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28 enero 2008


Huracán 1973: el gran triunfo del fútbol romántico

Juan Baeza

Huracán 73

Hace unos días escribía un post en el que me deshacía en elogios hacia Bilardo. Creo que en el fútbol lo primero siempre es ganar. Y él fue un ganador nato. En el fondo, todos, incluso los que presumen de llevar el buen juego por bandera, lo único que buscan es acabar haciéndose con el triunfo. Las formas pues, se rebajan a un segundo grado. Sin embargo, obviamente no podemos negar que cuando se vence haciendo un juego preciosista es lo ideal. En Argentina ha habido enormes equipos. Aquel River de la Maquina o de Ramón, el invencible San Lorenzo de los cuarenta, el Racing tricampeón, el Independiente de Bochini, el Lanús de los albañiles, el Estudiantes de las Libertadores, el Boca de Maradona, el de Bianchi, el Argentinos de Borghi… Pero ciertamente ninguno de ellos lució tanto cómo el que en 1973 logró forjar César Luis Menotti, cuando en Argentina, dicho sea de paso, el fútbol tenía un nivel similar al del viejo continente.

Menotti acababa de colgar las botas. Era el segundo de Miguel Antonio El Gitano Juárez en Newell´s. En mayo de 1971 el por aquel entonces presidente de Huracán, Luis Seijo, decidió encomendarle al joven e inexperto técnico el banquillo quemero. Él mismo se desplazó a Rosario para convencerlo. Y ahí comenzó la leyenda.

Menotti tenía claro lo que quería. Su apuesta era netamente ofensiva. Fichó a Omar Larrosa, que estaba perdido por Guatemala y que acabó siendo el hombre gol del equipo campeón, a Francisco Russo, apodado el Fatiga, debido a su incansable labor destructora y además reforzó la defensa con Fanesi y Carrascosa, haciéndose también con el veterano Chabay. A eso unió lo que ya tenía, cuatro excelentes jugadores. Por un lado Alfio Basile, al que los años no le habían restado su imponente presencia sobre el campo, Roque Avallay, buen delantero, aunque para la época un poco rudimentario, y dos canteranos, dos jugadores que marcarían época: Miguel Ángel Brindisi y Carlos Babington.

Brindisi era un exquisito centrocampista derecho que atesoraba gol como un delantero nato. Su contribución al equipo era enorme, tanto por su empuje cómo por la velocidad de movimiento que le imprimía al cuero. Fue una de las referencias del fútbol argentino de los setenta. En cuanto a Babington, actual presidente de Huracán, apodado el Inglés, era un pequeño centrocampista, al igual que Brindisi, con indudable vocación atacante. Se trataba de un hábil zurdo que le daba una rapidísima salida al balón. Un jugador de dibujitos animados capaz de hacer cualquier cosa.

En cualquier caso, el primer mérito de Menotti no está relaciondo con ninguno de estos futbolistas, sino con Roque Avallay. Roque tenía el cartel de jugador tosco y pesado, pero el Flaco le hizo ver que atesoraba grandes capacidades técnicas. Avallay aprendió a jugar más retrasado y adquirió velocidad para llegar desde atrás acompañando a los punteros de banda. Por la izquierda le acompañaba Larrosa y por la derecha habría que esperar hasta el mismo 1973 para que llegara mi favorito de esta inolvidable delantera: Rene Houseman.

Menotti lo fichó con 20 años. Era un puntero diestro sensacional de un regate imparable y una imaginación inabarcable. Y cuando digo inabarcable es inabarcable. El paso del tiempo lo ha hecho más grande. Tenía el don especial de nunca hacer la misma gambeta, de ser la improvisión personificada e incluso me atrevo a colocarlo a la altura de wings de la talla de Omar Orestes Corbatta o Raúl Emilio Bernao. El defensor nunca sabía por donde te iba a salir, provocaba desconcierto a sus pares con su magia en estado puro. En una ocasión, por ejemplo, llegó a jugar borracho ante River, eso fue en 1976, y hasta hizo un gol.

El contrapunto a esa asesina línea de vanguardia era Russo, un indomable futbolista que jamás daba un cuero por perdido. Su tremenda presencia permitía a Brindisi, Babington, Houseman, Avallay y Larrosa echarse arriba para aniquilar al contrario. Así, con una defensa en la que Basile imponía el miedo, ayudado por el oficio de Chabay, Carrascosa y Buglioni, se gestó un equipo imparable que sólo sabía ganar jugando bonito. Era el Huracán de las tres G: ganaba, gustaba y goleaba.

