
Mientras sus eternos rivales celebran que han ganado el mundial de clubes, el Inter de Milán encabeza la tabla clasificatoria sin miedo ni piedad. Como el año pasado, antes de navidad los interistas ya están varios puntos por encima de sus rivales. No porque éstos estén en crisis o sean mucho peores, sino porque el ritmo nerazurro es imposible de seguir. Sólo ganan, nunca ceden y siempre suman. Siete puntos les separan ya de sus únicos competidores este año, romanos y juventinos.
La emoción por el título comienza a desvanecerse, igual que el año pasado. Los interistas pueden matar el scudetto pronto, demasiado pronto. No es que la distancia sea amplia e inalcanzable, es que el equipo es imparable. No tiene dudas, posee una plantilla amplia, ganadora, experimentada y reforzada respecto al año anterior. No juegan un fútbol bonito ni digno de pagar una entrada, pero son una máquina de ganar. Y cuidado, que se escapan.
Mancini ha conseguido una mezcla de trabajo, juego físico y eficacia perfecta en cuanto a resultados. Juntando tantos ganadores, la dinámica y la gravedad te llevan a la victoria. El único que tiene talento puro y que puede hacer algo imprevisible es Ibrahimovic, pero cuando el sueco no está se gana igual. Con firmeza, garra y dinamita, los de Milán se pasean por los campos, ganando de manera fácil y aburrida.
Al tener tantos cañoneros, nunca se quedan sin disparar. Suazo, Crespo y Cruz acribillan sin piedad. Además, este año hasta Ibrahimovic marca goles. Detrás, una estructura de guerreros hambrientos y bien organizados. Materazzi, Zanetti, Stankovic, Maicon… ganadores, hombres de honor que sin el triunfo no quieren ni saben vivir. Ni el cansancio de la Champions ni la humana y comprensible relajación contra los pequeños les pasan factura.
Ni la Roma de violinistas ni la Juventus en construcción parece que puedan hacer nada por evitar otro título interista. Su única esperanza sería llegar con opciones a febrero, cuando vuelve la Champions, y esperar a que les pase factura. En definitiva, confiarse a la suerte. Porque son imparables en Italia. Y cuidado, que se escapan.
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Comentarios
El Inter, en nombres, siempre habia tenido un equipazo pero sin suerte… Despues del follon de la liga italiana, su scudetto se veia como facil por no tener enemigos… Ahora parece que se han puesto las pilas, los veremos lejos en champions este año?