo le queda venerar el escudo y la bandera. Ilusionarse, no ya con el campeonato, sino con jugar las copas internacionales, es un ejercicio de estupidez. Racing no está para eso porque no le dejan estarlo. Es triste. Es muy triste que esa afición que en 2001 llenó dos estadios para ver a su equipo campeón después de tanto tiempo, que poco antes hizo una manifestación popular que conmovió a Argentina para evitar la desaparición del equipo de sus amores, tenga por fuerza que mirar abajo en vez de arriba. Sólo les queda el escudo y la bandera, que eso sí, es mucho, sólo para ellos, claro. Y aún así, los hinchas siguen alentando. Cómo el equipo, únicos en el mundo.
En NdF | A ritmo de Tango: Justicia con el Turco Mohamed
Más noticias sobre:
Liga Argentina
Tags: Racing de Avellaneda
Comentarios (1)
| Trackback
Comentarios
Gardel murió en el 35.
#1 | Escrito por Borja Barba | 02 jul 2007 14:51:24
Noticias relacionadas
03 septiembre 2008 | A ritmo de Tango: La venganza de Méndez y el momentazo de Boca
28 agosto 2008 | A ritmo de Tango: Santiago Solari, otro hombre de River que se va a San Lorenzo
27 agosto 2008 | A ritmo de Tango: La última prueba para Martín
18 agosto 2008 | A ritmo de Tango: Simeone resiste ante el adiós de Ortega
21 julio 2008 | A ritmo de Tango: las conexiones de River y Villarreal






