
Joan Laporta parece haber asumido ya que tendrá que pasar por las urnas en menos de un mes. Los más de 9.000 socios que han censurado su gestión aportando su firma al voto de censura puesto en marcha por Oriol Giralt, así lo han querido.
Sin embargo, el presidente azulgrana sigue sin tener muy claro por dónde van los tiros. Ayer iniciaba su particular campaña electoral en su primera intervención pública tras la pobre imagen que dio en la entrevista de TV3 nada más terminar la temporada, y volvió a equivocarse a la hora de elegir su discurso.
Laporta parece no haber entendido que los socios que han respaldado este voto de censura lo que le quieren dejar de manifiesto es que no están de acuerdo con su forma de llevar el club y, aunque sea una opinión muy personal, creo que la mayoría de ellos directamente a quien censuran es al propio Laporta, y no a su junta.
Y en cambio, el presidente culé, en lugar de intentar defender su gestión, que no fue nada mala en las tres primeras temporadas, aunque las dos últimas hayan sido desastrosas, sigue empeñado en atacar y atizar a unos enemigos que, por ahora, no son tales.
“Nosotros no nos hacemos fotos con criminales”, exclamaba ayer Laporta ante un grupo de peñistas y en clara alusión a Oriol Giralt, promotor de la moción de censura. Pero lo que no parece entender el máximo dirigente azulgrana es que a los socios no les preocupa ni les importa con quien se haga fotos Giralt. El voto de censura es a Laporta. El presidente no tiene rival en esta votación. Giralt únicamente ha puesto en marcha una herramienta a disposición de todos los socios en los estatutos del club.
Por supuesto, tampoco se olvidó del que fuera su mano derecha para llegar a la presidencia, Sandro Rosell, pero que ahora parece haberse convertido en su gran pesadilla. Dicen que Rosell tiene toda la maquinaria electoral preparada por si el voto de censura triunfara y se convocaran elecciones. Y por si acaso, Laporta ya le comenzó a atizar ayer.
El presidente azulgrana quiso cuestionar la supuesta vuelta al club de Rosell indicando que en la junta actual “todos tienen sus profesiones y ninguno mantiene intereses directos en el mundo del fútbol”, en clara alusión a la empresa de eventos deportivos que dirige Rosell y su relación con la multinacional Nike.
“Nuestros negocios no dependen de lo que pase en un campo de fútbol”, añadía Laporta, al que curiosamente no le importó esa faceta profesional de Rosell cuando le ayudó a ganar las elecciones y se trajo bajo el brazo a un tal Ronaldinho…



Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect