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05 noviembre 2007


Ángel Torres, Carlos Suárez y la paciencia

Juan Baeza

Carlos Suárez

Paciencia. La palabra suena bien pero poco se aplica en el mundo del fútbol por desgracia. Por eso, cuando nos encontramos con directivos que tienen temple, que saben aguantar el tirón, que evitan pensar en caliente, no queda otro remedio que reconocer y alabar dicha actitud que tan poco está de moda en un fútbol moderno cada vez más movido por las urgencias y los resultados. Esta jornada ganaron Valladolid y Getafe. Ambos equipos salen del pozo y sus entrenadores, Michael Laudrup y José Luis Mendilibar, respiran hoy más tranquilos, pues hasta hace bien poco ambos tenían la soga al cuello.

Hablemos de Laudrup. Al danés se le planteaba una muy difícil papeleta. Sustituir a Schuster después de la temporada que cuajó el año pasado el equipo con el alemán no era ni mucho menos plato de buen gusto. A esto había que unirle la marcha de jugadores importantes como Güiza o Alexis. En cualquier caso, Ángel Torres se encargó de traer a futbolistas de cierto nivel como el Cata Díaz, Ustari, Uche o Kepa entre otros. El Getafe comenzó jugando bien pero los resultados le fueron tremendamente esquivos en un aciago arranque liguero.

El inicio de campaña sólo se salvaba por la clasificación a la fase de liguillas de la UEFA. El balance de las siete primeras jornadas era de cinco derrotas y dos únicos empates. Mal asunto. Pintaban bastos y se empezaba a pedir la cabeza de Laudrup. Ángel Torres demostró su sapiencia, dejó claro que es un hombre de fútbol, supo esperar y no dejarse llevar por la tensión del ambiente. La paciencia dio buen rédito. El Getafe ganó al Murcia, luego llegó el triunfo histórico en White Hart Lane, un tropiezo en Santander y otras dos nuevas victorias en Liga, este domingo la primera a domicilio en un estadio, el de Osasuna, en el que hasta ese momento nadie había cantado victoria.

Ahora el Getafe está fuera del peligro de descenso, jugando bien y con óptimas sensaciones. A Laudrup por fin le acompañan los resultados y la figura de Ángel Torres queda más encumbrada si aún era posible. ¡Qué gran presidente!

Hay un caso similar. Carlos Suárez es otro directivo que lleva ya unos años en esto. El presidente del Valladolid dio una lección de aguante esta semana cuando renovó a su técnico a pesar de que el equipo estaba en puestos de descenso. El Valladolid también comenzó bien el campeonato, con un equipo marcado por la poca cantidad de refuerzos con los que ha contado. Se optó por mantener el bloque que dio el ascenso, a pesar de que lo arriesgado de la apuesta. Comenzó ganando y sacando puntos, pero luego llegó una negativa racha de cuatro derrotas consecutivas.

El tema es que el Valladolid comenzaba muy bien los encuentros y se dejaba ganar en el tramo final. Cuando en Pamplona después de comenzar ganando 0-2 acabó en tablas, muchos pensaron que Mendilíbar no lo contaría. Pero sí, claro que lo contó. El Valladolid hizo un buen encuentro ante el Barça en la siguiente jornada, dio la talla y sacó un empate. Este fin de semana por fin se reencontró con el triunfo, cargándose a domicilio a un Zaragoza que en su campo, por un poner, se había merendado a Sevilla y Villarreal entre otros.

La actitud de Carlos Suárez no puede clasificarse de ningún otro modo que de matrícula de honor. El mandatario pucelano no sólo aguantó a un entrenador que hacía un magnífico trabajo sin fortuna, sino que además le dio un espaldarazo público con su renovación. No todos los presidentes, desgraciadamente, de nuestro fútbol tienen esa sangre fría y tan elogiable capacidad de análisis para no caer en la precipitación en las situaciones complicadas.

Chapó pues para Suárez y Torres que una vez más, como ocurrió el año pasado con Ziganda, al que Patxi Izco supo apoyar a pesar del horrendo comienzo de temporada que cuajaron los rojillos, han demostrado que en el fútbol la paciencia es una virtud que si se emplea bien suele acabar dando frutos más que positivos.

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Comentarios (2) | Trackback


Comentarios

Aqui en Valladolid, no es que el entrenador siga gracias al presidente, sino que toda la ciudad le apoya, y si se le ocurriera echarle la directiva se la iba a echar la gente encima, porque es muy muy querido.

Los presidentes de futbol, aunq tengan mucho dinero, son mas tontos que la mayoria de nosotros, y si la prensa empieza a pedir la cabeza, no ve otra solucion.

Si t fijas ambas ciudades q comentas (Valladolid y Getafe) no son tan grandes como para tener gran repercusion mediatica, y el ambiente de trabajo es mas distendido.

No hay q ver mas q lo q pasa en el banquillo del madrid. Los periodistas sacan de quicio a todo entrenador q fichan. A capello q si juega mal, a schuster q si es un bocazas…no se pueden pasar medio telediario hablando del entrenador de un ekipo de futbol.

#1 | Escrito por krtx | 06 nov 2007 18:00:31

[...] La paciencia, dicen, es un árbol de raíces amargas pero de frutos dulces. Eso pensarán en Getafe o en Valladolid, donde los malos resultados no han bastado para que sus presidentes cambiasen de entrenador como lo hacen de corbata. A ellos de momento les está saliendo bien. A veces, la paciencia, da sus frutos dulces, y en esas están Cúper y Muñoz tras la duodécima jornada, previa, por cierto, a los compromisos internacionales. [...]

#2 | Escrito por Cúper y Víctor Muñoz, al menos una jornada más | 12 nov 2007 00:32:12

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