
Old Trafford será el martes el escenario inigualable que alojará el juicio final del Barça esta temporada. Habiendo fracasado estrepitosamente en Liga y Copa, la temporada del equipo catalán acaba con muchas más sombras que luces. Sin embargo, conseguir llegar a la final de la Champions sería una buena recompensa para un aficionado que ha sufrido viendo en dos años cómo se desmontaba un equipo que lo tenía todo para marcar una gran época de resultados y títulos.
El Dream Team de Cruyff fue desmantelado después de perder una final de la Copa de Europa en Atenas. En el actual Barça es de esperar también una considerable renovación, consigan o no llegar a Moscú y lograr el máximo título europeo. Ante el Manchester United tiene una oportunidad de oro para redimirse ante la afición blaugrana, horrorizada esta temporada por partidos como el del pasado fin de semana en Riazor. A sabiendas de esto, el Barça ha reservado sus mejores momentos para los cruces de Champions, y en el Camp Nou ante la ordenada defensa de Ferguson se hartó de balón y de toque, pero sin efectividad.
Es el Barça un equipo que tradicionalmente ha apostado por un estilo de juego concreto, el de toque y ofensivo, y que le gusta jugar siempre así independientemente de quién tiene delante, siendo por lo general los equipos contrarios los que se adaptan para sorprenderle. Ferguson, como se dice en la película “La caza del Octubre Rojo” sobre los rusos, no va ni al lavabo sin tener un plan. Y este plan se vio muy claro desde el principio: no perder en el Camp Nou y vencer al contragolpe en Old Trafford, a sabiendas de que los hombres de Rijkaard no van a renunciar a su juego.
Es mejor no darle al rival lo que quiere. Suelo citar a menudo el libro de Cruyff “Mis futbolistas y yo”, que recomiendo a todos para entender la peculiar forma de pensar del entrenador del Dream Team, a veces con razonamientos aparentemente tan simples como absurdos, pero que siempre hacen reflexionar. En un pasaje de este libro, Cruyff recuerda que se enfrentaban al Atlético de Madrid, cuya mayor amenaza entonces era el delantero Manolo, del que todos destacaban su capacidad de desmarque. ¿Qué solución propuso el holandés para parar a Manolo? Pues no marcarlo. Así el Barça se llevó el encuentro y Manolo quedó diluido ante una defensa zonal y retrasada.
Por ello creo que el Barça debe entregar el balón sin complejos; presionar fuerte en el centro del campo, mantener las líneas, cerrar espacios y evitar ser sorprendidos al contragolpe. Tiene jugadores suficientemente rápidos y técnicos como para ser mortal al contraataque, y hay que pensar que a causa del resultado del partido de ida, y sobre todo por el juego mostrado por los ingleses, son los locales los que tienen más presión y la responsabilidad de ganar ante su afición.
Porque, como decía Groucho Marx, “estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”. No hay poner sobre el tablero el partido que Ferguson quiere. La Champions bien lo vale.


Comentarios
Totalmente de acuerdo! Lastima que tengamos un entrenador incapaz de mover un ápice un sistema de juego caduco. Rijkaard gracias por todo, pero ADIOS.