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	<title>Notas de Fútbol</title>
	<link>http://www.notasdefutbol.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del fútbol y todo lo que le rodea.</description>
	<pubDate>Mon, 31 Jul 2006 20:00:21 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Jordi Cruyff debuta en Ucrania]]></title>
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      <pubDate>Mon, 31 Jul 2006 20:00:21 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="1602_md_sa_deme.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/1602_md_sa_deme.jpg" width="300" height="233" /><br />
El fútbol del este cada vez es un destino más habitual para los jugadores del oeste. Las ligas rusa y ucraniana han visto cómo en los últimos años el dinero procedente de la capitalización de sus economías se traducía en la llegada masiva de jugadores extranjeros a las plantillas de sus equipos. Esto, hace que estas ligas, menores a ojos del aficionado, cada día cobren un mayor interés y que cada vez haya más contendientes al título en unas ligas que históricamente han sido monopolios de uno o dos equipos.</p>
<p>Acaba de inaugurarse la nueva temporada en Ucrania, y a los clásicos contendientes por el título (Dinamo de Kiev y Shakthar Donetsk) les ha salido un competidor: el nuevo Metalurgh Donetsk de Jordi Cruyff y “Pichi” Alonso.<br />
<a name="more"></a><br />
Ayer debutó contra el Stal, y jugó 66 minutos. Lo hizo como media punta, por detrás de los dos puntas, dos jugadores que anteriormente ya habían formado en distintas etapas parte del plantel del Metalurgh y que han sido recuperados ahora, en su intento de lograr el titulo: el ex delantero de la Real Sociedad Georgi Demetradze (que regresa al Metalurgh procedente del Alania Vladikavkaz ruso), quien hizo dos goles, y el peruano Andrés Mendoza, que vuelve al club ucraniano tras su fallido paso por el Marsella. Otros fichajes importantes que ha realizado el Metalurgh esta temporada han sido los del central congolés Nzelo Lembi (ex del Brujas y el Kaiserslaurten) y el del centrocampista brasileño Sergio, procedente del Roda. Éstos se unen a una nómina de jugadores entre los que destacan el internacional tunecino Anis Boussaidi y, sobretodo, el defensa Viacheslav Checher que ha sonado como futurible para la Real Sociedad. </p>
<p>En las filas del equipo rival, el Stal, jugó ochenta minutos otro ex del Barcelona (y, por cierto, también ex del Metalurgh): Gbenga Okunowo, que tras su etapa blaugrana ha pasado por un sinnúmero de equipos diferentes, como el Dinamo de Bucarest o el Ionikos.
</p>
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      <title><![CDATA[Zidane, su último gesto]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/07/10-zidane-su-ultimo-gesto</link>
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      <pubDate>Mon, 10 Jul 2006 10:59:06 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img class="derecha" alt="zidaneroja.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/zidaneroja.jpg" width="203" height="270" /><br />
El escritor checo Milan Kundera escribió que desde que supo de la cómica muerte del astrónomo Tycho Brahe (quien murió a causa de la explosión de su vejiga por la vergüenza de levantarse a mear durante una recepción en la corte de los Rosenberg), se obsesionó con el modo en que pudiera morir. Decía que llegó a tener auténtico terror a morir de una manera ridícula, y ser siempre recordado por aquello, en vez de por el conjunto de su obra literaria. </p>
<p>En un sentido parecido, ciertos filósofos han señalado que el ser humano es siempre proyecto, excepto cuando le viene la muerte. Para ellos, en el momento en que morimos, somos más nosotros, pues se terminan todas nuestras posibilidades. Ahora, en vida, podemos ser cualquier cosa. Sólo tras nuestra muerte, se sabrá definitivamente lo que fuimos. </p>
<p>En la carrera de un futbolista, la última imagen que deja es la que perdura. Es su último gesto, desde el cual sus seguidores recordarán su imagen, o sobre el que se apoyarán sus detractores. Si Zidane hubiera terminado su carrera con una lesión en semifinales, hoy su figura sería más grande que nunca. Francia habría perdido la final, y la ausencia de Zidane, habría agrandado aún más la sombra que ese enorme jugador proyecta. Sin embargo, el último momento de su carrera, como la cómica muerte de Tycho Brahe, empañará para siempre todo lo demás que ha hecho en un campo de juego.<br />
<a name="more"></a><br />
Albert Camus, filósofo evocado por los futboleros por su famosa frase de que todo lo que sabía de la moral de los hombres lo había aprendido del fútbol, metaforizó el destino de los hombres con la figura de Sísifo, de la mitología griega. Sísifo fue condenado a arrastrar una enorme roca hasta la cima de una gran montaña. En el momento en que consiguiera depositarla en la cima, sería liberado. Lo que sucede es que sobre él reinaba una maldición: justo en el momento en que estuviera a punto de lograr la cima, la piedra se le caería irremisiblemente de las manos. Así, Sísifo pasa la eternidad intentando alcanzar la cima con la piedra, que siempre se le cae de las manos en el último momento. Para Camus, esa imagen, ejemplifica mejor que ninguna otra la naturaleza de la condición humana. Estamos condenados a intentar lograr una felicidad que inevitablemente, nunca logramos. Siempre se nos cae la piedra. </p>
<p>Ayer la piedra de Zidane rodó después de un cabezazo en el pecho del nunca suficientemente criticado Materazzi. El gesto de Zidane mientras Elizondo levantaba al aire el símbolo rojo que ningún futbolista quisiera ver nunca, es significativo. En su mirada se podía ver cómo todo lo que durante tanto tiempo ha ansiado, volaba definitivamente lejos de él. El gesto de Zidane era el del Sísifo que observa impotente cómo la enorme piedra que con enorme esfuerzo ha cargado, rueda  colina abajo sin que nada pueda hacer. Era el gesto de la desesperación más absoluta. </p>
<p>Ese es el último gesto que Zidane nos ha dejado. Un gesto que, aún tras la expulsión, pudo haber sido distinto. Porque lo peor fue que no salió a por la medalla.</p>
<p>En cuartos de final escribí que la historia de Rooney, con su expulsión, y el partido que Zidane se hizo ante Brasil, una oda tardía a toda la grandeza de su carrera, estaban ya escritas. Quería decir en aquel texto que quizá los hombres (y entre ellos los futbolistas) tengamos ya escrito nuestro destino, que quizá un último gesto que no depende de nosotros cierre definitivamente el capítulo de nuestros actos. Puedo comprender que el cabezazo de Zidane fuera un gesto espontáneo, casi incontrolable. Es humano, y los humanos respondemos a determinados impulsos con gestos que no controlamos. Qué le dijo el más sucio defensa que nunca haya pisado un campo es algo que probablemente siempre quedará en el lugar a donde se lleva el viento las palabras. Supongo (quiero suponer) que algo que nadie querría escuchar. Supongo (quiero suponer) que algo contra lo que merecía la pena revolverse. Supongo (quiero suponer) que, por ello, el gesto de Zidane no respondió a un dictado de su razón, sino de su estómago.</p>
<p>Sin embargo, hay otro gesto, no realizado, que pesará aún más que su cabezazo. Es el de no haber salido a recoger la medalla, con la cabeza alta, y arropado por sus compañeros. Cuando los ojos del mundo entero lo buscaban vanamente por el estadio, cuando sus más firmes defensores esperaban el gesto honroso que menguara aunque solo fuera en parte el anterior, Zidane prefirió la soledad del vestuario. Solo sus lágrimas lo acompañaban en ese momento. Probablemente, no quiso que nadie lo viera llorando. Pero debió pensar que muchos que también lloraban querían verlo. Compartir las lágrimas con nuestros ídolos los hace más humanos, los acerca más a nosotros.</p>
<p>Pero no salió.</p>
<p>Ese último gesto sí pudo cambiarlo. Pudo salir y con ello decir: <em>“Aquí estoy. No soy infalible. Soy humano. Lo siento”. </em>Salir y recibir los abucheos con el mismo orgullo que los aplausos, salir y recibir las críticas con la misma distancia que los halagos, salir y recibir las miradas decepcionadas de sus compañeros con el mismo espíritu de equipo con el que recibió sus abrazos tras el penalty a lo Panenka. Salir, en definitiva.</p>
<p>Pero no salió.</p>
<p>Es triste, pero Zidane debe hacerse a la idea de que siempre se le recordará (también) por estos dos últimos gestos, ya que nada podrá borrarlos. Como dijo el dramaturgo griego Agatón: <em>“ni siquiera los dioses pueden cambiar el pasado”.  </em>
</p>
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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[La noche de Ribéry]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/07/09-la-noche-de-ribery</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/07/09-la-noche-de-ribery</guid>
      <pubDate>Sun, 09 Jul 2006 12:13:23 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img class="derecha" alt="ribery.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/ribery.jpg" width="250" height="302" /><br />
Hoy es la Gran Final. El momento que hemos soñado poder vivir cada una de las millones de personas que alguna vez hemos pateado un balón. ¿A quién no le gustaría poder jugar hoy el partido de todos los partidos?.<br />
Pero cuando un sueño se acerca, cuando amenaza con dejar de ser sueño para convertirse en realidad, lo hace lo hace acompañado de miedos. ¿Será todo tal y como lo hemos soñado? ¿Realmente nos hará felices aquello que tantas veces hemos anhelado?</p>
<p>Ayer, antes de dormir, pensaba en cómo estarían pasando esa misma noche para mí placida los jugadores a los que hoy espera la cita de su vida. ¿En qué habrán ocupado sus pensamientos? ¿Qué habrá pasado por sus cabezas la noche que precede al día más soñado? Decía Dostoievski que los peores momentos de un condenado a muerte son los que preceden inmediatamente a la ejecución de la condena, que es entonces cuando la mente gira tan velozmente, y el tiempo pasa tan lentamente, que hay espacio suficiente para que toda tu vida pase por tu cabeza. En el caso de los jugadores que hoy saltarán al campo, es algo soñado lo que va a acontecer, pero creo que el estado de agitación mental de las horas anteriores al gran hecho, es muy parecido. En su caso, el tiempo previo a la gran cita, también se empeña en pasar más lento que lo que le es exigible, en hacerse terriblemente presente. Yo me pregunto, ¿en qué se invierte? ¿qué pasa por esas cabezas?<br />
<a name="more"></a><br />
Sobretodo he pensado en uno de los veintidós elegidos: Frank Ribéry. ¿Por qué Ribéry? Porque de entre todos los que hoy saldrán al campo en Berlín, él ejemplifica más que nadie la historia de un sueño cumplido vertiginosamente. Hace solo un mes y medio, nadie (ni tan siquiera Domenech) podía vaticinar que el jugador del Marsella pudiera tener un papel tan importante en el esquema de los Bleus. Por eso, a diferencia de muchos de sus compañeros, el sueño de Ribéry sólo ha tenido visos de poder ser real en el último mes. Mientras que algunos de ellos ya saben lo que es ser campeón del mundo y otros, como Sagnol, Abidal, Makelele, etcétera, porque se sabían titulares de una selección con ciertas posibilidades podían pensar con propiedad con esta cita, a Ribéry el curso de los acontecimientos (una frase hecha para intentar describir cómo se desarrolla la vida, tan casi siempre insultantemente ajena a nuestra voluntad) le ha situado, sin tiempo casi de asimilarlo, en el día que siempre ha soñado.  </p>
<p>Voy a hacer un ejercicio de imaginación. Probablemente, hoy Ribéry se ha despertado varias veces a lo largo de la noche. En algunas de ellas ha sonreído. Ha mirado al techo de la habitación y ha pensado que toda su vida llevaba soñando con este momento. Se ha dicho que tiene que intentar disfrutar, registrar cada momento del partido que tantas veces comentará después, a lo largo de su vida. Ha pensado en sus padres, en su mujer, y en la alegría que deben de tener hoy. Se ha sentido bien.</p>
<p>Otras de las veces en las que se ha despertado, sin embargo, la presión se ha hecho presente. Sin solución de continuidad, ha pasado de la alegría a la opresión en la boca del estómago. En esos momentos, una pregunta terrible ha pasado por su cabeza: <em>&#8220;¿Y si fallo? ¿Y si Henry me hace un pase de la muerte, sólo tengo que empujarla, pero el balón se empeña en no entrar? ¿Qué pasará entonces?&#8221; </em>Sus pensamientos en esos momentos son oscuros. Ha recordado algún fallo anterior, sobre todo alguno de cuando era niño. Uno de esos fallos no curados que nuestra mente se empeña en recordarnos de vez en cuando. Todos los miedos del crío que lloraba en un rincón porque sus compañeros de clase se burlaban de las cicatrices de su cara se han hecho, de pronto, más presentes que nunca. La boca se le ha secado. ¿Y si todo lo hasta ahora vivido no son más que los pasos previos a una pesadilla? </p>
<p>Agobiado, Ribéry se ha levantado de la cama para beber agua. En el baño se ha mirado al espejo. Entonces ha recordado los tiempos en los que trabajó de peón, tan lejanos y a la vez tan cercanos. En un primer momento ha sentido incluso que los echaba de menos. <em>“¿Es esto lo que realmente quiero?”</em>, se ha preguntado,<em> “quizá era más feliz entonces…”.</em> Ha pensado en la gente que le rodea por interés, en los halagos fáciles. Sabe que si hoy falla gran parte de los que ahora son sus defensores se volverán en su contra. A su cabeza ha acudido la imagen de Baggio fallando el penalty en EEUU 94. Ha recordado cómo pensó entonces, con sólo once años, que ojalá nunca le pasara algo así. <em>¿Y si llegamos a los penaltis? </em>.</p>
<p>Ha dado el trago de agua y ha regresado a la cama. Mientras volvía, ha tenido la sensación de que no tiene derecho a pensar esas cosas. Millones de personas se cambiarían ahora por mí, se ha dicho, y a su cabeza han acudido los amigos de cuando trabajó en la obra: Jean-Pierre, Albert, Pape Diop… que el lunes tendrán que levantarse a las cinco y media de la mañana para acudir a un trabajo odioso y mal pagado. </p>
<p>Se ha metido en la cama. Ha suspirado, porque a su mente ha venido la imagen de Hiziya, su hija de seis meses. Evocando su imagen, hasta la final del Mundial palidece. </p>
<p><em>“Ella es lo realmente importante” </em>, se ha dicho. Pensando en su niña, en las ganas que tiene de abrazarla, ha vuelto a suspirar, esta vez más fuerte.</p>
<p>Entonces su compañero de habitación se ha incorporado y, medio dormido, medio enfadado, ha dicho: “Frank, joder, duerme… que mañana tenemos la Gran Final… y te necesitamos descansado”.</p>
<p>Y mirándole, Ribéry, se ha dado cuenta de que todos sus compañeros, y también sus rivales, en el fondo comparten los mismos temores y tienen los mismos sueños. Se ha dado cuenta de que, como él, todos los que salen al campo, en el mismo momento que él, están pensando en su niñez, en sus seres queridos y en lo que mañana les espera. Y de esta manera, ha conseguido conciliar definitivamente el sueño, pensando en que Zidane, Henry, Totti, e incluso Gattuso, en estos momentos se sienten tan solos ante sus destinos, como él frente al suyo.
