La temporada pasada, sobre todo en las últimas diez jornadas, el Real Madrid persiguió un sueño que parecía casi imposible: arrebatarle la Liga al Barça. Lo consiguió. Ni la diferencia de puntos, ni el postrero empate de Messi en el clásico cuando lo tenían ganado, ni las críticas a Capello, ni la dupla Emerson-Diarra...nada les apartó del objetivo ni la fe que tenían en él.
Decidieron que iban a ganar todos los partidos de la manera que fuera; si era con buen fútbol, fantástico. Si no, a empujones. Remotaron partidos increíbles en el Bernabéu, sacaron resultados a domicilio casi perdidos como la victoria en Huelva. Los empates del Barcelona ante Betis y Espanyol sólo fueron un síntoma, no un diagnóstico. El equipo de Rijkaard se confió, lo vio todo ganado y la ambición madridista se los llevó por delante. El Campeón, con total justicia como no puede ser de otra manera tras una competición de 38 partidos, era el Real Madrid.
Esta temporada, hace apenas un mes, el Madrid se veía ya con el título en el bolsillo. Aunque los jugadores y Schuster se esforzaban en disimular, la euforia se les escapaba: “Será muy difícil que se nos escape”, dijo Michel Salgado a finales de enero. Por no hablar del siempre dispuesto ante los micrófonos Ramón Calderón: “Somos un equipo invencible” o “Los milagros sólo pasan una vez”, frase desafortunada por partida doble, porque concedía intervención divina a lo sucedido el año pasado.
En apenas cinco partidos, la diferencia entre ambos equipos ha pasado de 9 a 2 puntos. No creo que el Barcelona se haya conjurado de manera específica. Simplemente logró salir vivo de las dos visitas consecutivas a Sevilla y Zaragoza (más por suerte y ayuda arbitral que otra cosa) y cogió moral tras su buen partido en Glasgow. Además, el regreso de Eto’o es clave. El camerunés, entre lesiones y Copa de África sólo ha participado en 7 partidos de los 25 que llevamos de Liga. Ha marcado 8 goles. Pero con ser espectacular esa cifra, lo importante de verdad es lo que aporta a sus compañeros, los malos despejes de portero y defensas rivales que provoca con su presión…eso es lo que le diferencia de los demás, sin obviar por su puesto su calidad y su instinto goleador.
La Liga es muy justa, no regala nada. En la primera vuelta, el Madrid fue zarandeado en Getafe donde ganó 0-1. El Betis sin hacer nada del otro mundo pegó tres palos en el Bernabéu, y el Almería jugò infinitamente mejor. Unos meses más tarde, los blancos han cosechado cero puntos entre los tres partidos, y seguramente han jugado mejor que los rivales en los tres.
Por eso cuesta tanto ganar la Liga y, por mucho que a todos nos gusta que nuestro equipo gane la Champions y el glamour y la gloria que eso supone, un verdadero equipo se demuestra a 38 partidos, y si no que se lo digan por ejemplo al Liverpool de Benítez. Tanto Madrid como Barça llevan más puntos que el año pasado a estas alturas (12 y 5, respectivamente). Los dos lo tienen en la mano, tienen 13 partidos por delante para demostrar quién es mejor. El Madrid debe recuperarse y afianzar sus virtudes (contundencia y esfuerzo), y el Barcelona enseñarnos que sus estrellas son capaces de sacrificarse para el colectivo como por ejemplo parece que empieza a entender Ronaldinho.


Comentarios
Hombre, Daniel, que te ha traicionado el subconsciente. Se dice: errores arbitrales.
Saludos
Me gusta el articulo mucha razon en todo peroooo tiene un poquillo de tufillo madridista ! xDD OJO! que cada uno tiene todo el derecho a tener el tufillo que toque pero no acaba de molar porque es un "post" hablando del estado actual de la liga.
Solo recordarte que hasta el mangazo de Mallorca en la penúltima jornada, ese equipito al que nadie presta atención llamado Sevilla FC también pudo ganar la Liga…
thyron,
pues no es que Daniel Cana se caracterice por ser merengón precisamente ;-)
El fútbol actual cada vez se parece más al Pressing Catch, mucha fanfarria, mucho montaje y de deporte cada vez tiene menos. La liga de la temporada pasada estaba clara que debía de ser una lucha Madrid vs Barça, al Sevilla se encargaron de borrarlo del cartel:
http://www.youtube.com/watch?v=JT5T5s2esWo&fe...
(El montaje del video es partidista pero es lo único que he encontrado) Segundo 26. Se ve cómo Iturralde está muy cerca de la jugada y ve perfectamente el penalti sobre Luis Fabiano. Se lava las manos y hace como si no hubiese pasado nada. Para más inri tras el partido Sevilla Osasuna con toda la pajarraca que se terminó montando, As titulaba algo así como "Iturralde devuelve al Sevilla la liga que le robó en Mallorca". Cuando aquel sospechoso arbitraje tuvo lugar los titulares no pasaron de "el Sevilla pincha en Mallorca".
Desde luego ahora me entretiene más reirme de lo descarado de los montajes tanto federativos como mediáticos que la propia pasión por lo que en algún momento consideré un deporte.