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08 noviembre 2007
Ganó, se exhibió y ya roza los octavos

Ganar como lo hizo ayer el Sevilla en Bucarest aclara muchas dudas. Las había, evidentemente, en lo que al rendimiento del equipo fuera de casa respecta, sobre todo después de las alarmantes concesiones defensivas en el Calderón. Pero las va solventando con éxito poco a poco este nuevo equipo comandado por Manolo Jiménez. Hacía tiempo, de hecho habría que remitirse a la anterior campaña, que el Sevilla no encadenaba dos partidos tan completos, dos choques en los que mostrara tan insultante superioridad ante los rivales. El sábado borró al Madrid y este miércoles en tierras rumanas vilipendió al Steaua, hasta el punto de que los hinchas locales, que ni siquiera cubrieron media entrada del Ghencea Stadium, se deshicieron en aplausos hacia el equipo andaluz después de lograr el segundo gol, una auténtica maravilla.
Pocas veces la palabra fútbol se ha visto reflejada de forma tan fiel con tan escasos toques de balón. Daniel para Renato. Renato se la devuelve. Daniel se mete hasta la cocina, taconazo atrás con dos defensas en el suelo, Navas a la cabeza de Renato y adentro. Sublime la jugada que mató el encuentro a 25 minutos del final y dejó boquiabiertos a una afición que ni siquiera antes de la primorosa jugada soñaba con el empate. Era así porque el Sevilla ya impartía un ejercicio de superioridad plena, tras una primera parte en la que encerró al Steaua como si el conjunto rumano fuera un visitante que echaba el cerrojo para salvar el empate. Cerrojo, dicho sea de paso, que se rompió en el minuto 25 cuando Renato cazó el rechace del enésimo remate de cabeza del participativo Poulsen. Gran noticia ésta, porque el danés va claramente de menos a más y ya empieza a ser ese líder en la medular que tanto brilló en la anterior campaña.
El Sevilla ganó y ahora ya roza los octavos de Champions. Y, sobre todo, ganó Manolo Jiménez que rompió todas las quinielas con su alineación y dio de pleno en la diana. Había adelantado que no habría rotaciones y sólo engañó en parte. No hubo cambios en casi ningún sitio, salvo en los extremos, introduciendo a De Mul en la derecha, con Navas en la izquierda, y en la dupla de ataque. Lo normal era pensar que jugaría Luis Fabiano, totalmente enrachado, junto al siempre fijo Kanouté. Pero Jiménez sentó al paulista, para alinear a Renato como media punta, algo que solía hacer mucho Juande. No le pudo salir mejor la jugada, porque Renato literalmente se salió, marcó dos, pero pudieron ser más, y sobre todo demostró que su toque cortó en la línea de tres cuartos es letal.
Poco a poco arranca un equipo que desde principio de campaña no ha dejado de encontrarse piedras en el camino. La muerte de Puerta, las numerosas lesiones de piezas fundamentales como Javi Navarro o Escudé, el cambio de técnico… Pero a pesar de todo la máquina sigue funcionando y eso dice mucho del enorme nivel que atesora el plantel nervionense. El salto definitivo a la zona noble de la tabla le espera este domingo ante el poderoso Villarreal. Será un partidazo.
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