</p>
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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[El juego de Italia]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/07/05-el-juego-de-italia</link>
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      <pubDate>Wed, 05 Jul 2006 11:24:44 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="italyghana00.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/italyghana00.jpg" width="249" height="159" class="derecha" /><br />
Después del debut de Italia en el Mundial, frente a Ghana, escribí un post titulado <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/06/13-italia-el-fracaso-de-los-que-.php">&#8220;Italia: el fracaso de los que pueden y no quieren”</a>, en el que criticaba duramente el juego de los azzurri. Comparaba la actuación de Italia en aquel partido, tan mirserablemente rácana, tan especulativa y resultadista, y sus enormes posibilidades (las que le dan jugadores como Toni, Pirlo, Totti, Del Piero, etcétera) con la decisión de un potencial buen escritor de renunciar a la gran novela, para escribir basura que da dinero.</p>
<p>La trayectoria de Italia en el Mundial me ha dado la razón en la misma medida en que me la ha quitado. Ayer, por supuesto, me la quitó. Italia fue mejor que Alemania durante la mayor parte del encuentro y en la prórroga, quién sabe si por miedo a los históricamente para los italianos aciagos penaltis, quién sabe si por simple, llana y aplaudible valentía, se decidió a ir decididamente al ataque. Los cambios realizados por Lippi (Iaquinta por Camoranesi y Del Piero por Perrotta) fueron la declaración de intenciones. Los dos palos en los primeros minutos del tiempo extra y los dos goles en los últimos segundos, fueron las pruebas empíricas, irrefutables, de que Italia sabe jugar al ataque.<br />
<a name="more"></a><br />
Hoy, por supuesto, los muchos seguidores que Italia tiene, han despertado invitando a la rectificación a aquellos que nos atrevimos a criticar en su momento el juego de Italia. Mis compañeros de Notas de Fútbol, <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/07/05-quien-critica-ahora-a-itali.php">Borja Barba</a> (que previó antes del Mundial el éxito de los de Lippi) y <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/07/05-bravissimo-lippi.php">Enrique Laméyer</a>, han escrito sendos post que bien podrían resumir la sensación de doble victoria que tienen hoy los del corazón azul. Victoria por llegar a la final (cuando a comienzos del Mundial casi nadie les daba posibilidades reales), y victoria por el modo de hacerlo (desmintiendo ayer uno de los tópicos más extendidos, y probablemente más reales, del fútbol).     </p>
<p>A los que criticamos abiertamente el juego de los italianos nos quedan, pues, tres opciones. La primera es guardar silencio, a la espera de otro partido rácano y especulativo de los italianos (que sin duda vendrá) que nos dé de nuevo la razón, y hablar entonces. No creo que sea lo más honrado, y no lo haré. Este post recuerda lo que dije hace un mes y en parte, lo subraya. Este post intenta recuperar mis palabras de hace un mes, aunque hoy parezcan fuera de lugar. </p>
<p>La segunda opción es la de rectificar, y alabar el juego italiano. También lo haré en parte: he de reconocer que el retrato que hace un mes hice del juego de Italia no encaja, bajo ningún concepto, con el juego que ayer desplegaron los azzuri. Entonces hablaba del fracaso de los que quieren y no pueden, y ayer Italia quiso y pudo.<br />
La tercera opción es la de mantener la postura de entonces, y como bien habréis supuesto, también lo haré en parte. Porque en aquel momento quienes criticamos a Italia no lo hicimos porque no supieran hacer otra cosa que defender (como bien hemos visto que les sucede a otras selecciones), no. Los que entonces criticamos el juego de Italia lo hicimos partiendo de la base de que sabiendo jugar al fútbol, y que pudiendo hacer lo que ayer efectivamente hicieron, no quisieron. Frente a un rival indudablemente inferior, los italianos prefirieron terminar la partida antes de tiempo, no jugar. </p>
<p>Ahora está por ver qué Italia saldrá el domingo en la gran final de Berlín. Yo apuesto a que sale la que jugó contra Ghana, contra Australia. ¿Alguien se juega algo?
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Rooney, Zidane: estaba escrito]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/07/02-rooney-zidane-estaba-escrito</link>
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      <pubDate>Sat, 01 Jul 2006 23:50:09 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="zidanerooney.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/zidanerooney.jpg" width="350" height="228" /><br />
A veces nos sentimos libres. Pensamos que somos nosotros quienes decidimos hacia dónde van nuestras vidas. Estamos convencidos de que de nuestras acciones depende qué rumbo tomarán los acontecimientos futuros. Aún siendo una sensación vaga, endeble, el creer que somos nosotros los que nos manejamos hace que nuestra vida parezca, efectivamente, nuestra.</p>
<p>Sin embargo, hay ocasiones en las que todo parece previamente escrito. Hay hechos que encajan tan perfectamente con lo que les precede, que parece que responden a un orden dado, a un todo ordenado en el que nosotros poco podemos decir. Nuestras acciones, entonces, sólo se antojan los pasos necesarios para llegar a donde ya está establecido que llegaremos. Quizá, como escribió Gustav Meyrink, en “El Golem”, sólo seamos trozos de papel arrastrados “por un viento incomprensible e invisible que nos lleva de un lado a otro, y determina nuestras acciones, mientras que nosotros, en nuestra simpleza, creemos vivir  bajo nuestra propia y libre voluntad”.<br />
<a name="more"></a><br />
No sé. Todo es posible, y nadie cerrará nunca el debate sobre si es nuestra voluntad la que nos conduce, o si todo está escrito ya en un gran libro, el del destino. </p>
<p>El caso es que sólo han pasado unos minutos del final del partido Brasil-Francia, y unas horas desde el Inglaterra-Portugal, y yo no puedo pensar en otra cosa. Y, a cada momento, me convenzo más de que lo que hoy ha sucedido estaba ya escrito.</p>
<p>¿Acaso no compartís conmigo, tras la expulsión de Rooney, la sensación de que esto tenía que suceder? ¿No hemos visto hoy cómo toda la vida de Zidane, toda su carrrera, todos sus goles anteriores, todas las asistencias de su vida, llevaban única y exclusivamente al partido de esta noche? </p>
<p>Hoy el destino ha mostrado sus dos caras. Por la tarde ha sido cruel. Nada podía hacer Rooney (mejor dicho nada podía no-hacer) por evitar lo que le ha sucedido. Por más que se hubiera empeñado en luchar, su sino estaba escrito. El día que más le necesitaba su selección, el día que, lesionado Owen, todo el ataque de Inglaterra dependía de él, ese día iba a fallar. Todo se escribió, sin duda, la tarde en que en los encharcados campos del Liverpool de su infancia dio su primera patada a otro niño y se fue a casa con la media sonrisa rastrera del que ha dado y no ha recibido. Después, en todos estos años, en los que ha tenido tiempo, sanciones y tristezas de sobra para aprender lo que ya tenía que saber, después, decía, ya nada ha podido hacer. Y así ha sido, por más que ha intentado contenerse, por más que se haya efectivamente contenido hasta ahora, su destino estaba escrito.</p>
<p>En el otro lado, en el de aquellos para los cuales existen los laureles, está Zidane. Pero en su caso, aún en maravillosa prosa, también estaba todo escrito. Algunos (los nuestros) quisieron que este partido nunca hubiera existido, es cierto, pero nada pudieron hacer para evitarlo. Alguien, mucho antes de que nada hubiera pasado, ya había decido que el día en el que más estrellas tuviera delante, la de Zidane brillara más que nunca, cegando incluso al sol. Todos los sufrimientos del niño marsellés, así como todas sus anteriores victorias, hoy son sólo el prólogo de una gran historia de la que quien sabe si hoy hemos leído el último párrafo.</p>
<p>Si, es así, ha sido magnífico.
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[España no sabe volar]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/28-espana-no-sabe-volar</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/28-espana-no-sabe-volar</guid>
      <pubDate>Wed, 28 Jun 2006 15:28:41 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="nubes" src="http://img.notasdefutbol.com/nubes.jpg" width="350" height="242" class="centro" /><br />
Algo le pasa a España, y no encontramos la respuesta. Todo el país entero se pregunta hoy qué es eso que le falta a nuestra selección. En busca de una verdad, hemos echado mano de la psicología, de la sociología, de la genética y hasta de la filosofía. Hemos revuelto las ciencias para que den razón de aquello que nos falta, y hemos elaborado explicaciones razonadas, nuevas y gastadas. Sabios del fútbol y de la vida (la vida, Salinas, que puede ser maravillosa) gastan hoy su saliva (la misma que se les caía ayer al hablar de nuestros once guerreros) en intentar dar razón de aquello que no se puede razonar (hacia donde botará la caprichosa pelota). </p>
<p>Es la grandeza del rito imprevisible que se desarrolla en un rectángulo verde que llamamos, y que llamamos fútbol. Siempre he creído que los partidos se juegan para hablar de ellos, y hoy me reafirmo en mi tesis. Yo, como todos, llevo todo el día hablando, y también pensando, en lo de ayer y en lo que podría haber sido y ya nunca será.<br />
<a name="more"></a><br />
Pero nadie ha caído en que el fútbol tiene razones que la razón no entiende. Una cuadrícula no nos explicará lo que ayer sucedió, porque lo que sucede de noche no se entiende de día. Por eso, propongo que quizá sólo la poesía pueda decirnos qué es eso que le falta a España y otros tienen. </p>
<p>Leyendo un poema he encontrado, amigos, la repuesta: a España le falta un jugador que sepa <em>volar</em>. </p>
<p>Cito a Oliverio Girondo, uno de esos genios que solo el balón y la palabra producen muy de vez en cuando:</p>
<p><em>&#8220;No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! (y en esto soy irreductible) no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!&#8221;</em></p>
<p>Y con él, yo hoy digo que, no sé, que me importa un pito que los futbolistas disparen de lejos como cañones, o como niños de seis años; que den ejemplo en el campo, o que siguiéndolos los niños pierdan lo que tienen de virtuosos. Digo que le doy una importancia igual a cero al hecho de que sean bellos como Apolo o gordos como Dioniso, como Ronaldo. Y que soy perfectamente capaz de perdonarles que el gol lo marquen con la mano, con la cara o con el culo. Pero que eso sí, y en esto soy irreductible, que no soporto que no sepan volar.</p>
<p>Que en noches como la de ayer, nos duele que no sepan volar.
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Triste despertar]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/28-triste-despertar</link>
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      <pubDate>Wed, 28 Jun 2006 12:45:01 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="spainafrance.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/spainafrance.jpg" width="300" height="187" /><br />
Ayer mismo la mitad más uno de los españoles creían que Francia primero y después Brasil se ahogarían en una marea roja. Hoy, sin embargo, mientras toda Francia recuerda tiempos mejores, una sensación de déjà vu se ha apoderado de los españoles. Tenemos la amarga y extraña sensación de que todo esto, ya lo hemos vivido.</p>
<p>Bien podríamos titular este post “Crónica de una muerte anunciada”. Todo parecía conducir a este punto. Ayer por la mañana, un amigo mío, sabio en cuestiones futbolísticas y literarias, me dijo mientras tomábamos un café: “chico, parece que nos olvidamos de que frente a nosotros está Francia”. Y después hizo una pausa, con la mirada perdida, y dando un enorme trago a su café, añadió solemne: “Francia”, como si la sola pronunciación de ese nombre le recordara algo temible.<br />
<a name="more"></a><br />
Mientras volvía a casa, conduciendo, escuchaba en la radio a los tertulianos. Ayer por la mañana tocaba patriotismo forofo. Gran parte de las envidias nacionales aparecían en sus comentarios. Unos decían que una victoria contra los franceses es una doble victoria. Se recordaban viejas batallas, se exorcizaban miedos nacionales. Incluso se hablaba de la vieja Europa (la de Zidane, Vieira y Thuram) para anunciar nuevos tiempos el Viejo Continente (el de los Cesc, Torres y Sergio Ramos).</p>
<p>En fin, que no sabemos casi cómo, pero tras haber vencido en el grupo a Ucrania (debutante en un Mundial), Túnez y Arabia Saudí, nos enfrentamos a Francia, nuestra histórica “bestia negra”, campeona del Mundo en 1998 y de Europa en 2000, yendo de favoritos. </p>
<p>Es innegable: en todo el país, con más o menos intensidad, se había instalado un clima extraño de favoritismo. Se apoderó de nosotros una especie de euforia infundada, más propia de caracteres inestables que de mentalidades ganadoras. Como si de un depresivo en un momento transitorio se tratara, el ánimo español se intentaba autoconvencer de que “todo va a cambiar, y de que “la vida puede ser maravillosa”.</p>
<p>Pero todas nuestras esperanzas se fueron volatilizando, poco a poco, durante noventa minutos. Previa a la desesperación final, un momentito de euforia en forma de penalti transformado. Después, todo se vino abajo. Hoy, despertamos.</p>
<p>Como si de una resaca se tratara, nos preguntamos por qué nos dejamos llevar por un estado de ánimo tan falso, tan irreal. ¿Cómo pudimos ser tan ilusos de creer que podíamos ganar un Mundial? Ahora nos miramos en el espejo, y nos vemos más feos que nunca. Las victorias antes enormes ante Urania y Túnez, nos parecen esta mañana grotescos caramelos que nos hicieron soñar lo imposible, puertas entreabiertas que parecían llevar a un lugar maravilloso, cuando en realidad conducían a la nada. </p>
<p>Nos lo creímos, sin recordar que los sueños solo duelen cuando olvidamos que estamos soñando.</p>
<p>Hoy he hablado de nuevo con mi amigo.  Me ha dicho: “Galder, somos como ese amigo nuestro que se ha convencido de que es el más guapo y del que se ríen hasta las más feas. Y, como él, de vez en cuando, vemos nuestra verdadera imagen en el espejo y lloramos. Pero no lloramos por ser feos, no. Lloramos porque no somos los más guapos. Y eso es muy triste, Galder, muy triste”.