Huracán hizo un Metropolitano 73 impecable. Comenzó goleando a quien se le pusiera por delante, no tenía respeto a ninguno de sus contrarios, los vilipendiaba con guante fino. El punto álgido llegó en la décima jornada. Huracán visitaba a Central y se iba al descanso con un incontestable 0-3. Entonces ocurrió algo que hoy sería impensable y que nunca se había dado en el Gigante de Arroyito. La afición local comenzó a aplaudir a los de Menotti cuando se retiraban al vestuario en el descanso. Esa ovación deja a las claras el portentoso juego que practicaban los quemeros. Al final, el choque terminó 0-5.

Huracán ganó ese inolvidable Metropolitano a tres jornadas para el final. Su juego preciosista cautivó a toda Argentina y la figura de Menotti se encumbró hasta el punto de que poco más tarde se convertiría en seleccionador nacional. Ir a ver al Globo se convirtió en un privilegio dado el deleite y la vistosidad de su fútbol virtuoso y elegante. Era un equipazo perfectamente sincronizado, una maravillosa obra de arte fruto de las revolucionarias ideas de Menotti. Podríamos catalogarlo con el paso del tiempo como el gran triunfo del fútbol romántico.

Ese conjunto de leyenda fue el gran éxito de Menotti. Tras alzarse con la Copa del Mundo de 1978, los fracasos fueron la tónica dominante de un técnico que jamás logró inventar un equipo que ofreciera una propuesta futbolística tan bella como la de aquel campeonísimo del 73. Es más, el discurrir de su carrera profesional en clubes se ha caracterizado por tener muchas más sombras que luces. Pero lo que hizo en Huracán le ilumina hasta en las más frondosas tinieblas.

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Comentarios

Hola. Con todo respeto si bien el flaco Menotti es desde la muerte de Joao Saldanha probablemente el máximo exponente teórico y reflexivo del futbol sudamericano,ya es hora que terminemos con ese mito de la única liga que ganó en toda su carrera con el Huracán 73. La historia real es que después de que fuera vapuleado siendo goleado 4 a 1 por aquel espectacular Boca Juniors del tecnico Rogelio Antonio Domínguez que en la misma semana también habia aplastado 5 a 2 al River Plate y le hizo 7 de visitante a All Boys, ese equipo de Boca fue desmantelado por la convocatoria a la selección de medio equipo titular: Sanchez, Pernia, Ponce, Guerini y Trobiani, buscando clasificarse para el mundial de Alemania 1974. Lo cual le impidió descontarle los tres puntos de ventaja con que terminó saliendo primero Huracán…al que volvió a hacerle 4 goles las 2 veces que se enfrenaron al año siguiente. Saludos

#1 | Escrito por DANEPANZERI | 29 ene 2008 22:07:12

DANEPANZIERE es cierto lo que dices pero sólo a medias, pues no sólo Boca fue la afectada de aquella convocatoria de Sivori. A Huracán le desmantelaron el ataque y si salió campeón fue porque conservó la renta de la primera rueda y además por su gran defensa, que a penas encajó goles.

Yo no soy Menottista, pero es innegable que el fútbol de aquel equipo ha sido prácticamente inigualable y creo que esa Metro del 73 fue justísimo para Huracán. Al menos, esa es mi opinión. Saludos

#2 | Escrito por jubaezar | 29 ene 2008 23:48:32

Hola jubaezar. Yo sin embargo en lo teórico si soy bastante Menottista comparado con la sarta de mamarrachos que en la selección argentina llegaron después. Sin embargo de aquel ataque de Huracán sólo fué convocado en realidad Avallay, quién se sumó a los volantes Brindisi y Babington. El equipo más afectado por aquella convocatoria como mencione, fué abrumadoramente aquel espectacular Boca Juniors, que al final tuvo que salir segundo al perder como también ya he señalado a medio equipo cuando estaba arrasándolos a todos. Incluido vapuleándolo reiteradamente a ese supuesto mítico Huracán, en los 3 enfrentamientos que tuvieron ambos con todos sus titulares entre 1973 y 1974 cuando Menotti dejó de ser su técnico.
A ese espectacular Boca Juniors de Rogelio Dominguez ese Huracán de Menotti no solo no le pudo ganar nunca, sino que encima cayó goleado 3 de las 4 veces que se enfrentaron, encajando esa gran defensa que mencionas, en total 11 goles en su portería en esos 3 partidos.
Saludos.

#3 | Escrito por DANEPANZERI | 30 ene 2008 18:15:39

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