Justo es que a los entrenadores, tan castigados por la ley del fútbol, se les reconozcan sus méritos con la misma premura que son expuestos al martirio cuando los resultados les dan la espalda. Por eso es justo aplaudir a Juanma Lillo, que en dos meses ha alejado al Almería del descenso, con cuatro victorias y cuatro empates, únicamente derrotado en el Sánchez-Pizjuán, por la mínima y siendo superior. Sin duda, buenos números los del técnico guipuzcoano en el banquillo almeriense, que han convertido la tempestad en medio de la cual salió Hugo Sánchez en calma y confianza, en tranquilidad, al fin y al cabo, que es lo que la mayoría busca.
El Almería ha logrado diez de los doce últimos puntos, lo cual le ha permitido dar un salto importante en la tabla, afianzarse en su lucha por la permanencia en la máxima categoría. Lillo llegó con el equipo a un punto del descenso; ahora se encuentra a nueve. Un bagaje suficientemente completo como para hacer frente a la visita del líder. No es lo mismo recibir al Barça con la moral por los suelos que hacerle dudar en su visita, hacerle ver que tal vez se encuentre un rival duro, un escollo. Aunque no es esa la principal tarea ni pugna de los andaluces, ya es significativo poder encarar así tan difícil desafío.
Fue el Espanyol el que remató a Hugo Sánchez, y el Xerez el que recibió a Lillo. El primer duelo, con la consabida placidez que muestra el conjunto azulino, sirvió principalmente para vencer, un acto que el Almería tenía prácticamente olvidado —hacía casi dos meses que no lo consumaba—. Lo hizo con suerte, dicho sea de paso, en el último minuto; y poco a poco fue creciendo el grupo, recobrando la ilusión, plantando cara a todos y en cualquier parte, empatando en Villarreal, mereciendo más en Sevilla, venciendo a un recuperado Atlético…
Lillo ya obtuvo reconocimientos como entrenador del Salamanca, aunque no cosechó éxitos en la máxima categoría. De hecho, sus anteriores estancias en la Primera División tal vez borraran ese prestigio con el que llegó. Ahora en Almería tiene una nueva oportunidad para demostrar sus capacidades como técnico, para fraguar una ‘nueva vida’ en los banquillos, y no parece el de Tolosa dispuesto a dejar escapar esta oportunidad. No sé cuánta culpa tiene Lillo de la recuperación del Almería, pero no seré yo quien reste méritos a su aportación.
Foto | commons wikimedia


Comentarios
A mi nunca me ha gustado demasiado Lillo pero hay que reconocerle el mérito de tener al Almería a 9 puntos del descenso, espero que sepa mantener el nivel de juego y resultados y demuestre que todas las buenas intenciones de sus palabras se pueden llevar a la práctica.
Un saludo desde: Día de partido. Los irreductibles galos.
La gran frase del Lillo en el banquillo unionista mientras encadenaba derrota tras derrota fue: "Hemos jugado como nunca y perdido como siempre".
No obstante, eternamente agradecido a éste tipo, que subió a la UDS a primera con un gran equipo que daba gusto ver jugar.
Suerte Juanma.
Sin duda uno de los personajes más interesantes del mundo del fútbol. ha hecho más fútbol del que sus resultados históricamente muestran, y aún así, es un técnico bastante reconocido. Me da la impresión que sus propuestas son de difícil aplicación en las plantillas con las que habitualmente cuenta, tácticamente le gusta trabajar mucho la movilidad y la gestión de los espacios, el juego de apoyos, cosa que no es fácil con futbolistas de perfil bajo. Diria que su paso por Mexico le hizo mejorar en eso, en saber leer mejor qué tipo de plantilla tiene y qué les puede pedir. Su fútbol podría ser brillante de contar con gente que supiera aplicarlo, creo. Me gustaria verlo sentado en el banquillo de un equipo con aspiraciones reales a plazas europeas. Algún dia le llegará, espero.
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