</p>
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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Ghana: el resurgir de un grande de África]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/23-ghana-el-resurgir-de-un-grande-de-africa</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/23-ghana-el-resurgir-de-un-grande-de-africa</guid>
      <pubDate>Fri, 23 Jun 2006 10:41:48 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img class="derecha" alt="ghanaghana.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/ghanaghana.jpg" width="250" height="186" /><br />
El por tantos predicho fracaso de los equipos africanos en este mundial quedó ayer matizado por el paso a octavos de final de la selección de Ghana. A pesar de comenzar su trayectoria con una derrota ante Italia (2-0), que sembró su futuro mundialista de dudas, las victorias ante Estados Unidos y la República Checa, han permitido a los ghaneses clasificarse a la siguiente ronda, donde les espera Brasil.</p>
<p>Para muchos el juego de Ghana, consistente y veloz, será una sorpresa. Pero no lo es para los que conocen el fútbol africano ya que, a pesar de que nunca se había clasificado para una fase final de un Mundial, Ghana es históricamente uno de los equipos más fuertes del continente africano. En su haber tienen nada menos que cuatro Copas de África (1963, 1965, 1978 y 1982), y gran parte de los jugadores más importantes de la historia del fútbol africano han sido ghaneses (como Georges Alhassan, Abedi Pelé, o, más recientemente Anthony Yeboah, por ejemplo).<br />
<a name="more"></a><br />
Es cierto, sin embargo, el fútbol ghanés llevaba años en letargo. Salían grandes jugadores, pero éstos no conseguían transformar su calidad individual en éxitos colectivos. En 1992 Ghana perdió la final de la Copa de África frente a Costa de Marfil en los penaltis, en un equipo en el que destacaban grandes figuras como Nii Lamptey, Abedi Pelé o Anthony Yeboah. Unos meses después, sorprendentemente, lograba la Medalla de Bronce en fútbol en las Olimpiadas de Barcelona. (algunos recordarán el enfrentamiento con España en semifinales), con un once de jóvenes promesas que dio esperanzas a los ghaneses de lograr algo importante en los siguientes años. Los Sammy Kuffour, Isaac Asare, Mohamed Gargo, Yaw Preko o Kwame Ayew, unidos a los veteranos antes nombrados, formaban un equipo temible.</p>
<p>Sin embargo, nada fue como se podía prever. Una humillante derrota ante Burundi en el primer partido de la primera ronda de clasificación para EEUU 94, los dejó sin posibilidades para clasificarse por primera vez a un Mundial. En las Copas de África de 1996 y 1998 no logaron hacer nada, y el objetivo principal, clasificarse para un Mundial, se tornó en pesadilla. La que se entendía como la generación más talentosa de la historia del fútbol ghanés, se arrastraba por los campos de juego dando una imagen lamentable. En las clasificatorias para Francia 98 quedaron terceras en su grupo por detrás de Marruecos y de Sierra Leona, y en las clasificatorias para Corea/Japón 2002 sufrieron humillantes derrotas ante Sudán (1-0), o en casa frente a Liberia (1-3).<br />
Ghana había pasado en pocos años de ser la gran promesa del fútbol africano, a un equipo mediocre que no conseguía estar a la altura de lo que su historia le exigía. Además, el fracaso ghanés se intensificaba en la medida en que otras selecciones del continente, como Nigeria o Camerún, lograban por sus actuaciones el reconocimiento de todo el mundo del fútbol.</p>
<p>Y fue entonces cuando tocó fondo. Hace solamente dos años, en las clasificatorias para la Copa de África de 2004, celebrada Túnez, Ghana quedó última en un grupo de tres, por detrás de nada menos que Ruanda y Uganda. Era la mayor humillación que las estrellas negras han sufrido nunca, y todo el país se convulsionó. El alemán Bukhard Ziese fue fulminantemente cesado, y se nombró como encargado de realizar un cambio profundo en el equipo al también alemán Ralf Zumdick. Sin embargo éste dejó en tres meses el equipo para aceptar una oferta del Hamburgo. Su sustituto fue el portugués Mariano Barreto, quien tras los dos primeros partidos de clascificiación (una derrota ante Burkina Faso y una victoria ante Sudáfrica) también abandonó la selección para regresar a su país de origen. Nada parecía ir bien. Los dirigentes de la federación ghanesa recordaron el baño táctico que Ruanda les dio unos meses antes, y decidieron contratar al seleccionador que obró tal milagro. Ratomir Dujkovic fue nombrado nuevo seleccionador.</p>
<p>Comenzaba a gestarse el cambio.</p>
<p>De las convocatorias fueron desapareciendo nombres habituales como Ofori-Quaye (la gran promesa del fútbol ghanés), Mohamed Gargo, Alex Nyarko, Charles Akonnor, Samuel Johnson, Kofi Amponsah, Ishmael Addo, Abdul Razak o Yaw Preko. Otros jugadores que en los seleccionados anteriores tenían un mayor peso, fueron relegados a un papel secundario en el nuevo equipo de Dujkovic, como Ibrahim Tanko, Abubakari Yakubu o Edusei. </p>
<p>La columna vertebral del equipo se construyó sobre la base de dos auténticos pulmones: Essien y Appiah, acompañados en el centro del campo por Muntari y  Kingston Laryea (quien se ha perdido el Mundial por una sanción en la Copa de África disputada en Enero en Egipto). En defensa, Mensah ha tenido un papel esencial que pudo haber estado reservado para Kuffour, si no fuera por la indisciplina constante que ha mostrado y que ha estado a punto de costarle la presencia en el Mundial. En la delantera, Asamoah Gyan, Mathew Amoah e Isaac Boakye (que se ha perdido esta fase final por lesión), han tenido desde el primer momento la confianza del técnico serbio, que ha sabido también recuperar a promesas que parecían ya perdidas como Derek Boateng (de quien hablaremos en otro post), Otto Addo y Eric Addo. </p>
<p>Como todos hemos visto, el contraataque es el arma principal de un equipo que hace de la rapidez de sus delanteros y carrileros y de la contundencia de su centro del campo sus principales armas. Esto es, Ghana se siente mucho más cómoda ante equipos que prefieren tener el balón que frente a equipos de corte defensivo. Precisamente, en octavos tendrán delante a Brasil. </p>
<p>Los africanos no tienen nada que perder y todo por ganar.</p>
<p>¿Serán capaces de obrar el milagro?
</p>
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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Tópicos sobre fútbol africano]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/19-topicos-sobre-futbol-africano</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/19-topicos-sobre-futbol-africano</guid>
      <pubDate>Mon, 19 Jun 2006 11:59:15 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt class="izquierda" src="http://img.notasdefutbol.com/costademarfilholanda.jpg" width="269" height="300" /><br />
Tras la primera jornada del Mundial, todo parecía indicar que el fútbol africano fracasaría estrepitosamente en esta edición. Todos los equipos africanos perdieron, excepto Túnez, que sólo consiguió un triste empate ante Arabia Saudí. Este hecho ha propiciado que los analistas futbolísticos de nuestro país desplieguen todo un rosario de tópicos sobre el fútbol africano que harían sonrojar a cualquier persona con dos dedos de frente. Este post intenta responderlos.<br />
<a name="more"></a><br />
Hoy día el fútbol africano, en general, está cerca del nivel del europeo o del sudamericano. Selecciones como Senegal, Nigeria, Camerún o Ghana pueden competir perfectamente frente a cualquier equipo mundial. Otras, como Egipto, Malí, Sudáfrica o Marruecos, aún estando un peldaño por debajo de las anteriores, podrían aspirar a dar la sorpresa en cualquier campeonato. A nivel individual, las diferencias también han menguado, y hoy día los futbolistas africanos ocupan puestos de responsabilidad en los mejores equipos del continente.<br />
Pero, si esto es así, la pregunta es ¿a qué se debe el previsible fracaso de los seleccionados africanos en este Mundial?</p>
<p>En el intento de responder a esta pregunta, se han abierto dos líneas. La primera, defiende que el fútbol africano no da el nivel debido a la falta de rigor táctico de los seleccionados, a la anarquía del juego colectivo y al “ser” propio de los futbolistas africanos, que al decir de estos analistas, vienen a perder la cabeza en los momentos importantes.  La otra línea de explicaciones dice precisamente todo lo contrario. Para estos analistas, las razones del fracaso residen en que la “natural” condición de los africanos, su desparpajo, su alegría por jugar, etcétera, ha quedado aplastada por un nuevo rigor táctico “innatural” a ellos, por un orden propio de nosotros los occidentales, que hace que sus virtudes se pierdan.</p>
<p>De los primeros podemos citar a Javier Irureta, para quien <a href="http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060611/prensa/noticias/Deportes/200606/11/VIZ-DEP-243.html">“El fútbol africano ha progresado, con jugadores de calidad individual, pero falta cierto rigor táctico colectivo. Tampoco maneja bien los recursos defensivos y padece cierto retraso para adelantarse al fuera de juego. Les falta un cierto tiempo de trabajo”.</a></p>
<p>De los segundos, destacamos a Jorge Valdano y a Santi Nolla, director de El Mundo Deportivo. Para Valdano, las razones del éxito de los africanos hasta ahora residían precisamente en que se trataba de <em>“jugadores que poseen un biotipo perfecto, una pasión tremenda por el fútbol y una libertad (si quieren hasta un desorden) en el proceso creativo que favorece la formación de jugadores distintos”</em> (Marca, 17/06/06). Mientras que ahora, el fracaso se debe a que han intentado matizar esa “naturaleza” de su juego para <em>“exagerar con el orden, con la preparación física, con las tácticas especulativas”, todo ello al “prescindir de entrenadores brasileños”</em> (¿qué entrenadores brasileños?).</p>
<p>Para Santi Nolla, <em>“cada vez hay más jugadores africanos en el fútbol europeo, occidentalizados. Desde muy pequeños, los grandes clubs fichan a futbolistas que despuntan o prometen en África. Las selecciones africanas han perdido aquella frescura de los &#8216;leones indomables&#8217; de Camerún, aquella naturalidad de futbolistas antisistema, de equipos desestructurados con calidad y rapidez. Las selecciones africanas hoy se parecen más a las europeas que antes. Tenían un sello intransferible que han ido perdiendo a medida que los jugadores han ido integrándose en el fútbol occidental y al formar parte de la estrategia y la táctica, de la gran partida de ajedrez”. </em></p>
<p>Desde mi punto de vista, tanto las explicaciones de los primeros como la de los segundos, son herederas del peligroso tópico que identifica al africano como músculo (biotipo perfecto en palabras de Valdano), irracionalidad (“pasión tremenda” en Valdano, “antisitema” en Nolla) y anarquía (“libertad, desorden” para Valdano, “equipos desestructurados” para Nolla). No hace falta ser un antropólogo para darse cuenta de que todos estos tópicos son herederos de la categoría de “salvaje”, enfrentadas al del “hombre civilizado”. El salvaje representa  la fuerza física, frente a la inteligencia del hombre civilizado (la metáfora de Santi Nolla es hasta insultante: los jugadores africanos han traicionado su supuesta “naturaleza” física para “jugar al ajedrez”). El salvaje representa la anarquía y las condiciones naturales, mientras que el civilizado representa el orden, el sistema y las condiciones adquiridas. El salvaje, positivamente, es el que lleva la vida en comunión con la naturaleza, la alegría, mientras que el civilizado ha perdido el contacto con la madre tierra, y tiene una vida triste. </p>
<p>Obviamente, no podemos estar en más desacuerdo. Desde nuestro punto de vista, solamente los prejuicios (utilizamos esta palabra sin sus connotaciones negativas, solamente como aquello que está antes (pre) del juicio) de estos analistas sostienen sus análisis. Tanto Valdano como Nolla parten de una base viciada, construida a partir de tópicos que en ningún caso responden a la realidad. Todo lo contrario. Si nos remitimos a los hechos, las selecciones africanas que han hecho algo en los recientes Mundiales lo han hecho desde el orden, la disciplina táctica y el trabajo en equipo. Muestra de esto son la Senegal de 2002 (comandada por un excelente estratega como Bruno Metsu) y la victoria de Ghana frente a la república checa (que, a pesar de haber sido una victoria cimentada desde el rigor táctico, lejos de agotar el tópico, <a href="http://www.elcorreogallego.es/index.php?option=com_content&amp;task=blogsection&amp;id=3&amp;Itemid=6&amp;idMenu=198&amp;idNoticia=56413">parece alimentarlo aún más</a>.</p>
<p>Selecciones como Togo o Angola se ven, por otro lado, se ven obligadas, dadas sus tremendas carencias futbolísticas, a adoptar un modo de juego estrictamente defensivo y especulativo. Pero lo mismo sucede con otras selecciones europeas. Recordemos a Estonia en la última Euro, o a selecciones presentes en las clasificatorias como Macedonia, Eslovenia, Islandia, etcétera, que también tienden a cerrarse frente a equipos superiores. Y ante estas selecciones nadie apela a que han traicionado una supuesta “condición natural” alegre y salvaje para adoptar el orden táctico.<br />
Sucede, además, que cuando se adopta este tipo de juego, generalmente se pierde por un rebote, un fallo de un defensa, porque el partido se desnivela por una expulsión (es de Perogrullo: quien defiende debajo del arco tiene muchas más posibilidades de terminar con un expulsado).  Cuando esto sucede con equipos como Estonia, Islandia o Grecia, se dice que el orden defensivo de estos equipos se vio roto por un error puntual que desniveló el partido, etcétera. Pero cuando sucede con un equipo africano, el tópico se impone, y tendemos a hablar de anarquía, falta de rigor, de falta de concentración, etcétera. Un caso insultante, ha sido el del error de Kuffour contra Italia. Los analistas encontraron un clavo ardiente al que agarrarse, que parecía confirmar sus tópicos, sin caer en la cuenta de que Kuffour ha sido el comandante durante años de una de las defensas más sistemáticas del fútbol mundial: la del Bayern de Munich.</p>
<p>Para terminar, queremos apuntar la verdadera razón del fracaso del fútbol africano en este mundial, que pocos analistas deportivos han sabido ver (excepto, por ejemplo, <a href="http://servicios.diariovasco.com/pg060616/prensa/noticias/Deportes/200606/16/DVA-DEP-413.html ">David S. Olabarri</a>, periodista de El Correo ), una razón de carácter más empírica y menos metafórica que las esgrimidas por nuestros analistas: las características de la ronda clasificatoria africana.</p>
<p>Mientras que en Europa y Sudamérica se han establecido los sistemas de repesca para evitar sorpresas desagradables (en Europa se instauraron tras el Mundial de 1994, en el que Inglaterra y Francia no se clasificaron), en África se clasifica solamente el primero de cada grupo. Esto, sumado al hecho de que gran parte de los partidos son en campos en malas condiciones, bajo un calor asfixiante y, sobre todo, al hecho de que muchos de los jugadores africanos se niegan a participar en determinados partidos de clasificación (ya sea por evitarse durísimos viajes o por presiones de sus clubes de origen, que les amenazan con perder la titularidad), hace que las rondas africanas de clasificación estén abonadas a las sorpresas. Para muestra, podemos citar el partido que, con la hierba hasta las rodillas, jugó la selección de Nigeria frente a Angola en Luanda, y que terminó con victoria angoleña por un gol a cero. <a href="http://fifaworldcup.yahoo.com/06/es/t/sc/archive.html?id=35880&amp;year=2004&amp;month=6&amp;day=20">El once nigeriano estaba formado por jugadores semidesconocidos</a>, sin contar con ninguna de sus estrellas como  Aiyegbeni, Okocha, Kanu, Aghahowa, Martins, Oruma, etcétera.  </p>
<p>Que nadie dude que si en vez de Angola y Togo, estuvieran jugando Nigeria y Senegal, el papel de los africanos sería muy diferente. Obviamente, esto nada tiene que ver con la “occidentalización” de los jugadores, ni con que se haya traicionado una supuesta naturaleza típica de los africanos. Es algo mucho más sencillo, y menos tópico.
