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05 marzo 2008
Despertares

Del partido del Sevilla de ayer sólo pude ver la prórroga y los lanzamientos de penalti; del resto del partido supe a través de la radio y de los gritos de mi vecino en los dos primeros goles del Sevilla. Pensaba que era del Barça, pero parece que es sevillista. O eso o ha querido vengarse de mi sana afición de tocar la batería al mediodía las semanas que el trabaja en turno de noche…
El caso es que no vi la mayor parte del encuentro, pero sí sé cómo se fue desarrollando y me ha sorprendido mucho la reacción de gran parte de la afición del Sevilla y de algunos comentaristas durante y después del encuentro. Daba la impresión, a partir de estos comentarios, que había una esperanza general en que el Sevilla aplastaría a los turcos del Fenerbahçe, pese a las declaraciones previas de Manolo Jiménez en las que ponía como favorito al equipo turco a tenor del resultado que habían cosechado en la ida.
Parece que el resto de la ciudad no compatía esta opinión. Del Nido anunciaba la conquista de “Hispalisnopla” y los dos tantos sevillistas en los inicios del partido parecían darle la razón. Pero el equipo local no fue capaz de mantener el resultado favorable y los visitantes jugaron lo bastante bien como para poner en jaque a la ayer desconcertada defensa sevillista. Las decisiones durante el partido del técnico Manolo Jiménez sin duda no ayudaron a cambiar el signo de la eliminatoria, pero creo que se están cargando demasiado las culpas en el entrenador.
Es cierto que el Sevilla era superior al Fenerbahçe, si me apuras hasta muy superior. Ganar dos años seguidos la UEFA no es un gran logro: es una hazaña fantástica. Pero eso no te libra de pagar la novatada en la máxima competición continental, donde cada equipo representa una amenaza. El aficionado sevillista se había habituado – bendita costumbre – a ganar. Unas veces con franca superioridad, otras, como en la pasada final de la UEFA, en la lotería de los penaltis.
Ayer la suerte no sonrió al Sevilla. Se perdió la eliminatoria como se podía haber ganado, y los errores tácticos de Jiménez hubieran quedado a la altura de los errores iniciales del portero Volkan Demirel, que pasó en noventa minutos de villano a héroe, por ello no hay que rasgarse las vestiduras, sino aprender la lección.
La Champions ilusiona como ningún otro torneo; más para un debutante y más cuando ha visto el pase a cuartos tan al alcance de la mano. Pero no hay mal que por bien no venga. Los turcos tomaron Constantinopla en 1453 y esto motivó que los navegantes europeos se lanzaran a buscar rutas alternativas para llegar a las Indias, lo que propició no sólo el descubrimiento de nuevas tierras, sino grandes avances tecnológicos. Ahora que el Sevilla ha probado el amargo sabor de la derrota, puede estar más preparado que nunca para afrontar los próximos retos sin necesidad de lamentaciones y de culpas.
Hace sólo unos minutos y mientras finalizaba el post, el Madrid ha sufrido otro amargo “despertar” a manos de la Roma.
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Tags: Del Nido, Fenerbahçe, Manolo Jimenez
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