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17 febrero 2008
Diego Capel, el puñal que nunca levanta la cabeza

Su estilo es poco ortodoxo pero ya nadie puede cuestionar su inapelable efectividad. Avanza a velocidad vertiginosa, siempre mirando al suelo, sin levantar jamás la cabeza. Ello le ha costado muchísimas críticas. Pero Diego Capel rezuma personalidad, la de los grandes futbolistas, la de aquellos que creen en sí mismos más que en cualquier otra cosa. Ayer cumplía 20 años en Montjuic y nos regalaba otro partidazo callando por enésima vez a esos entendidos que ponían en duda su manera de desempeñarse con el balón en los píes.
Ha llovido mucho desde que Joaquín Caparrós le diera la alternativa hace tres campañas. Lo que era una promesa por aquella época en nuestros días es una contrastada realidad que domingo a domingo demuestra como sus formas, aunque a algunos no gusten, son infalibles.
La pelota la lleva cosida a su zurda. Caracolea, busca a los defensas, les desborda por adentro o por afuera, gira atrás y vuelve a intentarlo si hace falta, nunca la pierda y en su progresión no necesita mirar al área porque tiene el don de saber en todo momento donde están situados sus compañeros. Por eso cuando se cuela hasta la cocina envía servicios templados y precisos que a menudo acaban adentro ante la incredulidad de unos defensas, incapaces de comprender cómo diablos tiene esa precisión en el pase si no levanta la vista. Quizás ésa sea su principal virtud.
Toda esta potencia futbolística, ese incontenible torrente futbolístico del almieriense, acaba por dislocar a sus pares, que pierden los nervios lanzándole patadas que provocan tarjetas y expulsiones. Ayer Zabaleta fue el damnificado por su incisivo estilo de juego. Ya son unas cuantas las expulsiones que se ha cobrado el joven zurdo y seguro que caerán muchas más.
Diego Capel no es más que otra muestra del buen trabajo de los escalafones inferiores del Sevilla FC. Al chaval se le ha sabido llevar. Con 17 años ya jugaba en Primera, algunos equipos se interesaron, pidieron su cesión… Pero en Nervión sabían que tenían a un futbolista poco común entre manos y preferían tenerlo cerca, lo mimaron en el filial, lo rodaron en Segunda B sin presiones ni urgencias, simplemente esperando a que llegara el momento oportuno de su explosión. Ese momento ya está aquí y ahora en Sevilla disfrutan de dos cuchillos en la medular, Navas por la diestra y Capel en la siniestra, capaces de hacer un descosido a la más consistente de las defensas.
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Comentarios
Coincido contigo, Juan, en que a pesar de las críticas recibidas está callando bocas, pero no le vendría mal saber jugar un poco más con el compañero. No siempre es necesario hacer la jugada del partido. Otro detalle que debe pulir, y esto sí que puede ser un "problema", es su falta de toque en la pierna derecha. Nunca encara por dentro, siempre por fuera y no centra con la derecha aunque "lo tenga a huevo". Si consigue ganar un poco de toque con la izquierda, será un futbolista muchísimo más completo de lo que ya es. Pero hay que decir que todavía le queda mucho por recorrer y aprender en el mundo del futbol. Aunque bien es cierto que tiene muchas características para ser un gran extremo.
#1 | Escrito por nerthus | 17 feb 2008 20:52:00
Acertada descripción de su juego. Tiene el talento y el duende de "la escuela sevillana" ahora sólo hace falta pulirlo y ampliar su juego.
Que no muera nunca el fútbol de banda.
Saludos
#2 | Escrito por Uno o dos toques | 18 feb 2008 13:11:17
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