Olvídense de escudos y colores, que no critico a ningún club en concreto. Es más, no voy a citar los nombres de los clubes: primero, porque tienen poco que ver en este caso; segundo, porque desgraciadamente son actos generalizables, extensibles a cualquier club o ciudad; y tercero, porque a estas alturas ya habrán leído algo del último suceso (si no, busquen; no hubo muertos pero sí heridos). No es que los colores no guarden importancia, pues muchos altercados derivan de una rivalidad bien marcada y reconocible; pero lo verdaderamente grave es la mentalidad subyacente tras todo acto salvaje relacionado con el fútbol, con el deporte. Porque estos actos no nacen de simples aficionados —deberíamos cuidar más nuestro lenguaje, los términos que utilizamos— sino de criminales. Batear la cabeza de alguien, apuñalar su carne, es un crimen; buscar justificación en unos colores, una gilipollez. Matar o morir por un escudo, ¡qué absurda causa!
¿Para qué jugar pues al fútbol? Volvámonos todos locos y compitamos fuera del campo, a ver quién pega más fuerte o mata a más rivales, como si de un juego se tratase. Convirtamos los estadios en campos de batalla; hagamos del periodismo deportivo exclusivamente periodismo de sucesos; de las crónicas, necrológicas. Puntuemos la barbarie. ¿Bajo qué dogmas, para algunos individuos, ha dejado de estar la vida por encima del fútbol? Mejor, ¿estuvo alguna vez el fútbol de verdad en sus vidas o no es más que una excusa? El concepto ultra guarda en su naturaleza una contradicción permanente con lo que viene a ser el espíritu deportivo pero, sin embargo, se desenvuelve cada vez con más naturalidad en el deporte, que, a falta de medidas ejemplarizantes, lo sobrelleva con resignación. El fútbol condena la violencia, qué menos, pero realmente es la violencia la que condena al fútbol con más dureza que ninguna otra lacra.
Cualquier análisis general debe englobar todos los aspectos y perspectivas posibles. De esta forma, es coherente afirmar que corresponde a las instituciones revisar la situación de determinados grupos radicales constituidos en torno al fútbol —acabar con ellos, destruirlos—. Pero según ahondamos en el problema, según viajamos hacia el centro de la cuestión, nos encontramos con seres salvajes capaces de empuñar un arma y acabar con otro ser por el hecho de apoyar a un club que no es el suyo (o vaya usted a saber por qué). Es igual la ideología del otro. No importa siquiera si él está o no también dispuesto a morir o matar por su equipo, a veces es suficiente con que lleve una bufanda del contrario. Porque el contrario, como rival que es, merece la muerte. Esta es la mentalidad que me hunde en el desconcierto, en el miedo, en la impotencia, en la desesperanza.
En la búsqueda de razones siempre se recurre a la sociedad como excusa: la sociedad genera ideales, formas de vida, mecanismos de comportamiento, etc. Todo es culpa de la sociedad, que es perversa y engendra monstruos. Pero no es justo buscar un escondite entre la marabunta. Las acciones tienen dueños; nombres y apellidos. Por las mismas razones que en el párrafo anterior, podemos ampliar horizontes y afirmar que los medios de comunicación influyen en el desarrollo de las mentalidades; pero ¿es que promueven los medios la violencia hasta tales extremos? La prensa juega con las rivalidades en sus discursos; es más, el deporte emplea términos provenientes del ámbito de la guerra (ataque, disparo, enemigo, cañonazo, misil, ariete y un largo etcétera), pero sería tan cruel como ridículo achacar al periodismo el que un trastornado intente quitar la vida a un seguidor de otro equipo.
Me cuesta asimilar que un hombre ame tanto a un club como para matar a otro. No lo concibo. Por eso tiendo a pensar que el fútbol, en determinados casos, no es más que un escondrijo para ciertas mentes criminales que se agrupan bajo distintos escudos, casi siempre con el beneplácito de los propios clubes. Sociedades de naturaleza maldita capaces de lo peor. A veces ni siquiera sociedades, pero siempre malditas. Nadie que de verdad ame el fútbol abandona el balón para jugar su propio partido con un bate de béisbol, ni con una navaja o armas aun peores. El fútbol, si quiere estar sano, tiene que luchar organizadamente —o como sea— para erradicar la violencia, un mal tan extendido como la corrupción pero muchísimo más grave. Las vidas no pueden pender del capricho de un lunático. El fútbol, como ente responsable, no debe permitir que el demonio se esconda durante mucho tiempo más en sus tripas.
Foto | J. R. Rodríguez Sosa
En NdF | Contra los fundamentalistas de la sinrazón



Comentarios
Es terrible que exista todo ésto asociado a un deporte como el fútbol. Pero creo que el principal problema de que eso ocurra es la cobertura que dan los clubes a esos grupos violentos, siendo también CORRESPONSABLES de toda la violencia que pueda generarse alrededor de esos grupúsculos de fanáticos. Y si, se debería apuntar y decir claramente que clubes ceden entradas, ayudan en los desplazamientos y ceden espacios dentro de los estadios a los ultras. Es un tema tabú en la prensa deportiva, ya que los medios temen perder influencia y buena relación con los clubes, así que creo yo que blogs independientes como éste deberían ser más claros y directos. Se ha comprobado que expulsar de las estructuras del club e impedir que puedan acceder a los estadios a esta gentuza, sirve para reducir significativamente estos episodios.
-- editado por última vez a las 09:28
Plas plas plas!
Sólo por poner un ejemplo de los "colores" de estos grupos. Cuando el Barça expulsó de su estadio a Casual crew (la sección realmente peligrosa de los Boixos nois), además de las amenazas al entonces presidente del Barça se produjo un hecho singular: El año siguiente varios de ellos vinieron a Mestalla formando parte de... ¡Las brigadas blanquiazules! Del Barça al Espanyol en unos partidos, ¿curioso?
No se si alguien ha visto lo ocurrido en el Olympiacos-Panathinaikos pero es que es de vergüenza, resulta que no se veia un pimiento con el humo de las bengalas, y lo que unico que hace el club es de vez en cuando enviar a alguien a decirles por favor que dejen de hacerlo, paran 10 minutos, y vuelven a estar igual, bueno y luego el tema de asalto al campo, intento de agresion a jugadores y los arbitros... La UEFA o quien sea deberia tomar cartas en el asunto y obligar a los clubes a que hagan algo
El Barcelona los expulso, ¿por que no lo hacen los demas? ¿que posibles intereses pueden haber detras de esta gente? obviamente puede ser mucho mas util tener a una manada de perros de presa de tu parte que no en tu contra, pero los presidentes de los clubs son gente con poder, algunos con un poder tremendo, y dudo mucho que no los echen por temor. Muchos de estos grupos gozan de privilegios, de un espacio en las gradas casi propio, de sitio en el campo para guardar sus trastos. ¿realmente merecen privilegios? ¿cuantos de ellos seran delincuentes ya fichados? si son socios ¿por que el club no facilita informacion a la policia para que esten todos bajo control? Me dan asco, todos y cada uno de ellos.De mi equipo, del maximo rival, o del equipo mas pequeño y mas lejando del planeta, me dan mucho asco.
Recuerdo hace muchos años unas declaraciones de Mendoza, ex-presidente del Madrid, que tras una carga policial hacia los Ultrasur en el estadio debida a su comportamiento salió en rueda de prensa quejándose de que la policía pegara a la gente sólo por ser aficionada al madrid.
Mendoza era el mismo que decía que si fuera más jóven sería Ultrasur. Valga como ejemplo de que hay presidentes que los protegen y defienden, hoy en día con la boca pequeña pero siguen haciéndolo.
Por poner un ejemplo, en el València se rechazó una propuesta en la época de Pedro Cortés de expulsar del estadio a aquellos aficionados condenados por delitos de sangre o por violencia vinculada al deporte. No la negó la asamblea, no. Directamente no se pudo votar porque Pedro Cortés alegó que no era presentada en tiempo y forma, y quien la presentó no volvió a acudir a ninguna por temor a represalias. Son mafias violentas, con muchos fascistas en sus filas y con gente que vive de ello. Una desgracia para el fútbol.
