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31 agosto 2007
A ritmo de Tango: Boca da vida al Apertura y River respira a chileno

Ayer en el Cilindro se jugaba mucho más que un partido. Era un clásico, Boca recibía a Independiente, al puntero del Apertura. De hecho, era mucho más que un clásico. El Rojo venía de cuatro de cuatro con un Germán Denis enrachado y Pichichi. Boca había vencido en sus dos últimos choques, subiendo poco a poco el nivel de su juego. Si Independiente ganaba se escapaba de todos los grandes. Y empezaba adelantándose el visitante, con tanto de Denis, tras una excelente jugada colectiva. Vibraba la Avellaneda colorada, temblaban las piernas de Miguel Ángel Russo.
Pero entonces Boca fue Boca. Apretó los dientes, tiró de garra, sacó a relucir su histórica rudeza, su casta. Boca apareció, echándole coraje al asunto. Empató con suerte, con un gol en propia puerta de Independiente. Y a partir de ahí dio su mejor versión, con un Negro Ibarra valiente en la zaga, echando para arriba a su gente, con un Banega que sí estuvo, que repartía juego a diestro y siniestro, que definitivamente continúa la saga del mediocentro de clase, tan atípico en la idiosincrasia boquense. Por último, con un excelente Palermo. El Loco es el que da gritos, el peso pesado de un equipo huérfano de su gran ídolo, Guillermo, y de su gran estrella, Juan Román Riquelme. Con su testa puso el 2-1 y acabó una sequía que le tenía frustrado. Ya sólo le quedan 19 dianas para ser el máximo goleador de la historia xeneize.
Independiente no se rindió. De hecho Denis tuvo un mano a mano, pero Caranta está cómo acabó la Libertadores, en plena forma, haciendo paradas decisivas, incluso jugándose la cara cuando le encaraba el Pichichi del Apertura, para salvar los muebles. Al Rojo todo se le fue al traste cuando Leandro Gracián, el enganche, el que tiene las visas de sustituir a Riquelme y que trae buenos números del Monterrey, se coló por el centro hasta la cocina, regateó al meta de Independiente y marcó a placer, desatando la locura en la grada visitante, si ya Palacio no lo había hecho antes con sus continuos desbordes. Porque a Rodrigo puede que no se le pueda pedir efectividad cien por cien arriba, pero movilidad, abrir huecos y demás… Eso que no lo dude nadie.
Ganó Boca y ganó River. El Millonario toma aire después de vencer a Estudiantes en una situación límite. Porque en Núñez no están para tonterías. Ahí los nervios los tienen a flor de piel. Mientras los Borrachos del Tablón se desangran, este fin de semana hubo otro enfrentamiento, el equipo va dando bandazos con un Passarella que debería asumir su fracaso e irse. Pero Daniel quiere salir de otro modo, por la puerta grande. Y eso ya es imposible, porque no rectifica sus errores, está enfrascado en una metodología que no lleva a ningún sitio.
River está en un delicadísimo momento. Sus hinchas cada vez pueden presumir menos de grande. A diferencia de Boca, que cuando se cae, como en el inicio del torneo, no tarda en levantarse, los millonarios están por los suelos y hacen estrepitosos ridículos como el de fin de semana pasado en San Juan ante el San Martín. Afortunadamente para la dirigencia, ante el Pincha se pudo respirar. Todo fue en un partido vibrante, en el que pudimos ver por fin al mejor Belluschi hasta que de nuevo, y ya van dos en cinco partidos, se auto expulsó. River ganaba bien 2-1, pero en el 80 hacía las tablas Salgueiro para Estudiantes. Simeone sonreía porque se ponía todo de cara, con uno menos, con el ambiente muy crispado… A Ríver se le complicaba.
Pero entonces surgía la figura de Aléxis Sánchez, chileno, nuevo refuerzo, al que en su país ya se le compara con Salas, aunque este es mucho más rápido y en un metro cuadrado se puede ir de tres. Salió 21 minutos y la montó. Hizo el tercero a nueve del final, tras robarle la cartera al capitán Alayes y definir bien ante Andújar, con frialdad. Luego le dio el cuarto a Falcao, que se adornó para cerrar una goleada que el hincha de River necesitaba imperiosamente, porque se estaba cansando de ir con la cabeza gacha, sin poder sacar pecho, sin poder presumir su grandeza. Y por fin, después de más de dos años, después de aquella semifinal de la Libertadores 2005 ante Sao Paulo, se volvió a escuchar en el Monumental aquello de “chilenooo, chilenooo”, tan proclive en los tiempos del mítico matador Marcelo Salas.
Ambos encuentros fueron apasionantes, pero sin duda no se acercaron ni un poquito al otro clásico de la jornada. San Lorenzo recibía a Racing. Los dos equipos tenían que ganar. El primero para seguir con opciones por el campeonato. El segundo para mirar arriba con ilusión y para escaparse de la zona de promoción, que le acecha después de dos campañas para olvidar. Racing empezó bien, ganando 0-3, arrasando a San Lorenzo en los primeros treinta minutos, con el paraguayo Ávalos, fichaje, en plan estrella. Pero Campaugnolo, otro error más del un arquero que no está para la Acadé, y a partir de ahí todo se tradujo en catástrofe. San Lorenzo acortó distancias y en la segunda parte, jugando hasta con cuatro delanteros, le dio la vuelta a la tortilla, con dos goles en cinco minutos del refuerzo estrella, de uno de los ídolos, de una de las figuras del Cuervo campeón a principios de década, Bernardo Romeo, siendo el último tanto in extremis.
San Lorenzo culminó una remontada épica y desató las iras de los jugadores de Racing contra el árbitro. Iras y lágrimas de la mayoría de sus futbolistas, impotentes, costernados, incapaces de mirar a la tribuna visitante, a sus hinchas, que de nuevo, por Dios y cuántas veces van, se llevan un palo enorme, un palazo increíble. Ya ni siquiera sirve eso de ‘esto es Racing’, porque la gente se cansa de cualquiera te pinte la cara. A Racing de grande, poco lo queda, sino su gente.
En Avellaneda la afición ya ha llegado a su límite, porque Racing está en zona de promoción, porque el descenso es una realidad, porque en la Academia no hay luz, todo es oscuro y siempre suenan las mismas palabras del presidente De Tomasso, siempre prometiendo grandeza y nunca cumpliendo. La tensión se puede cortar con cuchillo y este fin de semana se viene River, otra casa revuelta. Movidito, movidito.
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Tags: Boca, Independiente, Racing, River, San Lorenzo
Comentarios (3)
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Comentarios
Juan te has columpiado, Boca no recibio a Independiente en la Bombonera, sino que fue Independiente quien recibio a Boca y en el Cilindro,campo de Racing.
#1 | Escrito por grouchobsas | 31 ago 2007 13:27:26
otra aclaracion, los partidos de idependiente de local se juegan en el cilindro de avellaneda (cancha de racing) porque se esta remodelando el estadio de independiente
#2 | Escrito por ale | 01 sep 2007 07:13:28
[...] En NdF | A ritmo de Tango: Boca da vida al Apertura y River respira a chileno [...]
#3 | Escrito por A ritmo de Tango: Jornada de gigantes | 03 sep 2007 14:30:16
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