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19 marzo 2008
El partido de la ilusión
La Copa del Rey tiene esa mágica faceta, como Robin Hood, de robar algo a los grandes para entregárselo a los pequeños. Torneo a veces ninguneado por los organismos oficiales, se convierte en toda una fuente de ilusión para muchos equipos que tienen en esta competición casi su única opción de conseguir un título importante. La Copa calibra el estado de forma de los equipos y pese a su carácterística calificación de “Torneo del KO”, suele repartir justicia.
Por ello Racing y Getafe se enfrentan en semifinales de copa en medio de un ambiente de sincera ilusión. El pasado verano tuve la oportunidad de visitar Santander y los alrededores de su estadio, donde en el bar cuelgan los retratos firmados de diferentes plantillas y jugadores del equipo cántabro. No era entonces precisamente ilusión lo que se respiraba en el ambiente y en los comentarios de la gente: su delantero estrella la temporada pasada Nikola Žigić había emigrado a Valencia y por entonces su único fichaje de renombre para compensar esta baja era la del codiciado entrenador Marcelino. La gente parecía pesimista, y crítica con la gestión del club por haber “regalado” al delantero serbio a cambio de nada.
Sin embargo el trueque representó un gran acierto para los cántabros, mientras Žigić se esfuerza por entrar en los planes de Koeman . Marcelino recaló en el Sardinero tras descartar otras opciones en equipos más importantes pero menos transparentes. Llegó, vio, y encargó unos cuantos refuerzos para confeccionar un equipo competitivo. Cuando muchos preveían un Racing luchando este año por eludir los puestos más bajos de la clasificación, bajo las órdenes del técnico asturiano el club está peleando seriamente por los puestos de UEFA y en semifinales de la Copa del Rey.
Enfrente, otro equipo en franca línea ascendente y que también tuvo que superar problemas iniciales a principios de temporada para seguir con la buena tónica del año pasado. El Getafe se veía el verano pasado privado de sus pilares en ataque y defensa, por la marcha de Güiza y Alexis. La respuesta del club madrileño fue similar al Racing: apostó por un joven e ilusionante técnico que además a buen seguro fue ídolo de muchos de los que ahora tiene a sus órdenes: Michael Laudrup mantiene vivo al modesto equipo azulón en tres competiciones y su ambición parece no tener fin.
Me alegro de que estos técnicos triunfen. En otros posts previos he expresado mi deseo de que los equipos apuesten por caras frescas en los banquillos, recurriendo incluso si es necesario a crear una auténtica cantera de entrenadores. Y es que nunca he entendido muy bien por qué hay toda una cohorte de entrenadores que son los mismos desde que nací y van cambiando de equipo como quien cambia de cromos, cuando sus méritos para tanta longevidad son, cuanto menos, dudosos.
Dos apuestas renovadoras e ilusionantes, dos ciudades entregadas a sus equipos. Ambos merecen estar en la final, pero hoy sólo puede quedar uno. Que la ilusión reparta suerte.
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Tags: Copa, Marcelino, Michael Laudrup
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