</p>
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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Italia: el fracaso de los que pueden y no quieren]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/13-italia-el-fracaso-de-los-que-pueden-y-no-quieren</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/13-italia-el-fracaso-de-los-que-pueden-y-no-quieren</guid>
      <pubDate>Tue, 13 Jun 2006 13:04:44 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="italiaghana00.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/italiaghana00.jpg" width="249" height="159" /><br />
Conozco un escritor cuya historia, de éxito, me llena de pena. Se llama B.<br />
B. fue un lector temprano. Le encantaba la lectura. Con doce, trece años, devoraba libro tras libro, soñando que algún día él escribiría como Italo Calvino, Albert Camus o Julio Cortázar. En la adolescencia escribió cuentos de amor, inocentes, pero siempre bien redactados. Al llegar a la veintena, las injusticias del mundo eran tratadas en sus textos con magníficas alegorías. Todos los que le leíamos sabíamos que algún día llegaría lejos, que algún día tendríamos su Gran Novela entre las manos, y, con tono orgulloso, diríamos que le conocíamos desde niño, y que sabíamos desde entonces de su valor como escritor.<br />
<a name="more"></a><br />
Sin embargo, poco a poco, la realidad se puso entre B. y su sueño. Dedicar tiempo al libro era algo cada día más duro para él. Escribir para uno es una labor ingrata, que pocas veces tiene su recompensa. Así, comenzó a escribir otras cosas, “para ganarme la vida”, se justificaba. Críticas literarias, reseñas de exposiciones de arte contemporáneo, etc. Pero requerían de mucho esfuerzo, y estaban mal pagadas.<br />
Un día, aceptó una propuesta para escribir crónica social. La pluma de B., acostumbrada a grandes retos, se deslizaba sin dificultad por la senda de los insultos rosas. La gente le reía, y las revistas comenzaron a pegarse por él. Finalmente, firmó por una gran editorial, que le paga lo que nunca ha soñado ganar, por una columna semanal en una revista, alguna aparición esporádica en televisión, y un libro anual en el que despedaza a los famosos de turno. </p>
<p>Algunos dirán que ha triunfado. Sin duda, se gana la vida escribiendo, y gana más de lo que nunca hubiera podido soñar. Pero yo, que sé de sus posibilidades, que he estado soñando con ese libro que sólo él podía haber escrito, yo… creo que no hay peor fracaso que el suyo.</p>
<p>Quería contar esta historia, porque ayer me vino a la cabeza al ver el partido entre Italia y Ghana. La primera parte fue magnífica. Italia se plantó en el campo a demostrar lo que saben hacer. Fue un duelo de tú a tú, de juego rápido, con alternativas, en el que pudimos disfrutar de lo mejor que saben dar los mejores (Pirlo, Totti, Toni, también Nesta y Cannavaro en defensa). Durante esos cuarenta y cinco minutos, Italia demostró que sabe atacar, mostró que sabe hacer lo que otros son incapaces, lo que otros sólo sueñan con poder hacer. </p>
<p>Pues bien, después de esa primera parte, Italia decidió coger el camino más corto al éxito. Hacer lo más fácil (que es la regla de los mediocres). Decidió sustituir el talento natural de Totti y Gilardino por las carreras locas y desenfrenadas de Camoranesi e Iaquinta, se echó atrás y decidió que en ese campo en el que ellos estaban, nadie jugaría. Los debutantes ghaneses seguro que no daban crédito a lo que veían. Italia, tierra de fútbol, Italia, que cuenta con algunos de los mejores jugadores del mundo, situaba a todos sus hombres detrás de la pelota. Se cerraba. “Se acabó el partido”, decía.  Y así fue. No hubo partido. Los ghaneses (que carecen de un hombre que sepa destruir una defensa poblada con un solo pase) se dieron una vez y otra contra el frontón que los italianos construyeron. Cualquiera que hubiera visto un partido de Italia con anterioridad, sabía que al final sentenciarían, casi sin hacer nada. Hasta los jugadores ghaneses parecían darse cuenta de ello, y a medida que avanzaban los minutos, se resignaban a su suerte. Hasta tal punto, que en los últimos minutos Kuffour decidió regalar el partido. </p>
<p>2-0, tres puntos, dirá Lippi.</p>
<p>Pero yo me imagino a Del Piero, a Totti, a Pirlo, Gilardino, ¿qué habrán soñado esta noche? ¿Pensarán que han triunfado, que pueden ganar el mundial? O por el contrario, ¿serán conscientes de que no hacen lo que saben hacer mejor que nadie, serán conscientes de que a pesar de ganar no hay peor fracaso que el suyo, el fracaso de los que pueden y no quieren?
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Grupo G: Francia, Suiza, Togo, Corea del Sur]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/13-grupo-g-francia-suiza-togo-corea-del-sur</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/13-grupo-g-francia-suiza-togo-corea-del-sur</guid>
      <pubDate>Tue, 13 Jun 2006 05:00:42 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img src="http://img.notasdefutbol.com/GrupoG.png" width="376" height="343" /><br />
El <strong>Grupo G </strong>tiene un claro favorito y tres selecciones que lucharán por la segunda plaza. Nadie parece capaz, a priori, de quitar la primera plaza a Francia, mientras que para los otros tres integrantes del grupo, la segunda plaza es posible.</p>
<p><strong>Francia</strong> llega a este mundial tras las dos decepciones sufridas en el último Mundial y la última Eurocopa. En Corea/Japón 2002, los franceses se presentaban como claros candidatos a revalidar el título, y no solo no consiguieron pasar de la primera ronda, sino que lo hicieron sin marcar un triste gol.<br />
<a name="more"></a><br />
En la portería, tras una terrible polémica entre ellos, Fabian Barthez ha ganado la partida al meta del Lyon Gregory Coupet. El veterano portero del Marsella, defenderá la portería gala por tercer Mundial consecutivo. Sus excentricidades son tan conocidas como sus increíbles paradas, pero, hoy por hoy, no parece una garantía para una meta con la presión como la francesa. En defensa, Francia tiene todo un lujo de nombres que en grupo funcionan a la perfección (sólo han encajado dos goles en la ronda previa). Como centrales jugarán la pareja formada por Thuram y Gallas, con el jugador del Bayer de Munich Sagnol a la derecha y el lateral zurdo del Lyon Eric Abidal en la otra banda. Como reservas, nombres tan ilustres como el monaqués Gael Givet o el jugador del Manchester Mickael Silvestre. En el centro del campo, un doble pivote de lujo formado por Makelele y Vieira jugará por detrás de un Zinedine Zidane con absoluta libertad de movimiento.  Como sustitutos de éstos, Raymond Domenech cuenta con el defensivo pivote del Lens Alou Diarra y con Vikash Dorashoo (PSG) y Frank Ribery (Marsella) como hombres creativos. </p>
<p>En la delantera, jugarán tres hombres. El extremo zurdo del Lyon Malouda, un poco más atrasado, apoyando a los centrocampistas, y la dupla Henry-Trezeguet. Esperando su oportunidad, nada menos que Wiltord, Saha y Djibril Cissé.<br />
Sin embargo, y a pesar de las mimbres con que cuenta, la Francia de Domenech no ha terminado de jugar al fútbol como se le puede exigir a un equipo que quiere ser campeón mundial. Ha sufrido para clasificarse en un grupo en el que Israel, Irlanda y Suiza le han dado más problemas de los previstos (de hecho, a Suiza no consiguió vencerle en ninguno de los dos enfrentamientos), y le cuesta demasiado hacer gol. Por ello, no pocos analistas la señalan como un equipo endeble, con el techo puesto en cuartos de final. Nosotros no podemos estar más en desacuerdo. Nuestro argumento es tautológico: Francia, no lo olvidemos, es Francia.</p>
<p>Que en el último mundial <strong>Corea del Sur</strong> llegó a cuartos con un empujón arbitral es algo que en estas tierras se sabe de sobra. Que aquel equipo que llegó a semifinales era un gran equipo no sólo gracias a los árbitros, es algo de lo que puede dar fe cualquiera que les viera jugar. Sin embargo, repetir aquella hazaña es algo que ahora se presenta casi imposible. </p>
<p>En principio, el objetivo mínimo de Corea del Sur ha de ser el de pasar como segunda de grupo a octavos de final. Para ello, su máximo rival será Suiza. Entrenados por el holandés Dick Advocaat, Corea jugará con un sistema muy parecido al que desplegara Hiddink, un 4-3-3, en el que Park Ji Sung tiene un papel más que relevante. La defensa es el punto más débil del equipo. Tanto es así que Advocaat se vio obligado a  llamar al central Choi Jin Cheul, ya retirado del fútbol internacional, dados los problemas que tenía para configurar una zaga de garantías. Los laterales son ofensivos, destacando el joven Cho Won Hee y el conocido jugador del Tottneham Lee Young Pyo. En el centro del campo, los batalladores Kim Nam Il y Lee Eul Yong (que juega en el Trabzonspor turco), hacen el trabajo sucio para permitir descargar de peso defensivo al jugador del Manchester United Pak Ji Sung. En la delantera, el ex de la Real Sociedad Lee Chun Soo, el sobrevalorado Ahn Jung Hwan y el jugador del Wolverhampton ingles Seol Ki Hyeon son los protagonistas de una vanguardia que destaca por su velocidad.</p>
<p>Los tópicos nos presentan a los seleccionados africanos como un mar de paz en comparación con las agitadas (por la prensa, por el público) selecciones europeas y sudamericanas. Pero la realidad siempre se aleja de lo tópico, y en esta ocasión así sucede. <strong>Togo</strong> es una selección que llega convulsionada por la polémica decisión de la Federación Togolesa de Fútbol de cesar tras la Copa de África al seleccionador que obró el milagro de clasificar a <em>Los Halcones</em> para esta fase final, el nigeriano Stephen Keshi. El sustituto, el alemán Otto Pfister, un veterano entrenador de seleccionados africanos, se encontró nada más hacerse cargo de la selección que algunos de los jugadores, como Eric Akoto, Kossi Agassa, Massamesso Tchangai o Dare Nibombe, se desplazaron hasta Togo para pedir a los dirigentes de su federación la restitución del técnico nigeriano. La estrella del equipo, Adebayor, a quien Keshi dejó en el banquillo en la Copa de África, debido a un enfrentamiento con él, apoyó, por su parte el cese, y criticó abiertamente a sus compañeros. Las cosas se han calmado un poco, sin embargo, como lo muestra el hecho de que Pfister ha convocado a todos los hombres que se manifestaron en contra del cese de Keshi. </p>
<p>Pfister suele formar con un 4-4-2 clásico, con Kossi Agassa, meta suplente del Metz francés, en portería. Se trata de un arquero típico africano, capaz de lo mejor y de lo peor, al que en Togo se le conoce con el sobrenombre de “Manos Mágicas”. En defensa, cuatro hombres con el capitán y alma del equipo Jean Pierre Abalo, jugador que ha pasado su carrera en equipos franceses de divisiones inferiores y actualmente juega en Chipre, como referente, acompañado del jugador de origen ghanés de1,92 metros Eric Akoto o del central del Ciudad de Murcia Ludovic Assemoassa. Como laterales, jugarán, previsiblemente, Tchangai (en su momento un prometedor jugador que llegó a estar en la plantilla del Udinese) por la derecha y por la izquierda el jugador de origen alemán Karim Guede (de las categorías inferiores del Hamburgo). En el centro del campo, Pfister dispone de un amplio elenco de jugadores destructivos, como Kwami Agboh, del Beveren, Yao Aziawonou, Alaixys Romao o Affo Erassa, pero el único jugador que parece capaz de llevar el peso de la creación de juego con sobradas garantías es Cherif Toure Mamam, que posee un increíble talento innato, pero que no acaba de explotar. En las bandas, jugarán hombres rápidos como Yao Senaya o Dossevi (que también puede jugar como delantero). En la punta de ataque, Adebayor, un excelente jugador, pero problemático compañero, será la referencia máxima. Estará acompañado, previsiblemente de Olufade (jugador que, como anécdota, podemos decir que estuvo a  prueba en el Racing de Santander a principios de temporada) o del veterano Robert Malm.</p>
<p><strong>Suiza</strong> llega a Alemania como uno de los tapados. Todos los analistas coinciden en señalar al equipo helvético como un bloque perfectamente conjuntado, aderezado con la calidad individual necesaria para llegar lejos. El entrenador Koebi Kuhn cumple el quinto año al frente de la selección, y goza del apoyo de la prensa de su país, que tiene en la Eurocopa de 2008, a celebrar en Suiza y Austria, su objetivo (algunos señalan que Alemania 2006 debe servir a los Suizos como preparación de su Euro). El bloque suizo es una mezcla de ilustres veteranos junto con una hornada de jóvenes y talentosas promesas, como Frei, Cygax, Ricardo Cabanas, Grichting (estos cuatro presentes en el Europeo Sub21 en que Suiza llego a semifinales, dejando un gran sabor de boca), Senderos o Djourou, Volanthen, Behrami o Barnetta. </p>
<p>En portería, el excéntrico Stiel (le recordaréis de la Euro) ha dejado su puesto a Pascal Zuberbuehler, “Zubi” (apodo en honor a su héroe: Andoni Zubizarreta), portero de garantías que juega en el Basilea. En defensa, Kuhn formará una línea de cuatro hombres, con Senderos (Arsenal) y Muller (ex Mallorca y Lyon) de centrales, Degen como lateral derecho y Magnin como zurdo. En el caso de que alguno de ellos fallara, Kuhn cuenta con recambios de garantías como Djourou (Arsenal) o Grichting. En el centro del campo, Vogel (AC Milan) y Wicky (Hamburgo, ex del Atlético) marcan la batuta del juego, acompañados en las bandas por Cabanas y Tranquilo Barnetta, dos prometedores jugadores. En la delantera, Frei es la referencia principal. En principio iba a estar acompañado del joven delantero del PSV (cedido en el NAC Breda) Volanthen (autor del único gol de Suiza en la última Euro), pero parece ser que al final tendrá que dejar la selección por un desgarro muscular. Kuhn ha llamado en su lugar al talentosísimo pero problemático Hakan Yakin, aunque en principio, por delante suyo estarían Marco Streller y Mauro Lustrinelli, un jugador atípico por cuanto es Licenciado en Ciencias Económicas.      </p>
<p><strong>Previsión.</strong></p>
<p>Francia es clara favorita para ser primera de grupo. Si, tal y como señaló en “Una noche mundial” el periodista francés Frederic Hermel, de una vez por todas, funciona la conexión Zidane-Henry, los galos arrasarán en su grupo. Si no, aún con esas tienen fuerza suficiente para no pasar problemas en la primera ronda. Corea del Sur y Suiza, a priori, se disputarán la segunda plaza, probablemente en el enfrentamiento entre ellos en el último partido del grupo. Togo tiene pocas posibilidades, y todas pasan por dar la campanada en el primer partido frente a los coreanos. Aunque nos gustaría, sinceramente, que los africanos pasaran a octavos, lo vemos más que difícil. Entre Suiza y Corea del Sur, la razón nos dice que pasarán los primeros, pero el morbo nos pide un España-Corea del Sur en octavos y sin El Ghandour. </p>
<p><strong>1º Francia 2º Suiza 3º Corea del Sur 4º Togo </strong>
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Segurola: "He intentado dar dignidad periodística al deporte"]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/12-santiago-segurola-he-intentado-dar-dignidad-periodistica-al-deporte</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/12-santiago-segurola-he-intentado-dar-dignidad-periodistica-al-deporte</guid>
