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10 marzo 2008


A ritmo de Tango: La paliza de Banfield, la garra de Boca y los billetes del Cholo

Juan Baeza

Banfield

Independiente ya ni se acuerda la última vez que ganó en la Bombonera. Ayer pudo hacerlo, ayer tuvo una magnífica oportunidad cuando ganaba 0-1 y Boca se quedaba con uno menos antes del descanso. Pero los de Pedro Troglio volvieron a evidenciar que están un paso por debajo de los llamados a la gloria. Riquelme empató el partido y si Boca no ganó fue porque ese componente fortuna que siempre se debe tener en un choque de juego brilló por su ausencia para los de Ischia. El carácter ganador de Boca quedó demostrado ante el Rojo y a día de hoy, a pesar de que el Vélez de Tocalli ha comenzado con buenísimo pie, sigo poniéndolo como favorito número uno para ganar el Clausura.

Fue un clásico bonito e intenso el que se vio en territorio bostero, pero esta fecha dio para muchísimo más. Hubo otro clásico que hunde más a Racing, qué pena, con victoria de San Lorenzo en el Cilindro. Intento reflejar en esta sección del blog lo cruel que suele ser el fútbol con Racing. De nuevo se repitió la historia pues el verdugo en el 0-1 del Cuervo fue Gonzalo Bergessio, jugador que salió de la Acadé peleado con Blanquiceleste y que sigue siendo queridísimo por los aficionados. Sus gestos pidiendo perdón a la grada y sus posteriores declaraciones dejan claro que aunque clavó el puñal a su equipo, también el de su padre, lo hizo sin mala intención.

Pero si de clásicos hablamos tenemos que mirar al Sur. Se vieron las caras en Lanús el campeón del Apertura con su intenso enemigo Banfield. Se había preparado una auténtica fiesta en zona granate, se quería restregar al vecino el histórico logrado hace unos meses pero Darío Cvitanich se encargó de aguar la fiesta. Fue un baile horroroso del Taladro, liderado por un inconmensurable Cvitanich, que hizo dos tantos y regaló otros dos, siendo la principal estrella en una histórica goleada por 0-5. El baño resultó especialmente hiriente porque la contundencia fue extrema y los de Ramón Cabrero llevaban más de un año sin perder en casa.

Este sorprendente Clásico del Sur catapulta a un Darío Cvitanich del que ya hablamos hace tiempo. Centrocampista de proyección ofensiva, también puede jugar de delantero. En la anterior campaña ya hizo 10 goles y en esta suma los mismos cuando queda mucho Clausura por delante. Dada su ascendencia croata, este veloz jugador que además va muy bien de cabeza, podría jugar con la selección balcánica y de hecho, como ya pasara con Daniel Bilos, los rumores sobre una hipotética convocatoria se vienen escuchando desde hace un tiempo. La grave lesión de Eduardo da Silva le pone en el punto de mira, sin duda.

Un poco más al Sur, en La Plata, River visitaba a Estudiantes. Era otro de los choques con pique de la jornada. Simeone regresaba a la que fue su casa y el recibimiento fue el esperado. Pitos, gritos de peseteros y billetes con la cara del Cholo. Fue un choque en el que el Pincha fue mejor pero que el Millo supo aguantar sobre todo gracias a Juan Pablo Carrizo, muy bien bajo palos. La anécdota estuvo en el significativo abrazo, con beso incluido, que se dieron antes del comienzo de la segunda parte Verón y Simeone. Compañeros en la Lazio y la selección, la Brujita no tuvo reparos en criticar la poca transparencia del Cholo para salir de Estudiantes rumbo a Núñez. Parece que con este simbólico abrazo se cierra una herida abierta. El apoyo de los jugadores locales se dejó notar en otros gestos, como el hecho de que hasta tres de ellos le entregaron a Simeone su camiseta. Por su parte, el técnico de River quiso pasar de puntillas ante el ambiente hostil que le tocó soportar.

Es éste un breve resumen de lo que ocurrió este fin de semana en Argentina. Para la próxima jornada se viene un clásico decisivo y con morbo. Racing, en pleno proceso de desangre, visita el estadio de River, equipo que dirige un académico confeso, que sin embargo no tiene reparos para celebrar los goles a viva voz hacia el conjunto que supuestamente venera y del que era hincha desde la infancia, lo contrario que Bergessio. Mal asunto para un Racing en el que casi nadie da la cara y que tiene un entrenador, Miguel Ángel Mico, al que se le ve incapaz de asumir la que está cayendo en Avellaneda.

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