
Villarreal, Sevilla, Valladolid… son equipos que han pasado esta temporada por el Calderón y han aumentado su cuenta de goles a favor y en contra de forma considerable. Este año al lado del Manzanares se ven grandes tardes de fútbol y, sobre todo, de goles. Con los tres equipos anteriormente nombrados, el resultado final fue de 4-3, dos veces a favor de los locales y uno en contra. Las defensas eran inservibles, no tenían ninguna relevancia. Lo que han visto los seguidores atléticos esta temporada en su feudo no lo aguantaría Capello y compañía. Si los goles son imperfecciones, el Atleti y sus rivales no tuvieron su día esa jornada.
Sin embargo, hoy se ha producido el éxtasis máximo de la locura goleadora. Un resultado abultado e inusual. El Almería se une, con el 6 a 3 final, a la larga lista de equipos que han pasado por el Calderón y han pegado y recibido sin piedad. Ha puesto todas las ganas posibles para vencer, pero las expulsiones le han impedido conseguir algo más que un resultado tenístico.
El partido ha sido extraño desde los primeros compases. En el minuto cinco el Atlético ya ganaba dos a cero y su rival estaba con uno menos, fruto del penalti que daba el segundo gol local. Parecía que iba a ser una tarde tranquila, de pocos sobresaltos y puntos asegurados, pero en el Calderón eso no existe. El Almería, con diez jugadores, empataba el partido. Un sector de la afición ya veía los fantasmas, pero cuando el encuentro se ponía con 3-3, era todo el estadio el que temía lo peor. Sin embargo, los visitantes se quedaban con nueve, y llegaba el cuarto.
La segunda mitad fue bonita y positiva sólo para una parte. Los almerienses se defendían y aguantaban el chaparrón, conscientes de su derrota. Mientras, el Kun y compañía masacraban a un Diego Alves que sólo podía recoger el balón de dentro y mirar el reloj. Los de Unai Emery fueron las víctimas de otra tarde loca en el Calderón, que si bien ha resultado positiva por los tres puntos y la derrota del Racing, confirman algo que debe estar muy claro en los miembros del club: pase lo que pase a final de temporada, este equipo necesita cambios.


