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17 noviembre 2007


Viviendo la Premier... en Londres

Daniel Iglesias

CervezaEra un día más de como suelen ser en Londres. El cielo estaba nublado y escupía tímidas lloviznas cada pocos instantes. Apenas caían cuatro gotas durante unos segundos y volvía a detenerse para reaparecer al poco tiempo. Lluvias intermitentes y de tan poca contundencia que los transeúntes ni siquiera se molestaban en refugiarse o abrir sus paraguas.

Incluso los que disfrutaban de un refrigerio en las terrazas de los bares continuaban a lo suyo sin inmutarse. Ese sábado Carnaby Street estaba inundada de gente visitando sus numerosas tiendas. Eran cerca de las 4 del mediodía, en poco más de una hora empezaría a anochecer. Muy diferente al horario español, al igual que otras tantas cosas. Tras haber estado toda la mañana recorriendo parte del centro de esta enorme ciudad, mis amigos y yo decidimos que era un buen momento para entrar en alguna taberna a tomar una cerveza.

No es difícil encontrar una cervecería en Londres, así que al momento estábamos entrando en una. No sólo era la más cercana en ese momento, sino que una especie de cánticos nos llamaron su atención. Al entrar pudimos ver como un grupo de personas vestidos con camisetas rojiblancas entonaban una canción usando un brazo para abrazarse y el otro para sujetar en lo alto una pinta de cerveza. Al mirar hacia la televisión observamos que estaba a punto de comenzar un partido de la Premier entre Sunderland y Newcastle.

Fuimos hacia la barra y pedimos otra pinta para nosotros. La intención era beberla sentados tranquilamente y volver a irnos para seguir conociendo Londres, pero al final nada de eso. En la parte contraria del bar había otro grupo con camisetas de su equipo, el Newcastle. Así que esa era la situación. Mis tres amigos y yo, viendo un partido de la Premier en una taberna de Londres, en el medio de los seguidores de ambos contrincantes.

Se llegó al descanso sin goles. Mientras los aficionados de ambos equipos calmaban sus nervios con la cerveza, que fluía a tal ritmo que parecía gratis, pregunté a uno de mis amigos si quería que nos fuéramos. A él no le gusta el fútbol, y sería lógico que prefiriera seguir recorriendo Londres. Él contestó: “si en España se jugara como aquí, también a mí me gustaría el fútbol. Parece otro deporte.”

No era para menos. Ambos equipos están en la zona media-baja de la Premier, pero estaba siendo un partido entretenidísimo, como suelen ser en Inglaterra. Un juego de enorme velocidad, verticalidad, idas y vueltas y ritmo vertiginoso, con unos jugadores que se dejaban la vida en cada jugada. A ello había que sumarle los gritos de los aficionados cada vez que su equipo se acercaba a la portería contraria y la pasión con la que seguían el partido.

Higginbotham adelantó al Sunderland en el minuto 52. Uno de los aficionados pegó tal salto que un par de pintas de su mesa cayeron al suelo. No se inmutó, su equipo acababa de adelantarse. En cuanto acabó de celebrar el gol con sus compañeros, se dirigió hacia la barra con la mayor naturalidad, y pidió otras dos. Una de las pintas se le atragantó poco después al ver como en el minuto 65, un centro de Milner se paseaba por el área local, y se colaba en la portería de un Gordon que se quedó petrificado. Era el empate, y aunque los seguidores del Newcastle eran minoría, celebraron el gol con la mayor de las energías, ante la mirada impotente de sus contrarios.

A partir de entonces el partido se convirtió en un correcalles en el que cualquiera pudo haber salido victorioso. Los seguidores del Sunderland se desesperaban tras un remate al larguero de los suyos, mientras que los del Newcastle se lamentaban de una ocasión errada por Owen tras jugada personal. La tensión había logrado que ambas aficiones se enzarzaran en continuas riñas: “eso no era falta”, “árbitro ponte gafas”, “vuestro equipo es patético”... La contestación siempre era la misma: “¡cállate!”

Llegó el final del partido, y lejos de ningún tipo de riñas o peleas, ambas aficiones se dieron la mano y se tomaron la última cerveza juntos discutiendo sobre el partido. Y es que esa es la magia del fútbol…

Quién nos iba a decir a nosotros que un día íbamos a estar en un bar de Londres, viendo un partido entre Sunderland y Newcastle entre aficionados de ambos equipos. Afortunadamente así ha sido, y fue una experiencia fantástica.

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Comentarios

Hace poco he estado viviendo en Newcastle y tengo que decir que este post refleja al 100% el como se vive ahí el futbol… Los domingos por las mañanas era costumbre ver al 90% de los habitantes de Newcastle vestidos con mil y unas camisetas diferentes de su equipo (aparte, ahí te cuestan cómo una camiseta normal, así que hacerse con una es facilísimo). Tanto los que se van a St. James' Park como los que se quedan en los pubs hacen latir sus corazones al mismo ritmo que las botas de los jugadores… estar ahí, en un bar inglés mientras se juega cualquier partido de la premier es un lujo al alcance de cualquiera… yo lo incluiría en la lista de monumntos y sitios de interés a visitar al ir a Inglaterra junto al Big Ben y Abbey Road xD
Por cierto y para complentar la excelente entrada, Newcastle y el recién ascendido Sunderland son ciudades vecinas separadas por poco más de 20 km… Un amigo de esas tierras me dijo que el amor que le tienen a los del Sunderland es parecida al que tenemos aquí entre culés y madrileños… puede sonar exagerado pero es verdad, lo que pasa es que despista mucho al ver el comportamiento ejemplar que se tienen unos y otros incluso en el mismo bar como tu comentas…

Bueno, lo dicho… un excelente reportaje! Felicidades! ;)

#1 | Escrito por PsYmOn | 17 nov 2007 05:11:38

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