      <pubDate>Mon, 12 Jun 2006 06:00:07 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img class="derecha" alt="mundial 66 final.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/mundial%2066%20final.jpg" width="250" height="152" /><strong>Santi Segurola</strong> <a href="http://www.escolar.net/MT/archives/2006/06/javier_moreno_r.html">abandona la redacción de deportes</a> de El País. El nuevo director del periódico, <strong>Javier Moreno</strong>, confía en él para darle un nuevo aire a la sección de cultura y al suplemento Babelia. El cambio es radical y, al parecer, responde a una petición del propio Segurola, cuyo cansancio se aprecia en esta entrevista. El &#8220;Maradona del periodismo deportivo&#8221;, como le llama su ex compañero <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/05/31-el-test-de-jose-miguelez.php">José Miguélez</a>, ha sido uno de los escasos profesionales que han contribuido a prestigiar en España un género repetidamente denostado, muchas veces con razón. Unos días antes de partir a Alemania para cubrir su último Mundial, Segurola charlaba por teléfono con nosotros. Le echaremos mucho de menos.</p>
<p><strong>¿Se extraña Bilbao viviendo en Madrid?</strong><br />
Sí. Lo echo muchísimo de menos. Es una referencia que tengo, no sólo física, sino sentimental. Me gusta Madrid, y estoy bien aquí, pero no hay un solo día en que no piense en Bilbao.</p>
<p><strong>En Notas de Fútbol, todos coincidimos en que la sección de deportes de El País es distinta a cualquier otro medio deportivo, ¿cómo lo conseguís? </strong><br />
No sé si es diferente. Lo que sí pienso es que tiene una línea muy marcada de actuación. En mi caso, he intentado dar dignidad periodística al deporte, sin caer en excesos, intentando ser lo más riguroso posible, ofreciendo al lector la emoción y la épica del deporte, estar apartado de los escándalos y de los rumores y no entrar en toda esa mala futurología que son los fichajes. Pretendemos estar más atentos a lo que creo que a la gente le gusta, que es la pasión por el deporte.<br />
<a name="more"></a><br />
<strong>En ese sentido, ¿mantener esa línea supone un esfuerzo con la competencia de otros diarios que sí tratan temas extradeportivos?</strong><br />
No sé si es difícil o no. Lo que sí se es que no recibimos en ese sentido críticas de los lectores. Hay gente que nos critica porque considera que lo hacemos mal o no está de acuerdo con lo que escribimos, pero no por la línea. En los últimos seis o siete años no he recibido ninguna queja. Sí es cierto que el que no entremos en ese tipo de cuestiones a veces produce cierta perplejidad, sobre todo en la gente de la profesión. Sin embargo, yo creo que ese tipo de información tiene demasiado que ver con rumores, intereses creados, con un modelo que privilegia a los agentes e intermediarios, es decir, con el dinero, que en muchos casos se utiliza para fines poco nobles. </p>
<p><strong>¿Cómo afrontáis el nuevo Mundial desde la redacción de El País?</strong><br />
Con pasión&#8230; y cansancio. Somos una redacción pequeña. No tenemos mucha gente y el nivel de exigencia es muy alto. Por la experiencia que tengo yo de otros Mundiales, Eurocopas o Juegos Olímpicos, sé que nos espera una fatiga física y mental enorme. Piensa que es desplazarse todos los días, escribir muchos artículos&#8230; y al final la sensación de cansancio es terrible. </p>
<p><strong>De los Mundiales de Fútbol, ¿con qué momento te quedarías?</strong><br />
Recuerdo con cariño el Mundial 66, especialmente el partido Inglaterra-Alemania, la final. La vi con mi padre y me causó un gran impacto. A mí me gustaba mucho el fútbol, pero me di cuenta de la magnitud y lo que significaba en aquel partido. Mi padre era muy anglófilo, y para él fue una gran alegría que ganara Inglaterra. Recuerdo también la sensación que me causó la selección de Brasil en 1970. Yo no había visto nunca a Pelé en directo. Piensa que entonces no había televisión digital, ni todas estas cosas. Así que todo lo que sabíamos de Pelé era a través de los periódicos. Era un mito que se había creado sobre papel. Pues le vimos, por fin, ¡y resultó que era tan bueno como decían!.</p>
<p>Cruyff en 1974 también me impresionó muchísimo, pero a él ya le conocíamos del Ajax. Y luego, naturalmente, me quedo con el Maradona de 1986. Quizá si me tengo que quedar con un solo momento, me quedo con los protagonizados por Maradona en ese Mundial.</p>
<p><strong>¿Y si pudieras borrar algo de la historia de los mundiales?</strong><br />
Por fútbol, el Mundial 90. Por lo que significa, por la manipulación, borraría el Mundial 78, ganado por Argentina. Fue un Mundial dirigido por una dictadura atroz, presidida por un dictador abominable y bendecido por la FIFA en unas circunstancias que no se pueden permitir. No se puede celebrar un campeonato en medio de condiciones tan penosas como es la violación sistemática de los derechos humanos. De hecho, yo ese Mundial casi ni lo considero, a pesar de que he tenido buenos amigos en ese equipo.</p>
<p><strong>¿Ves a la selección española con posibilidades en el próximo mundial?</strong><br />
Pues, si tengo que ser sincero, no. No  la veo con posibilidades. Creo que hay buenos futbolistas, pero creo que faltan estrellas. No recuerdo ninguna selección que haya ganado un Mundial sin tener al menos dos o tres de los mejores jugadores del mundo.</p>
<p><img alt="San-Mames.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/San-Mames.jpg" width="250" height="143" class="derecha" /></p>
<p><strong>¿Has llegado a temer por el descenso del Athletic este año?</strong><br />
¡Hasta el minuto 85 del partido del penúltimo partido! Sí, lo he pasado fatal. Ahora estoy aliviado como aficionado e irritado como hincha, por muchas de las cosas que se han hecho mal en el Athletic, por la falta de una reflexión profunda sobre muchas cosas. No es una cuestión de poner un buen entrenador, o de traer extranjeros, sino que se trata de la falta de profesionalidad, de eficacia, visión y de todo lo que debe acreditar a un buen club de fútbol.</p>
<p><strong>Yendo a épocas mejores, ¿cuál es el recuerdo más emocionante que guardas de un partido en la Catedral?</strong><br />
El primero, claro. Cuartos de final de Copa frente a Las Palmas. Fui con mi padre a San Mamés, a la General. Caía una tormenta terrible. A las seis parecía de noche, y era mayo. En la General cuando llovía te inundabas. Ganó el Athletic 6-0 y recuerdo que estaban Lavin, Rojo o Estéfano. La verdad es que para mí fue un momento mágico. Era la primera vez que iba a San Mamés&#8230; que te lleve tu padre, que es como un rito de iniciación futbolística&#8230; para mí fue un día maravilloso. </p>
<p>Y tengo que decir otro. Fue un día que pasé un miedo terrible. Fue el día que el Athletic ganó la segunda liga con Clemente, el último partido contra la Real. La Real se puso 0-1 por delante, con un gol que dejó perplejo a toda la hinchada de San Mamés y que no celebraron ni los hinchas de la Real. Hubo tal incredulidad entre los espectadores y jugadores que Zubizarreta sacó de su área, como si ese gol no hubiera existido. El árbitro tuvo que recordar a los jugadores del Athletic que cuando se marca un gol se saca de centro del campo. Luego hubo remontada y aquello fue maravilloso. Yo creo que aquel partido definió al Athletic: momento grande, pero después de mucho sufrimiento.</p>
<p><strong>¿Cómo afecta ese sufrimiento de su equipo a un cronista?</strong><br />
Yo no escribo muchas veces sobre el Athletic, porque estoy en Madrid. Pero cuando he escrito sobre algún partido suyo, el hecho de ser muy hincha no me ha afectado profesionalmente. Es decir, no le doy ninguna cohartada emocional ni sentimental al Athletic. Es más, yo soy muy exigente con el Athletic y si algo me caracteriza cuanto tengo que escribir sobre el Athletic (y desgraciadamente casi siempre que he escrito de él han sido derrotas en Madrid) es un tono de crítica exigente en torno a lo que es el Athletic y lo que debe ser. </p>
<p>NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/06/10-el-test-de-santiago-segurola.php">El test de Santiago Segurola</a><br />
NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/02/07-segurola-y-trueba-el-arte-de-.php">Segurola y Trueba, el arte de la crónica</a>
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la palabra, Angola y Kapuscinski]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/11-sobre-la-palabra-angola-y-kapuscinski</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/11-sobre-la-palabra-angola-y-kapuscinski</guid>
      <pubDate>Sun, 11 Jun 2006 11:19:53 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="angola.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/angola.jpg" width="250" height="171" /><br />
La palabra, y sobre todo la palabra escrita, es el modo que tenemos los seres humanos de luchar contra el tiempo. Todo lo que para nosotros tiene importancia, todo lo que creemos que de algún modo debe permanecer, todo lo que intentamos proteger contra el paso inexorable del tiempo que conduce al olvido, lo protegemos con ese precioso envoltorio que es la palabra.<br />
<a name="more"></a><br />
Sabemos de la guerra de Troya, comprendemos sus motivaciones, entendemos el sufrimiento de aquellos que allí perecieron sólo gracias a la Ilíada. Sólo gracias a Heródoto sabemos de la lucha de los griegos por su supervivencia frente a la potencia persa. Sólo gracias su “Historia”, a las palabras recogidas dificultosamente en rollos de pergamino en el ocaso cansado de una larga y dura vida de viajes, podemos saber de lo entonces sucedió, dos mil quinientos años después. Sólo gracias a ese trabajo las vidas de Zópiro (la terrible historia de Zópiro, que se automutiló salvajemente para poder servir a Darío en la toma de Babilonia), de Tomiris (reina de los maságetas que acabó con Ciro, en una batalla en la que todos perdieron), o de Jerjes (que, al ver formar a todo su ejército pensó que en cien años todos habrían muerto, y lloró amargamente el destino de los humanos) tienen sentido. </p>
<p>Nada sucede si no hay nadie allí para contarlo. </p>
<p>Con el fútbol sucede igual. </p>
<p>Un partido de fútbol se convierte en un gran acontecimiento dependiendo de la capacidad que tenga para propiciar grandes historias. Esta capacidad atañe, claro está, a aquellos que están ahí de espectadores, de cronistas. Porque un partido de fútbol se ve siempre para contarlo después, para comentarlo, para revivirlo continuamente. Uno se reúne con sus amigos y, con contenida emoción, relata que ayer sufrió como un trinitense más a cada acometida sueca. Otro, coge la pluma e intenta mostrar con palabras escogidas, extraídas de las crónicas épicas, la carambola del destino que llevó a un guerrero casi retirado, tras la caída del que era el primer elegido, a defender las puertas de la ciudad: “y las defendió como un héroe”. Cada uno a su manera, cada uno en su medio, en su foro, pequeño o grande, narra su historia, cuenta su visión de los hechos, única e intransferible. El partido se convierte, de este modo, en materia a partir de la cual extraer historias en las que, como en la buena literatura, hay tanto de grandeza y de miseria como en la misma vida. Se convierte en anécdota desde la que hablar de la única historia de la que siempre partimos y a la que siempre llegamos, a la del ser humano, la de cada ser humano: la historia de una vida. </p>
<p>Hay partidos que por su carga simbólica (extraída de la historia de los equipos que se enfrentan, de sus jugadores, de enfrentamientos futbolísticos previos, etcétera), son enormes aún antes de disputados. Uno de esos encuentros cargados de tal intensidad simbólica que perdérselo es un delito, es el que hoy se disputará en el estadio Muengersdorfer de Colonia. Hoy Portugal se enfrenta a Angola. </p>
<p>Es un duelo entre hermanos que no siempre se han llevado muy bien. Sobre todo porque el hermano blanco se empeñó en decidir el destino del hermano del negro durante demasiado tiempo. Angola fue colonia portuguesa desde 1575, donde los lusos establecieron un puerto para la exportación de esclavos que llamaron São Paulo de Luanda (se calcula que hasta cuatro millones de angoleños fueron enviados a América como esclavos por los portugueses) y lo fue hasta 1975, cuando tras catorce años de guerra alcanzaron una independencia que, como tantas otras en el continente, desembocó en una terrible guerra civil.</p>
<p>Yo (entre muchos otros) he vivido “de alguna manera” aquella guerra civil. Al igual que en su día hice míos los sufrimientos de Zópiro o Tomiris a través de las páginas de Heródoto, también sufrí con los destinos de Diógenes, Farrusco, Ndozi, Batalha, Óscar o Dona Cartagena, actores anónimos de una guerra olvidada por occidente, cuyos sufrimientos los salvó del olvido la genial pluma del reportero polaco Ryszard Kapuscinski, en su gran obra “Un día más con vida”. Por eso, porque gracias al reportaje de Kapuscinski (que estaba allí luchando contra el olvido de algo que no debe olvidar, que toda su vida ha estado dedicada a que occidente conozca la Historia del otro), uno supo en su momento del sufrimiento terrible del pueblo de Angola, hoy, día de partido, me siento uno más de ellos. </p>
<p>Sin demonizar a Portugal (tierra de grandes hombres, que, no olvidemos, también es tierra de acogida para sus hermanos angoleños), hoy quiero que gane Angola. No es una venganza, ni debe serlo. Es una revancha deportiva. Una revancha no contra Portugal, sino contra el Destino, contra la Historia. Si hoy ganan, los angoleños podrán sentir, sólo por un día, que son vencedores. Será una victoria simbólica, virtual, que en nada cambiará la dura realidad del país, que en nada cambiará los sufrimientos de sus habitantes. Pero por unas horas, al menos, el hambre punzará menos, la miseria no será tan inmediata, el mundo no será un lugar tan horriblemente hostil. Durante unas horas, la realidad se tornará secundaria, el fútbol será lo primero. </p>
<p>Y como culmina Kapuscinski el texto que al final citamos, a modo de anzuelo para que os animéis a leer algo de este magnífico escritor, está bien que sea posible olvidarse de todo. </p>
<p>Y hoy, es posible olvidarse de todo.</p>
<blockquote><p><img class="izquierda" alt="843392558X.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/843392558X.jpg" width="103" height="160" />“[…] En la parte inferior de la balaustrada están, de pie, los prisioneros del FNLA, esos ciento veinte hombres que esta mañana han caído prisioneros durante la batalla por Caxito. En el lado exterior, el que da a la calle y a la plaza del mercado, están sus guardianes del MPLA. Una veintena escasa.<br />
Los prisioneros y los guardianes mantienen una conversación muy animada: discuten sobre el resultado del partido de ayer. Ayer domingo, en el estado de Luanda, el Benfica ganó al Ferroviario por 2 a 1. Este último equipo, que desde hace dos años no ha sufrido ninguna derrota, abandonó el campo en medio de los silbidos de sus propios hinchas. Perdió porque su principal delantero centro, el rey de los goleadores, Chico Gordo, dejó el club y ahora juega en Portugal, en el Sporting de Braga.<br />
Habrían podrido ganar.<br />
No habrían ganado.<br />
¡Qué Chico Gordo ni qué ocho cuartos! Norberto no es peor y aún así ¡han perdido!<br />
Los muchachos discuten, se pelean, divididos en dos bandos. Se sacarían los ojos unos a otros. Sólo que ahora la línea divisoria no pasa a lo largo de la balaustrada. El Ferroviario tiene a sus hinchas tanto entre los prisioneros como entre sus guardianes. Y en el segundo bando, el de los hinchas del Benfica que ahora celebran su magnífico triunfo, también se mezclan presos y carceleros.<br />
Es una discusión ardiente, llena de apasionamiento juvenil, igual que las que se producen entre muchachos que salen de un estadio después de un partido importante y que se pueden observar en cualquier parte del mundo. Enzarzado en una discusión así, uno se olvida de todo.<br />
Y está bien que sea posible olvidarse de todo.<br />
Que sea posible olvidarse de esa batalla que ha hecho que ahora seamos menos, tanto en éste como en el otro lado de la balaustrada de hormigón. Olvidarse de las redadas que montan los soldados de Mobutu. Y de que tenemos que madurar para la guerra, para que cada vez haya menos tiroteos a ciegas y cada vez más muerte&#8221;.</p></blockquote>
<p>“Un día más con vida”, Ryszard Kapuscinski, p. 54-55. Anagrama, Barcelona, 2003.
