
La inesperada victoria del Rubin Kazan en el Camp Nou viene a subrayar lo que ya aplicó el Valencia en la pasada jornada liguera: el Barça es el equipo a batir, al que más mérito otorga sacarle puntos y al que los técnicos y los futbolistas aplican un mayor rigor táctico en su planteamiento.
Tanto el Valencia como el Rubin aplicaron unas consignas claras para tratar de detener el juego azulgrana: la primera de las claves es la presión sobre el centro del campo, así que la pelota se acerca o traspasa la línea medular, la obsesión es tapar el juego de los peloteros del centro del campo y tratar de obligarles a jugar en largo. Si sortean la presión, cosa que pasa muy a menudo dada la extraordinaria técnica y capacidad de movimientos de hombres como Xavi, Iniesta, Messi y compañía, los centrocampistas deben recular rápidamente y en orden para completar una doble línea defensiva más o menos estática, donde la anticipación es clave ante la velocidad del juego azulgrana, y donde el tiro lejano es el objetivo a conseguir por parte de los defensores.
El problema de esta táctica es el gran esfuerzo físico que requiere. En muchos casos, puede funcionar durante gran parte del partido pero puede ser no tan efectivo en los compases finales, cuando el equipo que defiende ha realizado mucho más desgaste y el que ataca puede llevarse el partido “por puntos” en los compases finales. Al Valencia se le vio bastante entero durante todo el partido y aunque perdió el empaque incicial, mantuvo la compostura para anular al Barça. Ayer el Rubin, aunque es un equipo rodado por el calendario de la liga rusa, llegó más justo de fuerzas al final y sólo algo de suerte evitó que el Barça sacara algo mejor de su quincena de llegadas al área.
Es normal que ante un equipo que lleva jugando cierto tiempo a un mismo estilo, los rivales le vayan tomando la medida, reajustando sus tácticas para contrarrestarlo. Por ello es comprensible que lleguen los primeros síntomas de debilidad a un equipo que a su vez hará el esfuerzo por reorganizarse para mantener su nivel. En concreto, el Barça deberá esforzarse por encontrar las llaves del cerrojo que semana tras semana van a encontrarse ante la mayoría de equipos.
Ayer noté mucho nerviosismo y caras largas entre los aficionados culés que llenaban el único bar con GolTV de la zona. Un nerviosismo no justificado por la trascendencia del choque, pero sí por el disgusto de los que no están nada acostumbrados a perder. Al final, el rosario de Kurban Berdyev pudo más que la cerveza a la que se agarraba con fervor mi compañero de barra, aunque fue mucho más que suerte lo que aplicó el técnico ruso sobre el campo.


Comentarios
Juas, ayer explicasteis que el entrenador de los rusos es musulmán, no creo que el amuleto que portaba fuese un rosario.
Un saludo desde: Día de partido: Ronaldinho, 4 años después.
La realidad es que es difícil que algún equipo pueda jugarle de igual a igual al Barça en el centro del campo, nadie tiene un par de jugadores como Xavi e Iniesta que se complementan tan perfectamente, diferentes y cada uno con sus virtudes, y que además tienen delante de ellos al que posiblemente es el jugador más desequilibrante del momento.
Es una batalla en las que hay muchas posibilidades de perder (Ferguson lo sabe) y es entonces cuando hay que buscar soluciones y armas que puedan contrarrestar las del equipo azulgrana, y ésas son las que has descrito, anular esa zona en la que el Barça no tiene comparación. Además Messi es un jugador que depende mucho del bloque, no es tan anárquico como lo puedan ser Cristiano Ronaldo o Ribéry, y si los dos bajitos no funcionan Messi lo tiene más complicado. Esto se podría aplicar a la selección argentina.
Hasta ahora han sido los equipos pequeños quienes han puesto en apuros al equipo blaugrana, pero habrá que ver si los equipos grandes, que también quieren tener el esférico, pueden jugar a maniatar al Barcelona y renunciar a una mayor posesión. El Valencia sería la excepción, pero se vió que en cierto modo Emery renunció al ataque confiando en Silva y Mata para la delantera, colocando a Mathieu, una lateral, de extremo, cuando podría haber sacado a Miku o a Zigic para sustituir a Villa.
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