El empate sin goles en un campo tan difícil como Nervión ha sido celebrado casi como una victoria por los aficionados del Atlético de Madrid. Tras una semana en que desde todos los estamentos del club, y especialmente su entrenador, se ha clamado por una capacidad de “dormir” los partidos de la que al parecer carecía el conjunto colchonero, el segundo tiempo del encuentro mostró todo un manual de argucias y trucos para frenar el ritmo de juego: faltas tácticas, cambios eternos, lesiones momentáneas y sospechosas en los minutos finales, sustituciones en el descuento… Nada extraño en un equipo muy necesitado que había cedido puntos en los minutos finales de varios partidos de Liga.
Desde un punto de vista puramente reglamentario, no hay nada que reprochar a este tipo de picaresca: sus defensores engloban todas estas triquiñuelas dentro del amplio espectro de lo que se llama “competitividad” o “deporte profesional”, y todos recordamos entrenadores, equipos e incluso selecciones, siempre difíciles de vencer, que han hecho de esta forma de jugar una seña de identidad.
Sin embargo, para el simple y neutral aficionado al fútbol, este tipo de plan que estira las reglas sin llegar a romperlas para cercenar la creatividad del equipo que quiere o necesita construir fútbol, conlleva corrientes de antipatía hacia quien lo practica y hastío en general hacia el juego. Por tanto, parece deseable que desde las altas instancias se tomaran en consideración estas circunstancias, más dañinas para el espectáculo que otras de las que se habla mucho más, como por ejemplo los errores arbitrales. Soluciones parciales, más o menos extrapolables al fútbol, ya se encuentran en otros deportes: contra la reiteración de faltas, doble penalti en fútbol sala; contra la pérdida de tiempo en los últimos minutos, reloj parado en balonmano, etc. Con algunas pequeñas reformas es posible que pudiera erradicarse en gran manera la cicatería que hemos de padecer en muchos partidos.


Comentarios
Si y no. Depende. A nadie (a mi por lo menos) tampoco me gusta el futbol que practico el equipo del Sr. Bianchi contra el Sevilla. Pero ultimamente, hermano, el Atletico de Madrid parecia un equipo de juveniles, le pintaban la cara en los ultimos minutos siempre. Parecian quinceañeras inocentes. A grandes problemas, grandes soluciones. Ahora es necesario que el equipo coseche resultados. Primero hay que ganar, despues gustar y por ultimo golear.
Totalmente de acuerdo con el comentario anterior,y decir que aun así,para triquiñuelas las que hizo el osasuna la temporada pasada en semifinales de copa del rey en el calderon,que de 90 minutos no se llegaron a jugar ni 15,cada minuto tenian a un par de jugadores tirados en el suelo,media hora para salir del campo,y casualmente justo al salir,ya estaban perfectamente para volver a entrar al campo,eso si me parece sancionable,y no lo hicieron ni una vez ni dos,sino durante todo el partido,ni un tiro a puerta en todo el partido,era imposible jugar,y dan ganas de irte del estadio,porque ni estas viendo futbol ni ves nada,comparado a eso,lo del pizjuan del domingo estubo hasta vistoso,en la 2a parte los 2 tubieron buenas llegadas para ganar el encuentro. No creo que a nadie le guste que su equipo juege de esa manera,aunque es legal y jugando asi,como esta demostrado,se puede llegar a una final.
En mi opinion la picaresca es parte del futbol. Ya tenemos bastante con el comite de disciplina mirando videos y arbitrando jugadas pasadas como para ahora introducir nuevas reglas!!! Cuanto menos se cambie el futbol, mejor. El perder tiempo en general, simular dolor etc etc, nos guste o no, debe seguir siendo parte del futbol espanol.