Muy buen blog, te felicito. Pienso sinceramente que estos grupos es un modo de aceptación, son gente con poca autoestima y que no se sienten seguros, y que ven en ese grupo aceptación, seguridad y porqué no decirlo diversión. Se sienten arropados, son hermanos y además están unidos por una gran causa, su amado equipo, y hay que defender el escudo como sea, porque ninguna hinchada es mejor que la nuestra. Esto se repite a lo largo y ancho de este mundo, no es un fenómeno aislado, asique alguna razón común tendran. Existen muchos reportajes, en los que se ve como estos ideales de becerro son utlizados con otros intereses, intereses económicos o politícos (en el ámbito deportivo), porque por ejemplo en Europa del Este existen presidentes de equipos que son auténticas mafias que controlan a estos individuos. Es dificil acabar con la locura, pero no debemos desfallecer en el intento
Es una de las mayores hipocresias del futbol : tener radicales que chillan y "animan" a ver si meten presion en el campo.Luego pasa lo que pasa: monedas, cochinillos, mecheros, ochaita en el bernabeu, navajazos de muerte en el calderon, botellas de whysky (pq estos CABRONES entran en el campo aliñadisimos), muletas en el pizjuan, botellas de agua en muchos sitios, GRIFOS...si...hasta grifos he visto tirar en campos de segunda....creo que fue en el campo del leganes y casi le dan a otero, gente viajando en el ave con bates de beisbol viniendo de la capital a sevilla, cuchillos de huntar mantequilla o de carne (el derby aquel famoso de las camisetas),huevos congelados en huelva, sillas desde lo alto del villamarin........Y esto cerca de los recintos.
Lo que no sale es las peleas que hay en las calles despues.....salvajes que quedan con salvajes para darse estopa escondidos con su PUTA COBARDIA en el anonimato de la muchedumbre.
En fin....esta basura es lo peor del futbol....rectifico, son lo peor. No tienen nada que ver con el futbol salvo una aglomeracion donde esconderse.
Es mas....sigo pensando....deberia publicarse una lista para que la vean todos sobre las aficciones y los altercados en estadios de futbol...a ver si ellos mismos se dan cuenta de que canta demasiado a la vista y se redimen un poco.
A lo mejor si sale una lista: 1) 22 altercados EQUIPO AA 2) 10 altercados EQUIPO BB 3) 8 altercados EQUIPO CC
a lo mejor a los de AA les da por cortarse un poco. O al club en cuestion le da por hacer algo como impedirles el paso a las instalaciones deportivas.
Inaceptable el compadreo y permisividad de muchos clubes (que por otro lado van de señorio y grandes), donde financian, amparan y permiten que campen a sus anchas estos grupos totalmente politizados. Debería investigarse mucho más, lo dicho, una pena.
ES pura VOLUNTAD. Lo hizo Laporta y mira, será todo lo que será, pero ANTES que hubiera un Heysley o un Hillsborough, actuó a tiempo y se sacudió a los energúmeros. En Inglaterra tuvieron que morirse cientos de personas a finales de la década de los 80's en sus ruinosos y peligrosos estadios para que se hiciera algo. En España (y en general, en el resto de Europa) no deberían esperar una TRAGEDIA como esas para actuar. Es muy fácil: Sistema de cámaras en el estadio. Comparan las fotos de los que ingresan al estadio con los que andan haciendo relajos y se les prohíbe acercarse a un estadio en su vida.
Me recuerdo de el famoso 'Derby del Botellazo' a Juande Ramos en un Sevilla-Betis, la cabeza de cerdo a Luis Figo, los peligrosos duelos en la 'Ciudad Eterna' o el 'Derby de Italia' entre Inter y Juventus, los peligrosos vándalos del Paris Saint German contra los no menos infames truanes del Olympic de Marseille o bien el 'aderezo' (toda esa cuestión de política, religión y odio) del 'Old Firm' escocés. Si en algo deberían trabajar los políticos es en hacer los espectáculos públicos seguros y no hacerse los idiotas. Vidas han costado y sería completamente lamentable que volviese a suceder un Heysley para que tomasen una acción. Y por desgracia, así será si no hay alguien que sea un valiente.
Es un tema difícil, aunque creo que para Europa debería ser mucho más fácil, ya que no representan, por ejemplo, una buena parte de los aficionados de todos los partidos, como pasa en Sudamérica, en donde todos los equipos de convocatoria tienen su frente de resistencia donde se roban trapos los unos a otros, defienden territorio y se comportan, básicamente, como animales.
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