
El pasado lunes un niño de 15 años falleció en la localidad almeriense de La Mojonera al desplomarse sobre su cuerpo una de las porterías del campo de fútbol del barrio de El Viso. Un desgraciado accidente que, lamentablemente, no es la primera vez, ni mucho menos, que ocurre en nuestro país. Los accidente mortales debidos a la caída de una portería se vienen repitiendo año tras año y cada vez que acaece algo así nos echamos las manos a la cabeza. Pero no es suficiente con lamentarse, hay que hacer algo más para acabar con este tipo de accidentes.
Y es que, viendo como este tipos de desgracias se repiten una y otra vez, uno empieza a preguntarse si se debe seguir achacando a lo azaroso de los accidentes o si ya va siendo hora de señalar a los propietarios de las instalaciones deportivas como los principales responsables. No entraré en consideraciones relativas al derecho, porque no soy ningún entendido en el tema, pero lo que no me quita nadie es la sensación de que si la legislación vigente al respecto es suficiente, no se está velando por su obligado cumplimiento, y si no lo es, ya va siendo hora que se tome cartas en el asunto.
En este último suceso se ve que algunos chavales entraron en el recinto deportivo cuando éste estaba cerrado, por lo que está claro que ninguno de ellos debería haber estado allí. El caso es que algunas de las porterías no estaban ancladas al suelo y fue en una de ellas en la que se colgó del larguero el menor fallecido, provocando la caída de la misma sobre su cuerpo. Así ocurren todos estos accidentes: porterías móviles que no cuenta con los anclajes necesarios de las que se acaban colgando irresponsablemente algún niño y…
Todas las porterías deberían estar reglamentariamente ancladas en todo momento, porque por mucho que haya monitores adultos mientras éstas se utilizan, difícilmente alguien podría hacer algo para evitar el accidente cuando ocurra. En muchos casos las porterías son encadenadas para inutilizarlas mientras el recinto deportivo está cerrado, pero eso tampoco es una solución suficiente, pues, como decimos, después se usan sin las medidas que garanticen totalmente la seguridad de sus usuarios. Lo que ocurre casi siempre es que en una misma pista se juega al fútbol, al baloncesto, al voleibol, etc, y cada vez que se cambia de disciplina se tienen que cambiar los muebles —porterías, canastas, redes…—, lo que provoca que, en muchos casos, ya sea por vagancia, cansancio o simple irresponsabilidad, se relajan las medidas de seguridad.
Cuando hace un mes la Selección Española jugó el amistoso contra Colombia cuyos ingresos económicos estaban dedicados a la Asociación de Futbolistas Españoles, aplaudimos el proyecto que anunció la AFE de invertir parte del dinero recaudado en dotar a todos los campos de Segunda B de un desfibrilador para mejorar la seguridad tanto de los futbolistas como de los aficionados. Sin ánimo de criticar o señalar a nadie, nada más lejos de mi intención, creo que el sindicato dirigido por Luis Rubiales no debería obviar estos sucesos y, por consiguiente, intentar poner su granito de arena en la mejora de las instalaciones deportivas, al menos en aquellas en las que se juega competiciones de fútbol federado. Digo esto porque Rubiales y el equipo que él encabeza me han hecho confiar en que por fin los futbolistas cuentan con un sindicato que se preocupa realmente por mejorar la situación de todos los federados: en pocos meses han demostrado que no sólo se preocupan del fútbol profesional, sino que también tienen muy en cuenta las necesidades del fútbol modesto.
No puede ser que sigan ocurriendo esta clase de accidentes que, como decíamos al principio, ocurren demasiado a menudo, como si no fuéramos capaces de aprender de experiencias pasadas. No quiero ponerme demagógico, pero no me entra en la cabeza que unos padres pierdan a su hijo en el lugar al que va a jugar por un accidente que se podría evitar en la mayoría de los casos. No puede volver a pasar, nunca más, así que quienes tengan la responsabilidad de ello, que se hagan cargo de una vez por todas.
Foto | Bichuas (E. Carton)



Comentarios
En mi colegio había canchas de fútbol sala y no era lo habitual, pero una vez un muchacho se colgó de la portería, que quedó desequilibrada, y cayó justo al lado de la cabeza de un compañero que estaba acostado en el suelo haciendo ejercicios de la clase de educación física. Faltó poco para una desgracia y no recuerdo que anclaran las porterías después... Ahora que lo dicen, lo normal sería hacerlo. Es una solución fácil y económica.
Es bastante extrano lo que comentas. por que necesitan porterias moviles? me dices que es porque se juegan muchos deportes en el mismo lugar, puede ser. Al menos en Peru, en las lozas deportivas del gobierno, hay unas porterias que en la parte de arriba tienen los aros de basquetball y en el medio de la cancha tiene los parantes para la red de voleyball los cuales estan un poco alejados del mismo cuadro para evitar accidentes. Realmente, no recuerdo que haya habido algun tipo de accidente por usar este tipo de instalaciones.
En mi colegio pasaba lo mismo: las dos canchas de fúbol sala albergaban seis canchas de baloncesto con sus respectivos aros, pero también se podía practicar voley (deporte famoso en el colegio, Cisneros, que jugó en primera y ganó títulos nacionales e internacionales, si no recuerdo mal), tenis, atletismo... Y las porterías a veces estorbaban cuando se hacían compeonatos y semanas del deporte...
En mi instituto las porterías eran móviles y se movían para ponerlas o sacarlas de su sitio según cual fuera el deporte que se fuera a practicar.
E igual en muchas de las instalaciones deportivas de mi ciudad (no todas, claro está). Por ejemplo, en los campos deportivos de La Torre, donde se han jugado torneos internacionales como el que organiza la Fundación El Larguero, y donde yo he entrenado muchos años, hasta no hace tanto las porterías de Fútbol 7 se podían mover con total libertad. Anda que no he tenido que cargar una portería con mis compañeros una y mil veces...
Por no hablar de lo mal cuidadas que están muchas porterías en colegios, plazas o pabellones deportivos: oxidadas, con partes rotas y, por lo tanto, afiladas... Este tipo de cosas no se tienen en cuenta hasta que un niño se hace daño y luego los mismos adultos que llevamos viendo la portería así desde siempre decimos: "Era cuestión de tiempo que alguien se hiciera daño", "Es un escándalo cómo están de descuidados los colegios", etc.
es mas que nada para que se muevan y amortigüen el golpe que uno se pueda dar en lances del juego, pero claro, eso es en el fútbol sala de competición.
En mi colegio las porterías estaban fijas, y en el recreo jugando a la cadeneta (perseguirse con todos dados de la mano) se producía un efecto "látigo" que al chocar contra las porterías, mas de una vez tuvimos que ir al hospital. quiero decir que no se que es mejor, si fijas o móviles. Un saludo a todos.
Pudiendose evitar fácilmente es increible que siga pasando esto. Debe de salir muy barata la muerte de estos niños..
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect