
Ni el fuerte arranque de la Juventus, ni el campeón rearmado Inter, ni un Milan en declive. Actualmente la primera posición en la Serie A italiana lo ocupa un equipo que ya había casi olvidado sus últimos y efímeros tiempos de gloria a principios de los años noventa de la mano de los Mancini, Vialli o Vierchowod. Tras la última y trabajada victoria el pasado fin de semana ante el Inter, la Samp suma cinco victorias en seis partidos y mira a los grandes de Italia desde la primera posición, y un equipo con aspiraciones de mitad de tabla sueña ahora despierto con cotas más altas para la presente temporada.
Un cambio de carácter que se explica en gran parte por la aportación de uno de los jugadores más capaces de aunar talento e indisciplina, de maravillar tanto como decepcionar. Lo importante es no dejar indifierente, y Antonio Cassano lo sabe. Esta temporada incluso parece alcanzar cotas de madurez jamás vistas en el Talentino: admitido por el vestuario como uno de los líderes del equipo, llega puntual a los entrenamientos, se mantiene en buena forma física, trabaja para el equipo y se somete a las indicaciones de su técnico, un católico para quien el comportamiento recto es una ley de vida y que trata de explotar de Cassano su faceta más creativa y menos egoista. Ante el Inter por ejemplo, se vio elegado a una lucha por banda izquierda con la defensa interista por el bien del equipo. Como consecuencia, el de Bari lleva ya cuatro asistencias y un único gol y es sin duda uno de los jugadores desatacadísimos del arranque liguero del Calcio.
A su lado, asumiendo la responsabilidad del gol, otro de esos delanteros temibles si están en plena forma. Giampaolo Pazzini tiene el potencial para convertirse en el mejor delantero de Italia. Siempre lo ha tenido, pero diversas circunstancias han impedido su completo desarrollo. En la Sampdoria parece haber encontrado la confianza que necesita para volver a la selección, y Lippi sigue atento a sus evoluciones para preparar su vuelta al combinado nacional. Cassano y Pazzini son en potencia la mejor pareja de atacantes del calcio; será tarea del técnico Luigi Del Neri conseguir que mantengan el nivel.
Gigi Del Neri basa su juego en la simplicidad de conceptos: pone en liza su querido y clásico 4-4-2, pide a sus jugadores un ritmo rápido y deja rienda suelta al talento de sus atacantes, exigiendo a cambio un sacrificio en el trabajo colectivo. Si en el Chievo consiguió parte de sus éxitos gracias a la labor de los extremos Manfredini y Eriberto, en Génova intenta aplicar la misma receta con Semioli y Mannini, que lleva ya tres goles. Además, cuenta con un equipo a su medida donde se permite también introducir a jóvenes como Poli, Tissone, Ferri o Ziegler. La Samp es un equipo de lucha, generoso en el trabajo que va a dar guerra esta temporada.


Comentarios
El calcio ha bajado de nivel espectacularmente en los últimos años, ahora los equipos de media tabla y de la parte baja tienen jugadores absolutamente desconocidos y los grandes intentan pescar entre las migas de las grandes ligas, española e inglesa.
Un saludo desde Día de partido.
Y yo que me alegro por la Samp, siempre he tenido simpatia por este club ( quiza desde la final de Wembley en la que tenia un equipo que me gustaba muchisimo, Pagliuca era un fenomeno ).Bonita manera de decirle a los todopoderosos del Calcio como hacer bien las cosas sobre el terreno de juego, porque no juegan a nada! aunque ya sabemos que lo que rapido sube...espero que esta vez no! Saludos!
A mi me gustaba mucho Karembeu que aunque no gano ningun titulo con este quipo ya se le veia que era uno e los grandes jugadores de europa
Me esta sorprendiendo mi Samp en este inicio de temporada, del Neri esta haciendo un gran trabajo en un equipo donde destacan sobre manera Cassano y Pazzini pero al contrario de la temporada pasada están muy bien secundados por Semioli, Mannini, Palombo, Padalino, etc...
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