| « El nuevo Camp Nou 'by Norman Foster' | Portada | ¿Pero qué te pasa Ronaldinho? » |
25 septiembre 2007
A ritmo de Tango: Tortazo a BC

Desde que A Ritmo de Tango aterrizara en este blog vengo intentando explicar la singularidad de uno de los pocos clubes en el mundo que pueden ser catalogados como únicos. Me refiero, en el caso de Argentina, evidentemente, a Racing Club de Avellaneda, el único grande capaz de sobrevivir 35 años sin un solo título; el único grande que acostumbra a perder con los pequeños; el único grande que mueve a su gente por una extraña razón de pertenencia, ni mucho menos por la ilusión de conquistar campeonatos; el único grande que tiene tendencia a autodestruirse y que gracias a su gente, a sus incondicionales y sufridos hinchas es capaz de sortear la desaparición a pesar de que sintiera su acecho de cerca; Racing, en definitiva, es diferente y este fin de semana tuvimos otra ocasión más para comprobarlo.
Gustavo Costas, técnico de la Acadé, ídolo como jugador, futbolista que en más ocasiones ha vestido la albiceleste, ha estado a un paso de presentar su dimisión, sin que los resultados deportivos tuvieran nada que ver, porque de hecho antes del encuentro contra Arsenal de este fin de semana, los de Avellaneda habían encadenado dos victorias consecutivas.
Otra vez Blanquiceleste, la empresa que gerencia el Club desde el año 2000 fue la culpable. De Tomasso, el presidente, sigue empeñado en chafar las cosas cuando van en buena línea. Ya lo hizo con Simeone, enseñándole la puerta a pesar de lograr unos números magníficos. Y ahora ha intentado repetir la gracia con Costitas, cuyo amor por la Acedemia y su compromiso con la institución están fuera de toda duda. Costas triunfaba en Cerro Porteño y cobraba unos buenos emolumentos cuando le llamaron desde el Cilindro para que regresara a casa y solucionara la difícil papeleta de hacer olvidar a Reinaldo Merlo. Costas aceptó, a pesar de que iba a ganar bastante menos. Cierto es que el inicio del Apertura no fue del todo prometedor, pero las cosas han ido mejorando, Racing es ahora sexto, tiene al líder a seis puntos y la afición disfruta de su fútbol.
A pesar de todo eso, desde hace unas semanas en las oficinas de Blanquiceleste se vienen barajando nombres para suplir a Costas. ¿Por qué? No busquen, no hay respuesta coherente. De hecho, en los últimos días la posibilidad de que el ex de Huracán, Antonio Mohamed, pudiera recalar en Avellaneda era cada vez más loable. Pero los entrenadores son gente corporativista y a través de un intermediario el Turco le hizo llegar a Costitas la que le estaban montando a sus espaldas. Y Costitas, evidentemente,, explotó, dejando claro en su círculo más intimo que el encuentro ante Arsenal en Sarandi iba a ser el último. Eso desató la indignación de la maltratada gente de Racing, que veía como otro ídolo se iba abajo por las arbitrariedades de BC (Blanquiceleste), que de hecho, ya ha sentado a 13 entrenadores en tan sólo siete años. De locos.
La triste realidad es que Racing es un caos gobernado por una empresa nada sensible a su complicada situación. Una empresa que cada final de temporada vende todo lo bueno para fichar jugadores a penas conocidos, reduciendo al máximo la condición de grandeza que por historia y masa social le pertenece a la Acadé.
Es así. Pero en esta ocasión pudo más la gente que las insensatas políticas de acción de Blanquiceleste. Costas no ha dimitido. Cómo hacerlo si hasta el mismo presidente de la República Néstor Kirchner, aficionado reconocido de Racing le llamó personalmente para rogarle que no se fuera e hizo declaraciones públicas en su favor. Cómo hacerlo si la noche antes del encuentro ante Arsenal 300 hinchas se dieron cita en el hotel de concentración para apoyarle durante toda la madrugada. Cómo hacerlo si toda la popular visitante en el Viaducto tenía las banderas al revés en protesta contra BC y durante 90 minutos no cesó en apoyar al eterno ídolo. Cómo hacerlo si sus jugadores lo dieron todo en el terreno de juego y encadenaron la tercera victoria consecutiva con un gol más de otro que venera esa camiseta desde niño, Facundo Sava, con su testa colorada.
Era imposible hacerlo. Y con todo eso, con la no renuncia de Costas, se logra un histórico triunfo de la gente de Racing, que por primera vez en mucho tiempo ha bajado de sus pretensiones a Blanquiceleste. Ahora BC mira los toros desde la barrera, con las manos atadas, porque por el momento no le van a poder cortar la cabeza a Costitas así por así, como hicieron con Diego Simeone, otro hincha antes que entrenador de Racing, socio desde chico, que acto seguido hizo campeón a Estudiantes. Racing podía haber sido ese Estudiantes. Pero Blanquiceleste no quiso y en cierto modo esas cosas sólo le pueden pasar a Racing.
En NdF | A ritmo de Tango: Bella ‘canallada’ rosarina
Más noticias sobre:
Liga Argentina
Tags: Blanquiceleste, Gustavo Costas, Racing Club de Avellaneda
Comentarios (2)
| Trackback
Comentarios
[...] En NdF | A ritmo de Tango: Tortazo a BC [...]
#1 | Escrito por A ritmo de Tango: Nadie despega, sólo la emoción | 01 oct 2007 18:22:52
[...] En NdF | A ritmo de Tango: Tortazo a BC [...]
#2 | Escrito por A ritmo de Tango: La cruz de Blanquiceleste | 08 ene 2008 18:58:52
Noticias relacionadas
03 septiembre 2008 | A ritmo de Tango: La venganza de Méndez y el momentazo de Boca
28 agosto 2008 | A ritmo de Tango: Santiago Solari, otro hombre de River que se va a San Lorenzo
27 agosto 2008 | A ritmo de Tango: La última prueba para Martín
18 agosto 2008 | A ritmo de Tango: Simeone resiste ante el adiós de Ortega
21 julio 2008 | A ritmo de Tango: las conexiones de River y Villarreal