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[El test de Santiago Segurola]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/10-el-test-de-santiago-segurola</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/10-el-test-de-santiago-segurola</guid>
      <pubDate>Fri, 09 Jun 2006 23:07:28 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img class="derecha" alt="logo 70.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/logo%2070.jpg" width="180" height="241" />La noticia ha circulado esta tarde: <strong>Santiago Segurola</strong> <a href="http://www.escolar.net/MT/archives/2006/06/javier_moreno_r.html">deja la sección de deportes</a> de El País tras el Mundial. Al parecer, a petición propia. Hace unos días respondió al test mundialista de Notas de Fútbol. En breve volveremos a hablar de él. Y con él.</p>
<p><strong>1-¿Cuál es tu primer recuerdo de un Mundial?</strong><br />
Un partido Alemania-Suiza en el <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/05/03-1966-inglaterra-vence-con-pol.php">Mundial de 1966</a>. Los dos estaban en el grupo de España y Argentina. En España jugaba Iribar, que si no recuerdo mal era el único jugador del Athletic que estaba en aquella selección. Yo no había oído hablar nunca de Beckenbauer. Tampoco sabía muy bien, con nueve años que tenía, cuál era la potencia de Alemania en aquellos tiempos y de repente descubrí a un jugador colosal que jugaba en el centro del campo. Beckenbauer marcó dos goles y me pareció un jugador con una elegancia y con una facilidad para eliminar rivales, con un enorme disparo a media distancia. Alemania ganó 5-0.</p>
<p><strong>2-¿Y el mejor?</strong><br />
La <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2005/06/22-diecinueve-anos-del-gol-del-s.php">jugada de Maradona frente a Inglaterra</a> en 1986.</p>
<p><strong>3-¿Y el peor?</strong><br />
Yo creo que todo el Mundial de Italia 90, que fue decepcionante. Aburrido.<br />
<a name="more"></a><br />
<strong>4-Un gol que recuerdes (y que no sea de Maradona).</strong><br />
El <a href="http://www.youtube.com/watch?v=YrSW0t712K4&amp;search=%22carlos%20alberto%22">cuarto gol de Brasil</a> en <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/05/17-mexico-70-el-triunfo-de-la-s.php">la final de 1970</a>, que venció 4-1 frente a Italia. Lo inició Tostao como libre de Brasil y fue progresando la jugada entre varios jugadores, primero por la izquierda, giró luego hacia la derecha, y terminó con un pase filtrado de Pelé al lateral derecho, que era el jugador más adelantado de Brasil, Carlos Alberto, que marcó con un tiro cruzado perfecto. Me pareció que eso es fútbol en toda su plenitud. </p>
<p><strong>5-El Mundial lo ganará&#8230;</strong><br />
Brasil, supongo. </p>
<p><strong>6-El máximo goleador será&#8230;</strong><br />
No sé. A mí lo de los goleadores en los mundiales me parece una estadística un tanto ficticia. He visto marcar muchos goles a jugadores muy mediocres, como Schilacci.</p>
<p><strong>7-Y el jugador revelación&#8230;</strong><br />
Me gustaría que fuera Messi.</p>
<p><strong>8-¿Qué selección dará la campanada?</strong><br />
Me gustaría ver a una Argentina apostando por Tévez, Messi y toda este tipo de jugadores. Inglaterra, si se libera del yugo que le impone Eriksson. Y ojalá que veamos jugar bien a Brasil, que yo creo que no ha jugado bien a fútbol desde el Mundial de 1982. También me gustan Italia y Alemania, siempre y cuando se liberen de sus clásicas culturas del fútbol, que son dañinas para su juego. </p>
<p><strong>9-¿Y cuál se la pegará? (que no sea España)</strong><br />
Es una pregunta difícil. Yo creo que las grandes selecciones llegarán lejos sin duda.</p>
<p><strong>10-¿Dónde se la pegará España?</strong><br />
No lo sé. Aunque yo creo que llegará lejos en la medida en que sepa aprovechar la ventaja que tiene con respecto a otras selecciones, que no es otra que la de disponer de buena cantidad y calidad de centrocampistas.</p>
<p><strong>11-Saca al seleccionador nacional que todos llevamos dentro, ¿cuál es tu once ideal?</strong><br />
Un 4-4-2 con Casillas, Sergio Ramos, Puyol y otro central (todos son bastante deficientes). Tampoco me gusta ningún lateral izquierdo de los que ha incluido Aragonés&#8230; (este test está realizado antes de la sustitución de Del Horno por Pernía) En el centro del campo Senna, Xabi Alonso, Xavi y Cesc, y de delanteros Torres y Villa.</p>
<p>NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/archivos/2006/02/07-segurola-y-trueba-el-arte-de-.php">Segurola y Trueba, el arte de la crónica</a></p>
<p>[Vídeo: gol de Carlos Alberto en la final del Mundial de México 70] </p>
<p><object width="425" height="350"><br />
<param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/YrSW0t712K4"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/YrSW0t712K4" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object>
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Medir el tiempo]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/09-medir-el-tiempo</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/09-medir-el-tiempo</guid>
      <pubDate>Fri, 09 Jun 2006 09:14:38 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img src="http://img.notasdefutbol.com/wc94_044.jpg" width="300" height="225" /><br />
Si alguien me pregunta dónde estaba la tarde del 17 de Junio de 1994, mi respuesta inmediata será que no lo sé. ¿Cómo voy a saber lo que estaba haciendo hace doce años? Si me dicen, no obstante, que aquella tarde se inauguró el Mundial 94, entonces no necesitaré mucho tiempo para evocar dónde estaba, qué hacía, qué pensaba. El hecho de que la inauguración de un Mundial sea un acontecimiento relevante (relevante para los futboleros, obviamente) y cíclico, hace que nos sirva como referente a la hora de medir en qué medida hemos cambiado, en qué ha cambiado de Mundial a Mundial nuestras vidas, nuestras ideas, anhelos o terrores. Cuatro años es poco tiempo, y a la vez suficiente para que lo que es uno cambie completamente.<br />
<a name="more"></a><br />
Si bien el primer mundial del que mantengo recuerdos es el de 1982, no consigo recordar la inauguración de éste. Sé del espectáculo del niño que abre el balón y sale volando una paloma blanca, pero por haberlo visto después por televisión. Tampoco recuerdo la inauguración de México 86, aunque sí, por ejemplo, que el decisivo España Bélgica lo vi en casa de mi mejor amigo.</p>
<p>De 1990, sí mantengo un vivo recuerdo. Entonces yo era un estudiante de BUP que sufría lo indecible para intentar pasar de curso. Recuerdo que la tarde que comenzaba Italia 90, yo me encontraba en casa de mis abuelos, estudiando para el examen de latín que tenía al día siguiente. Recuerdo que puse la tele saltándome la norma que, durante todos los días anteriores, me había empeñado en cumplir: estudiar. Entre declinación y declinación, las oportunidades de Argentina se sucedían, sin fruto. Para cuando marcó Omam-Biyick, el libro de latín ya estaba sólo en una esquina de la mesa, abandonado por mis pensamientos, que en esos momentos sólo se ocupaban de la increíble victoria de los entonces desconocidos cameruneses. </p>
<p>Por cierto, el examen de latín lo suspendí.</p>
<p>En 1994 las cosas habían cambiado un poco. Seguía suspendiendo, sí, pero ahora la soga de los estudios cada vez estaba más apretada. Uno se tenía que plantear ya en serio qué quería hacer en la vida, y creo que no estaba preparado para esa pregunta. Recuerdo aquel año como de cierta tensión, de cambio. Curiosamente, la noche que comenzó EEUU 94 también estaba marcada por un examen al día siguiente y, no me vais a creer, de nuevo de latín. Vi el partido en casa, con mi padre y mis hermanos, y todos quedamos prendados de la Bolivia de Azkargorta, a pesar de la derrota.  </p>
<p>Por cierto, volví a suspender.</p>
<p>El partido inaugural de Francia 98 lo tuve que ver en un bar. En los últimos años había pasado de ser un mal estudiante a enfrentarme a la historia de la filosofía (por cierto, una de las pocas carreras universitarias que tenía el latín como asignatura obligatoria. También estaba de exámenes (¿por qué los exámenes coinciden siempre con las inauguraciones de los Mundiales?), pero ya los enfrentaba de otra manera. Sin miedos. La tarde que se abría el Mundial había quedado que recogía a mi novia, que entonces estudiaba Bellas Artes, en la parada en la que su autobús le dejaba. Recuerdo que desde el bar miraba de reojo a la parada, comprobando si ella había llegado ya. Brasil, que se enfrentaba a Escocia, a la que venció sin pena ni gloria. En el bar entablé conversación con unos desconocidos sobre si Brasil ganaría el Mundial o no. No había duda: lo ganaría.<br />
No vi terminar el encuentro, ya que llegó mi novia, pero el partidazo que esa misma noche nos dedicaron Marruecos (aquella magnífica selección de Marruecos con Hadji a la cabeza) y Noruega sirvió para compensar la pérdida. </p>
<p>Corea/Japón 2002 me cogió trabajando. El haber estudiado filosofía, por aquella vocación que me quemaba el alma en 1998, me dejó sin demasiado margen en el mercado laboral. Trabajaba en una empresa de decoración de interiores, sin saber muy bien, la verdad, de qué. El partido inaugural era, creo recordar, a las doce hora del mediodía, y yo salía de trabajar a las dos. Desperté aquella mañana con una difícil tesitura. Las opciones eran: quedarme en el trabajo y no rendir; pedir permiso para ver el partido; o marcharme con una excusa, arriesgándome a ser pillado. A medida que avanzaba la mañana la decisión se acercaba, y no sabía qué hacer. </p>
<p>Puse una excusa, y me fui.</p>
<p>Vi el partido en casa de mi madre, junto a mis hermanos y unos amigos. Cantamos el gol de Senegal y bailamos en el salón al ritmo de Bouba Diop, Henri Camara, Fadiga y Diouf. </p>
<p>Hoy he comenzado el día publicando este post. Este Mundial lo recordaré, seguro, como el de Notas de Fútbol, y también como el de mi debut televisivo como comentarista deportivo (que ojalá se repita pronto). Ahora he de ir a la biblioteca del Museo de Bellas Artes a recopilar información de un artista sobre el que quiero escribir algo. Después, comeré en casa (este será el primer Mundial que vea en mi propia casa), pero el Alemania-Costa Rica quiero verlo rodeado de amigos, probablemente en casa de mi hermano. Quién sabe si, como hace cuatro años con Senegal, terminamos bailando en el salón al ritmo de los ticos.  </p>
<p>Ahora, mientras apuro el café antes de salir, pienso en cómo me ha cambiado la vida en estos cuatro últimos años, en los últimos ocho, en los últimos doce&#8230; Lo ha hecho tanto, que en parte me da miedo pensar en que también cambiará en los próximos cuatro.  </p>
<p>El día que comience Sudáfrica 2010, seguro que haré balance.
