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05 mayo 2008
El fútbol y la guerra fría: Boicot
En las últimas semanas ha surgido en torno a los próximos Juegos Olímpicos de Pekín, algunas voces que reclaman el boicot a este evento a causa de la ocupación del Tíbet por parte de China y de la falta de respeto por los derechos humanos en el gigante asiático. El boicot olímpico es una opción extrema que dudamos que en la edición de este año pase por algo más que el “boicot televisivo” que ha sugerido el seleccionador francés Raymond Doménech. Sin embargo, en los años ochenta asistimos a sendos boicots por parte de las dos superpotencias enfrentadas en la Guerra Fría, que afectaron a los Juegos de Moscú en 1980 y de Los Ángeles en 1984.
Con la excusa oficial de la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética en 1979, Estados Unidos encabezó un boicot sobre los Juegos de Moscú al que se adhirieron otros 64 estados. Por su parte, los rusos harían lo propio cuatro años después en las Olimpiadas de Los Ángeles de 1984, arrastrando con su decisión a sus países satélite. Cuba también dejó de ir a los Juegos de Seul en 1988, pero de esto pocos se entreraron salvo en la isla caribeña.
Los años ochenta, sobre todo hasta la subida al poder de Gorbachov y su Perestroika, vivieron un recrudecimiento del conflicto que afectó también al plano cultural y deportivo. Es la época del retorno al miedo nuclear, de los Rambo, del Rocky que ha pasado de ser un perdedor de la deprimida Filadelfia de los setenta a un hérore americano y justiciero, que va a deshacerse de esa fría máquina de matar soviética llamada Ivan Drago.
Y cualquier conflicto en un remoto país era susceptible de causar la reacción negativa en uno u otro bando. La política del Apartheid en Sudáfrica también desencadenó reacciones de boicot a partir de las sanciones decretadas por la ONU en 1977, como el de los artistas de actuar en el país o el boicot africano a los juegos de Montreal de 1976, y significó también otro motivo de disputa entre ambas superpotencias, que en esta ocasión, también afecto a un modesto episodio dentro del mundo del fútbol.
Como quedó reflejado en los artículos de Alex Yannis para el New York Times de aquel año, en 1981 la Liga de Fútbol Norteamérica organizó por segundo año consecutivo la llamada “Trans-Atlantic Challenge Cup”, en el que jugaban los equipos locales del Cosmos y del Seattle Sounders, (por cierto, recientemente se han reconstruído como nueva franquicia de la MLS en Seattle y, en base a una votación popular, han escogido adoptar de nuevo el mismo nombre de Seattle Sounders FC). Se invitó también a los ingleses del Southampton – con Kevin Keegan como estrella – y a los soviéticos del Shaktar Donetsk. El Cosmos era aquel equipo de Nueva York en el que jugó Pelé, del que ya hemos hablado aquí en alguna ocasión. El máximo goleador del equipo, el italiano Claudio Chinaglia, había empezado también a tomar las riendas en los aspectos relacionados con el management del equipo. Él mismo fue el valedor de que aquella primavera, sólo un par de meses antes del torneo, ficharan a Steve Wegerle, un rápido extremo sudafricano que jugaba en la Liga Americana desde 1976 y que había destacado en las filas del Tampa Bay.
Las mencionadas sanciones que la ONU decretó para el régimen sudafricano del Apartheid incluían sanciones contra los atletas originarios de este país. Este decreto fue la excusa de que el máximo organismo futbolístico soviético se pusiera en contacto con el americano para comunicarle que no disputarían el torneo, a menos de que Wegerle fuera apartado de la competición.
La respuesta del Cosmos fue tajante: Wegerle jugaría el torneo sí o sí. De este modo, el Shaktar Donetsk acabó por boicotear la competición a ultimísima hora. Aunque podría considerarse un gesto firme de repulsa al régimen racista sudafricano, lo cierto es que muchos vieron una oportunidad de venganza por el boicot americano a los Juegos de Moscú. La organización se apresuró a buscar un sustituto, que fue el Celtic de Glasgow. Seattle sería el vencedor final del torneo.
Debido al desequilibrio de tradición y calidad futbolística que había entre Estados Unidos y la Unión Soviética, esta es una de las pocas anécdotas del fútbol y la guerra fría que he podido encontrar con las dos Superpotencias enfrentadas directamente. En los juegos Olímpicos de Seúl de 1988 ambos se enfrentaron, pero no he podido encontrar mucha información al respecto acerca de cómo se vivió el partido, si tuvo trascendencia política, las reacciones de la prensa… Si alguien puede aportar datos sobre este encuentro agradecería que se pusiera en contacto conmigo.
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Tags: Celtic de Glasgow, Estados Unidos, futbol y guerra fria, MLS, Union Sovietica
Comentarios (1)
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Comentarios
Gran post Santi enhorabuena
#1 | Escrito por Enrique Vaquerizo | 06 may 2008 00:00:31
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