El frenético ritmo del mercado de fichajes no decae, y esta mañana ha habido movimiento en lo referente a la portería. Por ejemplo, Diego López ha fichado por el Villarreal. Procede del Real Madrid, donde a pesar de ser un gran portero no ha tenido otra opción que vivir a la sombra de Iker Casillas. El otro gran movimiento ha sido el fichaje de Christian Abbiati por el Atlético de Madrid.
Abbiati llega al Atlético procedente del AC Milan, en donde ha pasado la mayor parte de su carrera deportiva, aunque el año pasado estuvo cedido en el Torino y hace dos en la Juventus para suplir a Buffon, que se había lesionado. Al conjunto colchonero llega también en calidad de cedido para una campaña y mañana será presentado en el Vicente Calderón.
Un portero experimentado que llega presumiblemente como reserva de garantías para Leo Franco, aunque el argentino no debería confiarse. Un arquero cumplidor, que le vendrá bien al Atlético si finalmente disputa la UEFA. Pero sobre todo lo que busca el club rojiblanco es hacer que progresen sus guardametas más jóvenes. Estamos hablando de Pichu Cuéllar y Roberto Jimenez.
Se podría tener a cualquiera de los dos como segundo portero, pero esto significaría tenerlos parados en el banquillo y frenar su progresión. Desgraciadamente, Pichu carga ya con la cruz de los seis goles que le metió no hace mucho el FC Barcelona en Liga, por lo que tiene mucho que trabajar para recuperar confianzas. Puede que en Murcia tenga una oportunidad si finalmente se concreta su cesión. El que ya ha sido cedido al Salamanca es Roberto Jiménez, un portero muy joven, internacional sub-21 y que es la gran promesa de la cantera atlética para la portería.
Así pues, mientras ambos se pasan un año progresando en vez de estar parados en el banquillo (contando a priori con que se les de minutos en sus nuevos clubes), el Atlético contará durante un año con un portero de contrastada experiencia.

