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29 mayo 2008


Mis momentos de la Eurocopa: De la guerrilla a Platini

Enrique Vaquerizo

Arconada
La guerra de Independencia española dejó para la historia bélica la guerra de guerrillas. El invasor francés se encontró en nuestro territorio con un enemigo invisible que lo mismo les envenenaba la sopa en una posada que le acuchillaba mientras dormía. Grandes guerrilleros fueron “El cura Merino” ”Juan Martín Díaz “El empecinado” , quien tras ver su casa saqueada por los soldados franceses se lanzó al monte con su fusil llegando a juntar un ejército de más de cinco mil miembros. Un mosquito que a base de continuos picotazos acabó por asfixiar al poderoso ejército napoleónico.

La selección española afrontó la Eurocopa de 1984 agazapada. Sin contar entre la terna de favoritos acudía a la guarida del enemigo. Francia ejercía de país anfitrión de un campeonato destinado a coronar a “Platini y los cartesianos”, una de las mejores generaciones del fútbol francés de toda la historia. Sin embargo en la roja aún permanecía la transfusión en vena alcanzada por el mítico 12-1 a Malta. El campeonato actuaría como una especie de continuación de aquella gesta por parte de un combinado entregado a la heroíca con la fe de un converso.

Fue sin lugar a dudas el torneo de Platini, dirigiendo a su selección como un mariscal alcanzó la cifra de ocho goles y ofreció recitales de su característica forma de entender el fútbol a cámara lenta y desgarbado. Platiní era un jugador atípico, una especie de media punta lento y con vocación de finalizador, sin embargo su calidad y autoridad dentro de les bleus fueron omnímodas. Junto a Platini, Giresse, un centrocampista diminuto pero imprevisible y con una pierna de seda. Tigana un portento físico dotado de una elegancia felina y Luis Fernández que desde el mediocentro ponía el vigor competitivo y la marrullería táctica necesarias. Juntos conformaron el llamado “rombo de oro”, considerado por todos el mejor centro del campo de la época.

Aquella selección española estaba hecha para la guerrilla, su camino hacia la final se trazó con tres cuartos de sangre, sufrimiento y espinas aderezados con una pizca de milagros. Pero en ese territorio se sentían cómodos los Camacho, Maceda, Santillana, Gordillo o Víctor Muñoz. Máximos exponentes de la llamada furia española y competitivos hasta el último estertor. Resulta curioso que a la selección española se le acuse en la actualidad de no saber competir, tan sólo hay que volver la vista atrás veinte años y comprobar como una selección inferior a muchas otras muchas del panorama europeo explotaba sus recursos hasta la extenuación.

Empates agónicos ante Rumania y Portugal y un gol milagroso de Maceda en el minuto noventa frente a Alemania colocaban de forma inesperada a España en semifinales. Allí esperaba la mejor versión de la dinamita roja, comandada por Laudrup, Berggresen y Arnesen. A los cinco minutos España ya estaba por debajo en el marcador. De nuevo a remar contracorriente. Empuje, furia y otra vez Maceda como héroe para llegar a los penaltis donde la suerte sonrió a España.

La inferioridad de condiciones de la selección española en la final era manifiesta. Como en la guerra de la Independencia se imponía la guerra de guerrillas. Y así planteó el partido el viejo zorro de Miguel Muñoz. Emboscada, contragolpe y Camacho con el cuchillo entre los dientes tras Platiní por todo el campo. El plan era perfecto, funcionó durante cuarenta y cinco minutos. De nuevo “El empecinado” haciendo batirse en retirada a las tropas napoleónicas, el triunfo de la heroicidad. Sin embargo el fútbol es caprichoso, a veces se cansa de sueños románticos y tiende una mano a la racionalidad.

Una falta inocente sacada por Platini en el 57 era convertida por el habitualmente infalible Arconada en el 1-0 . El error representa la trinidad de fatalismo y la frustración españolas junto a los de Cardeñosa y Julio Salinas. A partir de ahí no hubo más, la historia cambió su curso, y los galos pudieron contemplar a un Murat transfigurado en Platiní reescribiendo la humillación de Bailén. El gol en el descuento de Bellome vino a certificar un campeonato agridulce de la selección que sin embargo aún supone su mayor éxito en los último cuarenta año´.

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Comentarios

La verdad es que mucha gente le reprocha a Arconada lo de aquella falta. Pero tambien es cierto, que gracias a Arconada se llego a la final. Hizo partidazos en esa eurocopa aunque lo hundio todo con ese error.

#1 | Escrito por kalumnia | 29 may 2008 16:09:17

Una pena lo de aquella eurocopa.

Lamentable como el director de marca llegó a insinuar en un articulo hace tampoco mucho tiempo que arconada igual se habia dejado meter el gol porque era vasco y que las medias que utilizaba eran blancas porque las demas llevaban la bandera de españa y el no queria llevarla. Al igual que en Euskadi muchos intentan politizar cualquier acto para generar repulsa hacia España, el señor Inda parece que tiene algun interes en manchar la imagen de uno de los mejores porteros de la historia de este pais.

PD: las medias eran blancas porque en la real jugaba con medias blancas y simplemente era una mania supersticiosa de Arconada.

#2 | Escrito por kololo | 29 may 2008 17:54:58

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