
No traía el Real Betis muy gratos recuerdos a la parroquia barcelonista antes del partido en el Camp Nou. El equipo verdiblanco visitó el coliseo blaugrana la temporada pasada cuando Frank Rijkaard y los suyos se jugaban algo más que tres puntos, la Liga. En aquel encuentro de infausto recuerdo para los hinchas locales, Sobis, en el minuto 89 conseguía un gol, el del empate (1-1) que alejaba al FC Barcelona del título liguero. Esta vez, un Betis en precarias situaciones y con un Héctor Cúper que se transita peligrosamente por la cuerda floja supuso una inyección de moral para los culés, que de la mano de un persistente Henry y un francotirador llamado Ronaldinho se llevaron tres puntos que le sitúan, otra vez, a un punto del líder, el Real Madrid.
Si en la penúltima crónica me quejaba del pasotismo de Henry, Ronaldinho y el propio Barcelona en sí (hecho que se repitió el pasado jueves en Valladolid), esta vez toca romper una lanza a favor de los dos cracks barcelonistas. El francés porque ha intentado con ahínco lograr un gol que finalmente ha sumado a su cuenta particular, y el brasileño porque ha dado señales de vida y después de mucho tiempo no ha sido sustituido por Rijkaard, quien habrá observado que la magia del mejor futbolista del mundo hace dos años empezaba a relucir. Esta vez el rival, a priori, inferior, fue a posteriori una muñeca rota a manos de un conjunto, el catalán, que en la segunda mitad se volvió a gustar.
Y es que el primer tiempo fue un poco más de lo mismo que lo acontecido en las últimas jornadas. No fue hasta el cuarto de hora cuando el Barcelona se quitó el pijama y empezó a jugar un poquito a fútbol. Henry, que regresaba a la titularidad tras su ausencia en Zorrilla, dejaba entrever su hambre de gol con un testarazo que a duras penas detenía Ricardo. A continuación, el propio ariete galo enviaba al palo un disparo seco tras una bonita combinación al primer toque de los futbolistas locales. Poco después llegaría el primero de la tarde: el Betis sale en una de sus contadas ocasiones hacia el área de un tranquilísimo Víctor Valdés y el contraataque le cuesta caro: Iniesta, perfecto tanto en defensa como en ataque, sirve un balón en profundidad a ‘Titi’, que de ‘caño’ bate a Ricardo en un mano a mano.
En los vestuarios Ronaldinho preparaba la mejor de su artillería, que relució en un gran segundo tiempo barcelonista. A los siete minutos de la reanudación, Ronaldinho provoca una falta que él mismo se encargaría de ejecutar de brillante manera: lanzamiento a la vieja usanza del mediapunta, superando a la barrera y dejando boquiabierto a Ricardo. Era el comienzo de los mejores minutos del Barcelona, que dominaba a su antojo un Betis sin ningún recurso, fallón y esperando las embestidas como se podía. Messi se quiso apuntar a la fiesta con un gol que hubiese sido antológico. Calcado, o casi, al que le marcó al Getafe en Copa el curso pasado. Sin embargo, la carrera desde el centro del campo a la meta verdiblanca de la ‘Pulga’, más fuera que dentro durante los noventa minutos, se marchó por unos centímetros fuera. Antes Henry había fallado un gol cantado tras un rechace de Ricardo a un gran disparo de Xavi.
El recital en el Estadi no paraba y Ronaldinho intentó una chilena imposible que casi estuvo de lesionarle. A pesar de ello, el ‘10’ no dejó de probar fortuna y la suerte le sonrió en las postrimerías del duelo. Bojan, Márquez y Gudjohnsen también dispusieron de algunos minutos y el primero tuvo tiempo hasta de intentar sorprender con un fuerte golpeo lejano. Los cambios de Cúper, dando entrada a José Mari (¿qué fue de aquel chaval que deslumbró en el Atleti?) y Arzu no modificaron el esquema andaluz, que seguía a expensas de lo que su rival hiciese o dejase de hacer. Así, la guinda la volvió a poner Ronnie al batir de nuevo a Ricardo a balón parado. Dinho volvió a sonreir y el Barcelona encontró aquello que perdió ahora hace como unas tres semanas. Destacar la gran labor de un ladrón de balones llamado Touré Yayá, que tras su lesión vuelve a tener mucha relevancia en el equipo de Rijkaard.
De esta manera el Barcelona vuelve a pisar los talones al Real Madrid. Si hace unos días los madridistas estaban a cuatro puntos y degollando al Valencia, ahora la cosa ha dado un vuelco y los de Schuster están a un solo punto de los culés y del Villarreal, que sigue con un brillante inicio de temporada. El Betis, por su parte, se hunde en penúltimo escalón de la clasificación y corrobora que es un firme candidato al descenso.
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