
Tarde de fútbol en Italia. Se disputa en Roma la ida de la final de la Coppa Tim, la Copa de Italia. Una de las finales que se llevarán los grandes. Se enfrentan la Roma y el Inter de Milán por tercera vez consecutiva. Favoritos, los de Mancini. La gran temporada que han hecho, la plantilla, el entrenador “copero” que tienen y los antecedentes les avalan. En frente, una Roma que ha hecho una buena temporada, que está construyendo un buen proyecto y que desea esta Copa con más fuerza que sus colegas interistas. Este último factor ha sido clave en el partido.
El partido prometía espectáculo y buen fútbol, pero no tanto. El resultado ha sido escandaloso, inusual y hermoso. La Roma ha vencido por 6 a 2 en un Olímpico enloquecido. La mitad de la ciudad, la romanista, se ha quitado los fantasmas de Old Trafford. Y lo han hecho ante el mejor equipo posible, el campeón de Italia. Festival de goles y final, ¿sentenciada? Veremos.
Los interistas son la espada, el equipo duro, fuerte, que cuando te golpea, te corta de manera irremediable, sin posibilidad de remontar, de rehacerte para levantar la cabeza. Un conjunto que no duda, eficaz, que con una oportunidad acaba el partido y piensa en el siguiente. Una jugada a balón parado, una indecisión del portero, una genialidad de Ibrahimovic, todo les vale para cortarte y no poder reaccionar. No es una espada bonita, pero sí letal. Muchas veces no te devuelve la entrada de un partido, pero te regala un scudetto.
Al otro lado está la pluma, los romanistas. Son delicados, impredecibles, juegan al fútbol por ráfagas de buen juego, te pincha poco a poco, con velocidad, cambios de ritmo, técnica, llegada. El aspecto psicológico les afecta más que a los del Inter, pero cuando les ves jugar disfrutas. No son tan eficaces ni duros, pero es otra forma de jugar al fútbol. Cuestión de gustos. No es un equipo para ganar el calcio, todavía, pero sus ideas les gustan a todos. Y tienen una excusa perfecta, la pluma ha ganado a la espada dos veces esta temporada. Y esta última hace daño.
El partido empezó como acabó, con goles. En el minuto uno Totti ya hacía reír al Olímpico. De Rossi y Perrotta los hacen llorar, de alegría. En un cuarto de hora, la final parecía terminada. Pero los del Inter también tienen sus armas y un error de Pizarro provoca el primer corte de la espada. Crespo no falla. La Roma, a lo suyo, un fallo de Toldo provoca el cuarto, obra de Mancini. Se llega al descanso con espectáculo, goles y una Roma de aplausos.
En la segunda parte más de lo mismo. Goles, ocasiones y mucha velocidad. Panucci marca el quinto en un corner y Crespo le contesta. 5 a 2 en Roma. Duelo entre grandes, partido gigante. En los minutos finales otra vez Panucci marca el sexto y le dice a los nerazurri que si quieren esta Coppa, tendrán que meterles cuatro en la vuelta. El desafío puede resultar muy difícil pero los antecedentes lo hacen factible.
El verano pasado la Roma ganaba tres a cero en la Supercoppa de Italia. Los interistas acabaron ganando por cuatro a tres. Los romanistas saben que no hay que fiarse y ya han dicho que no hay nada ganado, y los interistas que será difícil la remontada. El primer round es de la pluma, pero que nadie se fíe de la espada.


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