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19 diciembre 2007


Mi peor y mi mejor recuerdo de un clásico Barça-Madrid

Enrique Vaquerizo

RaulLamentablemente en los Barcelona- Real Madrid me ha tocado degustar más sinsabores que alegrías. Éstos me han llegado de todas las formas posibles; abrumadoras palizas, partidos resueltos inextremis con un gol de penalti, expulsiones decisivas, jugadas individuales de estrellas azulgranas desaparecidas durante todo el partido…Todo un repertorio de momentos encantadores que a los aficionados madridistas suele proporcionarnos la sola mención de nuestro Mordor particular, el Camp Nou.
Entre ellos uno destaca en mi memoria no por ser la derrota más sonrojante, ni tan siquiera la más dolorosa. Pero a mí, todavía un niño, comenzó a convencerme de que alguna fuerza maligna debía pulular por las gradas de aquel estadio que convertía a los once muñequitos de blanco en marionetas arrastradas por el fatalismo.

Primera jornada de la temporada 92-93, la caprichosa suerte quiso que el proyecto capitaneado por Benito Floro se estrenase en el territorio de las pesadillas. Zamorano y Nando eran las dos caras nuevas de un proyecto ilusionante. El manchego venía de crear “el queso mecánico”, y había levantado el ánimo de una afición aún noqueada por el primer naufragio en las islas afortunadas.Enfrente, el Barcelona de Cruyff acababa de ganar Liga y Copa de Europa, e iba alcanzando el cenit de su virtuosismo.

El partido empezó como suelen hacerlo en Barcelona, once demonios azulgrana inician un bombardeo continuo sobre un portero madridista que perdidos los nervios abronca a su defensa. No hubo que esperar mucho, a los 8 minutos Bakero, ese maestro de la segunda jugada ya había marcado de cabeza el 1-0. Esta vez la bestia saciada de sangre se retiró a hibernar durante la mayor parte del partido ,a veces ni siquiera es así, y los blancos durante minutos comenzaron a creérselo y a jugar, muy bien por cierto. Mediada la segunda parte Michel empataba de un lanzamiento de penalti, en el que perdió incluso la bota. Pero en este estadio normalmente los sueños blancos sueños son. Cuando mejor jugaba el Madrid apareció ese demonio que era Stoitchkov y a cinco minutos del final se la lió a Jaro. El Madrid empezó mal una temporada que acabaría aún peor en un segundo desastre en Tenerife. Ese día me pregunté porqué no me habían contado que el hombre del saco era búlgaro y llevaba un 8 en la espalda.

Entre los pocos oasis en nuestro particular Sáhara por las ramblas, apenas dos o tres, recuerdo con especial cariño el de la temporada 99-2000. Un Madrid destrozado dirigido por Toshack acudía al templo como un corderito para ser sacrificado ante la hinchada culé. Enfrente, un Barcelona en el que Van Gaal aún no era nada “negatifo”, acababa de ganar la segunda liga consecutiva, y contaba con Figo y Rivaldo, los dos mejores jugadores de Europa del momento. Recuerdo que él único interés de la previa para la prensa era decidir cuál de las dos vedettes merecía más el balón de oro.

Vistos más de quince clásicos creo que al Madrid le va mucho mejor de víctima propiciatoria El Barcelona en esas ocasiones peca de cierto narcisismo y se obnubila con su imagen de heredero de la naranja mecánica alto rubio y que juega al tikitaka. Es en esos momentos cuando también aparecen los valores del Madrid, no en forma de glamouroso mediocentro de toque que habla catalán sino en Juanito o Camacho y el grito: “A mí el pelotón que los arrollo”.

Si el año pasado fue Sergio Ramos, en aquel encuentro fue cuando Raúl se consolidó aún más como referente sentimental y líder del madridismo. Un Madrid atrincherado atrás y aguantando el chaparrón mientras podía, encontró los arrestos del 7 para pegar dos únicos y certeros zarpazos que ponían un 2-2 inesperado. Aquél día será recordado como el que Raúl mandó callar al Camp Nou. Ese año el Madrid en una temporada kafkiana acabaría levantando la octava, mientras Van Gaal ponía rumbo de vuelta a Amsterdan. Empezaba la era de los galácticos, y una travesía en el desierto de cinco años para los blaugranas.

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Comentarios (3) | Trackback


Comentarios

se me pone la piel de gallina cuando veo esa foto…

#1 | Escrito por Nightshade | 19 dic 2007 14:20:57

Mi recuerdo mas bonito fue en Champions, aquel dia de tots els catalans, Sant Jordi, donde el Madrid , despues de TANTISIMOS Y TANTISIMOS años sin ganar en el camp d'ou (a la prensa catalana no se le olvidara nunca comentar ese detalle) ganó y casi elimino al farsa de la champions. HALA MADRID!

#2 | Escrito por NaNi7 | 19 dic 2007 23:22:29

[...] EN NdF | mi peor y mi mejor recuerdo de ul clasico barca madrid EN NdF |el estadio de los prodigios [...]

#3 | Escrito por Camp Nou, el ruido y la furia | 23 dic 2007 18:51:29

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