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[En las puertas del paraíso]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/08-en-las-puertas-del-paraiso</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/08-en-las-puertas-del-paraiso</guid>
      <pubDate>Thu, 08 Jun 2006 11:30:45 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img src="http://img.notasdefutbol.com/cissedjibrill.jpg" width="161" height="224" /><br />
Así se titula un magnífico libro del escritor Jerzy Andrzejewski, que citaba el otro día. Ahora lo traigo a colación porque no se me ocurre mejor título para este post. El tema: la lesión del francés <strong>Djibril Cissé</strong> sólo a unos días de que comience el Mundial de fútbol. </p>
<p>Cissé, un delantero magnífico como quedan pocos, todo potencia y tatuajes, todo extravagancia y entrega, tenía subrayado este mes en su calendario. Ha pasado la temporada viendo el área de lejos, pegado a la banda, desesperándose sin poder hacer nada mientras Crouch desperdiciaba una oportunidad de gol tras otra. A cada gol fallado por el robot inglés, Cissé pensaba más en esta cita. “En el Mundial está mi oportunidad”, se decía, y se convencía de que ganaría la Copa del Mundo con Francia, y que de ese modo demostraría al mundo, y a Benítez, su valía. Pero, ay, parece que, como en una tragedia griega, nada pueden hacer los hombres para cambiar su destino. La diosa (in)fortuna, impasible a los sueños humanos, ha decidido, en un capricho, en un terrible capricho, que nada de lo que Cissé ha soñado se cumpla. Ayer, al controlar un balón, chocó con un defensor chino, y como si contra la misma Muralla China hubiera dado, se fracturó nada menos que la tibia y el peroné.<br />
<a name="more"></a><br />
De este modo todos los sueños que durante tantas noches de estos últimos cuatro años se han ido forjando en su mente (ese gol en el último minuto, después de sustituir a Trezeguet, los Campos Elíseos cantando su nombre, el regreso triunfal a su París natal…) se han roto en mil pedazos. Lo que ayer fantaseaba con alegría, hoy pincha su corazón.</p>
<p>Cissé no es el único jugador que se pierde la cita por capricho de la maldita diosa que lanza los dados. El bilbaíno Del Horno, como tocado por la vara negra de aquellos que preferían en su lugar a Pernía, cayó también lesionado hace unos días ,y ya no sueña con un nuevo enfrentamiento ante Messi, en el que demostrar que también sabe defender. Johan Volanthen, un elegante delantero que marcó el único gol de Suiza en la última Euro, se resiste aún a abandonar su concentración y afirma, contra toda lógica, que se recuperará del desgarro muscular que sufrió en la primera sesión de entrenamiento de los helvéticos. Kuhn, seleccionador suizo, ha llamado a Hakan Yakin para sustituirle. El azulgrana Edmilson, uno de los pocos jugadores que sabe hacer del defender un arte, lloraba también hace pocos días su suerte. </p>
<p>Pero todo en la vida tiene dos caras. La infortuna de unos es la suerte de otros. Es ley de vida. A Edmilson lo sustituyó en la canarinha Mineiro, pivote defensivo del Sao Paulo que marcó el único gol de su equipo ante el Liverpool en la final de la Intercontinental. Mineiro solamente ha disputado dos partidos con Brasil hasta el momento, uno de ellos amistoso. Hakan Yakin, como hemos dicho, ha suplido a Volanthen. El jugador con más clase que Suiza ha producido en los últimos años, entra de este modo por la puerta trasera al equipo, pero se gana así una nueva oportunidad que muchos creen que no se merece. A Del Horno lo sustituyó un Pernía que ya estaba de vacaciones en su Argentina natal. Ahora Domenech ha de llamar a otro jugador para sustituir a Cissé. Se habla de Govou (cuya salida del Lyon parece inminente), Anelka o Giuly. </p>
<p>¿Cuál es el sentimiento de estos jugadores? ¿Se alegrarán al ser convocados, o llorarán la suerte de un compañero? Toda la rabia contenida contra el seleccionador, que no les eligió entre los 23 mejore de su país (algo que sin duda, dentro de sí mismos considerarán una terrible injusticia), ¿desaparecerá sin más? Y cuando salgan al campo como último recurso, porque ya no queda nadie más, y marquen el gol triunfal, y todo el campo clame su nombre, entonces, ¿odiarán más que nunca a aquel que no les eligió en un primer momento? ¿Sentirán que ese gol les da la razón? ¿O por el contrario agradecerán a su entrenador la confianza, aunque fuera una confianza forzada, obligada por la mala suerte de otros?</p>
<p>Aunque lo que yo realmente me pregunto ahora es si tendrán en ese momento un recuerdo para su compañero, ese que se ha quedado en las puertas del paraíso…
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Grupo D: Portugal, México, Irán y Angola]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/08-grupo-d-portugal-mexico-iran-y-angola</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/08-grupo-d-portugal-mexico-iran-y-angola</guid>
      <pubDate>Thu, 08 Jun 2006 10:51:58 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img src="http://img.notasdefutbol.com/grupo_D.png" width="300" height="295" /><br />
La configuración del <strong>Grupo D</strong> bien podría ser una metáfora de la división entre grandes y pequeños en el fútbol, ya que pocos grupos de este Mundial presentan una línea divisoria tan clara entre favoritos y probables víctimas. A priori, México y Portugal no deberían tener problemas para pasar a octavos de final. Sin embargo, el papel de víctima siempre es una ventaja a la hora de enfrentar a un rival, y hay que subrayar que ni México ni Portugal son Brasil o Alemania, por lo que hay lugar, sin duda, para la sorpresa.<br />
<a name="more"></a><br />
Habitual en las fases finales de los mundiales, dado que juegan las clasificatorias contra equipos de un nivel muy inferior (lo cual es más un problema que una ventaja para los aztecas, ya que los partidos oficiales de alto nivel que juegan son puntuales), <strong>México</strong> llega a Alemania 2002 llena de esperanzas. Dirigidos por el polémico técnico argentino Ricardo La Volpe (que posee una amplia experiencia en el fútbol mexicano), los mexicanos presentan un bloque compensado, formado por hombres acostumbrados a jugar juntos y que ha dado buenos resultados en los últimos torneos oficiales que ha disputado. El técnico argentino, en principio distribuirá a sus hombres según un esquema 5-3-2, construido desde atrás, con una línea de tres centrales en la que destaca, cómo no Rafa Márquez. En el centro del campo, las labores de destrucción de Torrado, verdadero pulmón de esta selección, deben ser completadas por la creatividad de Pardo y el brasileño nacionalizado Zinha o, eventualmente, Morales. Arriba, el dúo Guillermo Franco-Jared Borgetti parece indiscutible, pero no creo que dé las garantías necesarias a un equipo que pretende llegar lejos. En portería, Oswaldo Sánchez transmite unas sensaciones de seguridad que nunca llegó a inspirar el sobrevalorado Jorge Campos.<br />
Un equipo, pues, conjuntado al que, creemos, le falta de todas maneras un punto para llegar al nivel de otras selecciones medias como la misma Portugal, España o Suecia. </p>
<p><strong>Portugal</strong> llega al Mundial con todo para hacer un papel importante. Después de años y años de sinsabores, la contratación de Scolari tras Corea/Japón 2002 ha dado a los lusos una confianza en sí mismos que no tenían desde tiempos inmemoriales. En su Eurocopa no consiguieron la victoria (cayeron en la final ante la sorprendente Grecia), pero a pesar de unos comienzos irregulares, las sensaciones que quedaron fueron las de que no deben temer a nadie. Con el irregular  Ricardo en la portería, como apuesta personal de Scolari, que retiró nada más llegar a Vitor Baía de la selección, Portugal juega con un clásico 4-2-3-1. La línea defensiva está comandada por uno de los mejores centrales del mundo, Ricardo Carvalho, acompañado por Fernando Meira y en los laterales por Paulo Ferreira (o quizá el valencianista Miguel) y el zurdo Nuno Valente.<br />
En el doble pivote portugués las labores defensivas recaen en el próximo jugador del Atlético de Madrid Costinha, acompañado por Maniche, más creativo y con más llegada. El azulgrana Deco juega en Portugal algo más adelantado que en el Barcelona, sin llegar sin embargo a ser un mediapunta claro. En los extremos Portugal tiene dónde elegir, hasta el punto de poderse permitir el lujo de enviar a Quaresma a jugar con la Sub-21. A Cristiano Ronaldo y Figo, en teoría titulares, los releva siempre con garantías Simao Sabrosa. En la punta de ataque, rematando los balones que le proveen estos hombres, Pauleta, un auténtico killer del área, que puede ser sustituido con plenas garantías por Nuno Gomes.<br />
En definitiva, Portugal posee un equipo que no tiene techo. Sin embargo, en el último Mundial tampoco lo tenían, y terminaron fuera en la primera ronda, por detrás de equipos claramente inferiores como Corea del Sur y EEUU. </p>
<p><strong>Irán</strong> llega al Mundial con el papel de exótica anécdota. Los medios de comunicación nos lo presentan como un equipo inhabitual, en el que sus jugadores rezan a diario tres veces y para el que su hotel toma medidas excepcionales (como retirar las bebidas alcohólicas de las habitaciones). Sin embargo, más allá de esta fachada, en Irán nos encontramos un equipo que, potencialmente, puede dar más de una sorpresa.<br />
Dirigidos por el croata Branko Ivankovic, Irán despliega un 4-2-3-1. En portería, la apuesta personal de Ivankovic es Mirzapoor, un portero que, a priori, no da demasiadas garantías, pero que, dicen, es capaz de paradas asombrosas. En defensa, una línea de cuatro con Rezaei (jugador del Messina italiano), central sobrio que va muy bien por alto, acompañado por Golmohammaddi en el centro. En el lateral izquierdo, jugarán Nosrati o Bakhtiarizadeh (en principio esta parece una de las lagunas de esta selección), y en el derecho el prometedor Kaabi, quien debutó con la selección absoluta con dieciséis años.<br />
En el pivotaje nos encontramos con el defensivo Nekouman acompañado de uno de los “alemanes” de la selección iraní, el centrocampista del recién descendido Kasiserslaurten, un jugador con clase que, curiosamente, jugó con la selección alemana en categorías inferiores. De centro del campo hacia delante es donde Irán tiene sus mejores cartas. Delante de los dos pivotes, Ivankovic forma con una tripleta de jugadores en la que Karimi, jugador del Bayer de Munich, cuenta con total y absoluta libertad. Por la derecha forma el extremo del Hamburgo Mehdi Mahdavikia, un excelente pasador, y por la izquierda el delantero centro reconvertido a extremo, Hashemian, ex del Bayer de Munich y actualmente en el Hannover 96. En punta, un rematador clásico, el veterano delantero centro Ali Daei. Como recambio de Daei, uno de los nombres que, si Irán llega lejos, puede ser la gran sorpresa: Arash Borhani.<br />
En resumen,  en nuestra opinión, Irán es un equipo de los llamados “tapados”, esto es, con muchas más posibilidades de las que su nombre indica. </p>
<p><strong>Angola</strong> es una auténtica incógnita. Sin quitar mérito a las <em>Palancas Negras</em>, parece que Angola está en el Mundial por los deméritos acumulados de una de las selecciones más importantes de África: Nigeria. Quizá por ello, la selección africana se presenta a sí misma sin presión, afirmando que solo están ahí para disfrutar. El país entero, sin embargo, vivirá con una pasión desmedida el debut de sus hombres en un Mundial, ya que el bombo decidió que éste partido, de por sí ya histórico, fuera frente al país que fue su colonizador durante siglos: Portugal. Hacer un buen papel frente a los lusos, e incluso intentar vencerlos, es el gran objetivo de los angoleños para esta cita.<br />
Angola forma un 4-4-2 en el que abundan los jugadores desconocidos, de la liga local, que ven en el Mundial una oportunidad para demostrar su valía y dar el salto a Europa.<br />
El portero es Joao Ricardo, un portugués nacido en Angola cuando ésta aún era colonia portuguesa, y está sin club desde mediados de 2004. La defensa está formada casi completamente por jugadores de la liga local, y alguno, como Kali, de las divisiones inferiores de la liga, lusa, completados por el central Rui Marques, que jugara entre otros en el Stuttgart. Completos desconocidos, pues, que no obstante, y ateniéndonos a los números logrados en las clasificatorias, parece de garantías, ya que es la segunda menos goleada de África, sólo detrás de Ghana.<br />
En el centro del campo, destaca el veterano Figueiredo que juega en el Varzim portugués, y de cuya inspiración depende en gran parte el juego de Angola. Figueiredo, como Joao Ricardo, fue convocado por primera vez para jugar con Angola, tras una investigación de archivo por parte de la Federación Angoleña de Fútbol, en busca de jugadores portugueses que hubieran nacido en Angola. Por la derecha juega el hábil extremo Edson Nobre. En la delantera, forman Flavio y el capitán, goleador y alma del equipo Fabrice Akwa, veterano delantero centro que ha desarrollado los últimos años de su carrera en Qatar. Como suplente llega el jugador con más potencial de esta selección, el polémico e indisciplinado Mantorras que tiene la oportunidad en esta cita de resarcirse de los últimos años, en los que su carrera está en cierto declive.<br />
Angola, en principio, lo tendrá más que difícil.</p>
<p>Aparentemente México y Portugal han de pasar sin problemas. Sin embargo, ambas son expertas en dársela cuando nadie lo espera. Por ello, vaticinamos, con asumido riesgo, que ambos lo van a pasar peor de lo que a priori se supone, hasta el punto de que creemos que una de las dos quedará fuera. Si es México o Portugal dependerá del vencedor del partido entre ellos. Nosotros apostamos por los portugueses, que son más equipo que los aztecas. Y advertimos: la primera jornada, con el derby Portugal-Angola y con Irán frente a México está abonada a sorpresas.</p>
<p>Nuestra predicción es:<br />
<strong>1º Portugal, 2º Irán, 3º México, 4º Angola</strong>
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Por un hijo, cualquier cosa… por un padre, aún más]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/07-por-un-hijo-cualquier-cosaab-por-un-padre-aun-mas</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/07-por-un-hijo-cualquier-cosaab-por-un-padre-aun-mas</guid>
      <pubDate>Wed, 07 Jun 2006 14:49:49 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img alt="los petkovic.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/los%20petkovic.jpg" width="286" height="179" /><br />
El seleccionador serbiomontenegrino Ilija Petkovic ha sido durante los últimos días el centro de la polémica en Serbia y Montenegro al convocar a su hijo, Dusan, para sustituir al delantero del Lecce Mirko Vucinic.<br />
Los medios de comunicación de Serbia y Montenegro apostaban por otros nombres, como Milos Krasic, Aleksandar Lukovic o incluso el jugador del Getafe, Paunovic. Pero el seleccionador prefirió convocar a su hijo, Dusan Petkovic, central del OFK de Belgrado al que su definió como “un jugador versátil, puede jugar en la defensa o el mediocampo y puede ser eficaz en nuestra apuesta para la Copa del Mundo”. Por ello fue acusado de nepotismo (trato de favor hacia un familiar o amigo) por la prensa, lo cual, poco a poco ha ido calentando el ambiente en la selección de la antigua Yugoslavia.<br />
<a name="more"></a><br />
Así ha sido hasta tal punto que ayer Dusan Petkovic decidió abandonar la concentración y no viajar con el resto del equipo a Alemania. Un gesto meditado, que razona alegando que no podía soportar la presión, y que no quiere perjudicar a su selección, a su padre y a sus compañeros.<br />
Ahora el problema es que la FIFA sólo permite cambiar un jugador por otro si media una lesión. No es el caso, y parece probable que Serbia y Montenegro tengan que afrontar el duro “grupo de la muerte” con un jugador convocado menos que sus rivales.<br />
En defensa de los Petkovic, hemos de afirmar, no obstante que a pesar de las preferencias de la prensa serbia por otros nombres, Dusan Petkovic, de 32 años, no es un jugador desconocido. Cierto es que no había participado en ninguno de los partidos clasificatorios al Mundial, pero no es menos cierto que ya había jugado doce partidos con la selección azul y que, entre otros, había desarrollado su carrera de clubes en equipos de nivel como el Wolksburgo, el Spartak de Moscú o el Nuremberg.<br />
Ahora, tras su gesto, noble, probablemente se alcen más las voces a su favor. Aquí, una de ellas. </p>
<p><a href="http://www.elpais.es/articulo/deportes/hijo/planta/padre/20060607elpepidep_6/Tes/<br />
">Noticia en El País</a>
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué voy con quien voy]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/05-por-que-voy-con-quien-voy</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/05-por-que-voy-con-quien-voy</guid>
      <pubDate>Mon, 05 Jun 2006 12:37:09 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img class="centro" alt="selección ghana " src="http://img.notasdefutbol.com/ghana.jpg" /><br />
Una de las cosas que hacen del fútbol un espectáculo fantástico es que no se somete a cuestiones lógicas. No sólo en el terreno de juego (en el que la pelota lucha por librarse de las normas a la que le intentan someter los pies de los jugadores), sino también a lo que se refiere a los hinchas. Sus sentimientos, sus anhelos y miedos, no se pueden medir con cuadrículas. No responden a normas fijas. Tampoco en lo que se refiere a sus preferencias, con qué equipos van.<br />
<a name="more"></a><br />
Equipos, en plural, porque a un Mundial no se va sólo con un equipo. Casi todos quieren que ganen su país, obviamente, pero un Mundial se desarrolla en muchos frentes y junto al equipo de uno, en el corazón del hincha hay sitio para varios más. Quién ocupará ese hueco es una pregunta que no se puede responder ateniéndonos a lógica ninguna. Como sucede con el amor, depende en tal medida de detalles pequeños, insignificantes, que sólo los ojos del enamorado (del hincha, en nuestro caso) son capaces de rastrear los orígenes de sus simpatías. Éstas, por otro lado, al ser comunicadas, habladas a otros, no parecen sino bagatelas, tonterías. Pero, también como el amor, el sentimiento del hincha, sus preferencias, se construyen a partir de pequeñas cosas. Ahí radica su grandeza.</p>
<p>Albert Camus, por ejemplo, confesaba, como si se tratara de un secreto, sus simpatías por el Racing Club de París, “<em>al que convertí en mi favorito solo porque usan las mismas camisas que el R.U.A.</em> (equipo argelino con el que Camus jugaba de niño)<em>, azul con rayas blancas</em>”. Y con esa sola frase recoge toda la grandeza, la pequeña grandeza, del sentimiento de un hincha. </p>
<p>En mi caso, recuerdo que durante años, hasta que se retiró, mi jugador favorito fue <strong>Miguel Sola</strong>, un centrocampista con una clase enorme, que jugó en el <strong>Athletic</strong> campeón de liga de principios de los ochenta, y posteriormente en Osasuna. Lo fue porque una noche, viendo en televisión con mi padre los goles de la jornada, dieron uno que Sola metió de falta directa por toda la escuadra. Entonces, mi padre, a quién no le gustaba de todas maneras el fútbol, exclamó: “Este Sola es el puto amo”. Al día siguiente, en la escuela, mis compañeros de clase hablaban del partido del día anterior. Algunos decían que <strong>Sarabia</strong> era el mejor, otros que <strong>Argote</strong>. Algunos hablaban de <strong>Goikoetxea</strong> o de <strong>Dani</strong>. Entonces intervine yo: “El mejor es Sola. Es el puto amo”. Y mantuve mi decisión durante años.</p>
<p>Entonces era un niño, pero hoy las razones que consigo entrever que cimientan mis simpatías hacia uno u otro equipo, hacia uno u otro jugador, no son más lógicas. Al contrario, responden a la misma estructura. La afinidad que siento hacia ciertas selecciones presentes en este mundial también ha nacido de pequeñas tonterías. Algunos al leerme, exclamaréis ¡pues vaya una bobada!, pero otros os sentiréis identificados, porque también vuestros sentimientos hacia ciertos equipos o selecciones no responden más que a este tipo de cuestiones. Algunos de vosotros seréis hinchas de <strong>Rumania</strong>, solo por su bello nombre, que parece poesía, “¡Rumania!”; otros estaréis con <strong>Estados Unidos </strong>porque casi todo el mundo quiere que pierda, y a vosotros os gusta nadar contracorriente; otros iréis con <strong>Togo</strong> porque el desconocimiento seduce, y es de las pocas selecciones de las que el mundo del fútbol no conoce casi nada. </p>
<p><img alt="mehdi_mahdavikia.jpg" src="http://img.notasdefutbol.com/mehdi_mahdavikia.jpg" width="325" height="385" /></p>
<p>Yo me confesaré: me gusta <strong>Ghana</strong>. ¡Me encanta Ghana!. ¿Por qué? Pues porque Ghana, más que cualquier otro país, simboliza el sueño de todo el continente africano. Ghana fue el primer país de África que consiguió revolverse contra el colonialismo, en 1957, y durante sus primeros años de independencia, con <strong>Kwame Nkrumah</strong> y su panafricanismo al frente, fue todo un símbolo de libertad. Me gusta Ghana porque ghaneses son algunos de mis futbolistas favoritos, como <strong>Abedi Pele, Tony Yeboah, Nii Lamptey o Sammy Kuffour</strong>. Me gusta Ghana porque llevo años, desde que se llevaran la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 1992, diciendo a mis amigos que es una gran selección, y con sus derrotas, los ghanses llevan años empeñados en llevarme la contraria. Me gusta Ghana porque me llevé, de verdad, un disgusto en la Copa de África de 2000 cuando no consiguieron siquiera clasificarse, me gusta porque hace no mucho que tocaron fondo…  Pero sobre todo, me gusta Ghana porque probablemente perderá.</p>
<p>Podría extenderme y hacer este artículo demasiado largo. ¡Me gustan tantas selecciones!. Me gusta <strong>Irán.</strong> Me gusta porque allí está Persépolis, de donde era el gran <strong>Jerjes</strong>, quien lloró al ver a todo su ejército formando ante él, pues en cien años todos habrían muerto. Me gusta Irán porque iraní era <strong>Mohamed Mossadegh</strong>, hombre de bien que murió llorando por el destino de su pueblo. Me gusta Irán también porque sus jugadores rezan todos los días, y porque esto le parece mal a la prensa deportiva, que prefiere el ejemplo de los jugadores que sólo rezan al euro, al dólar. Me gusta Irán porque he apostado públicamente por ellos, mientras otros me llevan la contraria.<br />
Me gusta también <strong>Polonia</strong>. Me gusta porque polacos son muchos de mis escritores favoritos (sobre todo <strong>Ryszard Kapuscinski</strong>, pero también <strong>Adam Zagajevski, Jerzy Andrzejewski, Stansislav Lem</strong>), y porque polaco era <strong>Grzegorz Lato </strong>(magnífico jugador, calvo como yo). Me gusta Polonia porque tiene una historia trágica, porque siempre pierde. Me gusta, y sé que el día que se enfrenten a <strong>Alemania</strong>, yo me sentiré uno de ellos.</p>
<p>Me gusta <strong>Angola</strong>, pero del porqué de esto os hablaré en otro post. Me gusta <strong>Ecuador</strong> con su “<em>sí, se puede</em>”, y porque tengo un amigo ecuatoriano al que debo una llamada desde hace tiempo. Me gusta <strong>Trinidad y Tobago</strong>, porque allí juega <strong>Russell Latapy</strong>. Me gusta <strong>Ucrania</strong>, porque Urania es tierra de lucha contra el estalinismo. Me gusta <strong>Túnez</strong> porque es un país que conozco, mediterráneo, abierto, donde todo el mundo te habla de fútbol. Me gustan también <strong>Francia e Inglaterra</strong>, porque aquí siempre se ha querido que pierdan. Me gusta <strong>Croacia</strong>, porque lleva la camiseta a cuadros. </p>
<p>Me gustan tantos equipos por razones tan nimias que exponiéndolas podría llegar a aburrir (si no lo he hecho ya). Pero para terminar, os quiero contar un sueño. Sueño con la <strong>República Democrática del Congo</strong> clasificada para un mundial. Sueño en un partido contra Brasil, Alemania, Argentina, Francia, incluso España. Da igual. Sueño que un jugador congoleño, recoge el balón en el último minuto y driblando a unos y otros, marca un auténtico golazo que da al Congo la victoria en el último minuto. Entonces, el jugador se levanta la camiseta y lleva una dedicatoria. ¿A su hijo? No. ¿A su mujer? No. ¿A Dios? Tampoco. El gol está dedicado a  <strong>Patrice Lumumba</strong>. </p>
<p>Ese día, yo sería feliz.
</p>
]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Las grandes ausentes (4): ALEMANIA 2006.]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/04-las-grandes-ausentes-4-alemania-2006</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2006/06/04-las-grandes-ausentes-4-alemania-2006</guid>
      <pubDate>Sun, 04 Jun 2006 07:00:44 GMT</pubDate>
      <author>Galder Reguera</author>
      <description><![CDATA[<p><img src="http://img.notasdefutbol.com/alemania2006.gif" width="190" height="238" /><br />
Las grandes ausentes del mundial que nos espera son africanas. En el llamado &#8220;continente negro&#8221; se ha producido una auténtica revolución que ha terminado con las grandes selecciones del continente (<strong>Nigeria, Camerún, Marruecos, Senegal y Sudáfrica</strong>) fuera de la cita alemana. Debido en parte a que en la zona africana no existe la repesca y al hecho de que gran parte de los mejores jugadores del continente se niegan en momentos puntuales a jugar partidos de clasificación con sus selecciones, el hecho es que todos los favoritos, menos <strong>Túnez </strong>, han quedado fuera.<br />
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Conocido es el modo en el que<strong> Camerún</strong> quedó fuera del Mundial. Después de haber vencido a <strong>Costa de Marfil </strong>en Abidjan con un <em>hat trick</em> del jugador de Osasuna <strong>Webó</strong>, Camerún solo tenía que vencer a <strong>Egipto </strong>en casa para sellar su pase. El empate a uno lucía en el marcador, cuando en el último minuto el árbitro señaló un penalty a favor de Camerún. En lugar de la estrella, <strong>Samuel Etoo</strong>, fue <strong>Pierre Wome</strong> quien tomó la responsabilidad. Falló. Camerún estaba fuera del mundial, y Etoo derramó la mitad de las lágrimas de su vida sobre el césped del estadio Omnisport de Yaoundé. </p>
<p>La decadencia de la selcción nigeriana dio sus primeras muestras durante el Mundial 2002. En aquella ocasión, sin embargo, le sirvió de excusa el estar integrada en el llamado &#8220;grupo de la muerte&#8221;, junto a <strong>Argentina, Suecia e Inglaterrra</strong>. Probablemente por ello, y por el hecho de que comenzó las clasificatorias metiendo sendas manitas a <strong>Zimbawe y Argelia</strong>, no realizó el necesario cambio de rostros en su seleccionado, y lo terminó pagando caro. El empate en casa frente a <strong>Angola</strong> (con gol de <strong>Figueiredo </strong>para las Palancas Negras), un triste empate a domicilio frente a <strong>Gabón</strong>, y sobre todo la derrota por 1 a 0 en Luanda de nuevo frente a <strong>Angola</strong> (con gol del capitán <strong>Akwa</strong>), en un partido en el que <strong>Nigeria </strong>jugó sin sus figuras, con jugadores semidesconocidos, terminaron con las Águilas Verdes de vacaciones en Junio.</p>
<p><strong>Ghana</strong>, incriblemente ausente en un Mundial hasta la fecha, ya que es una de las grandes selecciones del continente, se impuso a <strong>Sudáfrica</strong> (próxima organizadora del Mundial) y a la <strong>República Democrática del Congo</strong> (con <strong>Lua Lua</strong> y <strong>Shabani Nonda</strong> como máximas estrellas, y dirigida por el ex seleccionador de Camerún <strong>Claude Le Roy</strong>). <strong>Ratomir Dujkovic </strong>sí se ha atrevido a realizar en el combinado ghanés la revolución que se mostró necesaria desde la no clasificación a la Copa de Naciones de África de 2000. Desaparecieron de las convocatorias nombres de ilustres como <strong>Ofori-Quaye, Abdul-Razak, Mohamed Gargo, Ishmael Addo, Kwame Ayew</strong>, y compañía, y su lugar lo ocuparon nuevos y más comprometidos jugadores. Incluso su más conocido jugador, el central de la Roma <strong>Kuffour</strong>, estuvo fuera de varias de las convocatorias por indisciplina.</p>
<p>Finalmente, <strong>Togo</strong> ha dejado fuera a la sopresa de Corea y Japón 2002, <strong>Senegal</strong>. Los <strong>Diouf, Bouba Diop, Henri Camara</strong> y compañía han visto como un equipo plagado de desconocidos (con <strong>Adebayor </strong>como su único nombre importante), les ha comido la tostada. Los <em>leones de Teranga</em> perdieron un único partido, precisamente ante Togo, con dos goles del togolés <strong>Yao Senaya Junior </strong>(el &#8220;junior&#8221; le viene dado porque comparte equipo, nacionalidad, nombre y apellido con otro jugador).</p>
<p>En Europa las grandes ausentes serán <strong>Dinamarca, Turquia, Grecia, Rusia, Irlanda y Bélgica.</strong><br />
Las tres primeras selecciones quedaron emparejadas en el mismo grupo de clasificación, el Grupo 2. Los daneses poseen un gran equipo (como quedó demostrado en la última Eurocopa), pero no han sido capaces de superar en  a <strong>Ucrania y Turquía</strong>. Éstos últimos no podrán repetir el éxito logrado en Corea-Japón después de una tristemente célebre repesca frente a <strong>Suiza</strong>. Finalmente, <strong>Grecia</strong>, campeona en el último europeo, se ha quedado también fuera. El fútbol defensivo que les sirvió en la Eurocopa frente a selecciones como España, Francia o Portugal, no les ha ayudado a la hora de enfrenarse a rivales que no se suponen superiores. </p>
<p><strong>Rusia, Irlanda y Bélgica</strong>, pese a ser selecciones con un nombre en la historia del fútbol, no pasan por su mejor momento. En el caso de esta última, incluso quedó por detrás de <strong>Bosnia</strong> en la clasificación final del grupo.</p>
<p>En Sudamérica han fracasado <strong>Colombia, Uruguay</strong> y un equipo que, pese a estar ausente de los últimos mundiales, se suponía con poderío como para llegar a este, <strong>Perú</strong>. En el combinado peruano hay ahora grandes figuras, como <strong>Pizarro, Guerrero, Solano, Mendoza o Farfán,</strong> pero a pesar de ello, han terminado la clasificación en un humillante anteúltimo puesto. <strong>Colombia </strong>parecía haber unido un gran grupo, con figuras emergentes, pero no consiguieron en ningún momento el nivel de juego mínimo para estar en una fase final. Por último, <strong>Uruguay</strong> vio como la roda de penaltis, esa ruleta rusa del fútbol, decidía que fuera <strong>Australia</strong> la que venciera la repesca que las enfrentó. Cuatro años después, el último penalty marcado por el delantero <strong>John Aloisi</strong>, mostraba a los charrúas lo que los australianos sintieron, precisamente frente a ellos, en la clasificatoria de Corea-Japón 2002.</p>
<p>Para terminar, queremos hacer referencia a la selección de <strong>China</strong>, que tras participar en el último mundial, quedó fuera incluso de los grupos finales de Asia. Habiendo perdido solamente un partido, y encajado un gol y marcado catorce en seis partidos, la selección dirifida por <strong>Arie Haan</strong>, vio como <strong>Kuwait</strong> le dejaba fuera de la tercera fase de grupos en Asia por diferencia de goles, a pesar de haber vencido su partido final frente a <strong>Hong Kong</strong> por 7 a 0. </p>
<p>En la historia del fútbol, nunca antes 1.300 millones de personas habían llorado una goleada de su propio equipo.
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