En verano de 1999 aterrizaba en nuestra Liga un auténtico desconocido para la gran mayoría de aficionados. El Alavés, con Mané al frente, buscaba refuerzos para una escuadra que tenía como principal objetivo salvar la categoría. Martín Herrera, Cosmin Contra, Óscar Téllez, Dan Eggen, Benito Anguas, Nan Ribera, Javi Moreno, Meho Kodro y un tal Martín Mauricio Astudillo se convertían en los principales fichajes del conjunto albiazul. Nueve años después, el único superviviente de aquél equipo, que llegó procedente de Gimnasia y Esgrima Jujuy y sustituyendo el regreso al Feyenoord de ‘Vitamina’ Sánchez deja el Alavés como una leyenda, como el gran capitán. Y lo hace porque la crisis económica que azota en Mendizorroza así lo dicta.
Aterrizó en Álava con 22 años y hoy, con 30, se marcha cedido a Osasuna, club que se hará con su ficha, el principal obstáculo para que su continuidad en el Alavés no se viese quebrada. Se despide el último integrante de aquella inolvidable final de la UEFA de 2001 en la que el ‘Glorioso’ hizo más que nunca honor a su apodo. Se marcha un futbolista que ha vivido en primera persona una histórica clasificación europea con casi final épico, el sabor dulce de ser líder de Primera, el amargo de descender en dos ocasiones y el de volver a ascender en otra. Nueve años en los que se hecho un hueco entre la afición y en un equipo que él capitaneaba. Una afición que lo idolatraba y que ahora le echará de menos.

Entre este martes y miércoles se disputaron los partidos de ida de los octavos de final de la Copa del Rey. Hoy cerrarán la jornada el duelo entre Real Betis y Real Madrid en el Ruiz de Lopera. Como suele ocurrir en estos casos, y al contrario de como se lo tienen montado en Inglaterra, el aburrimiento ha sido la nota predominante. Hace tiempo, muchos años, que la Copa apenas interesa a los clubes grandes, y parece que tampoco a la Federación. El formato es poco atractivo y sólo los modestos sueñan con alzarla, por lo que dan todo en cada partido, a sabiendas que la vuelta la disputarán en el campo del grande y que las opciones de pasar, a no ser que consigan una gran renta en la ida, son bastante remotas.
Ya parece una tradición: por estas fechas, Dimitry Piterman, presidente-entrenador-utillero-fotógrafo del Alavés, destituye a Chuchi Cos. Tirando de archivo, observamos que tal día como hoy hace un año, el entrenador o marioneta, según se mire, del club vitoriano
El personajillo Dimitri Piterman, ese hombre que piensa que por tener dinero puede jugar con las ilusiones y sentimientos de la gente, creyéndose que un club de fútbol es un juguete para pasar el tiempo, ha vuelto a hacer una de las suyas, y le ha tocado sufrirlo en sus carnes al ex jugador del Barça Lluis Carreras.
Con todo prácticamente decidido, y una última jornada partida en dos, este sábado nos dejaba sólo la emoción de la última plaza de descenso por decidir. Como si de un guión de suspense se tratase, la solución no la tuvimos hasta los minutos de descuento del partido del Espanyol, cuando Coro devolvió la vida a un equipo que se iba a Segunda. Un final lleno de dramatismo.
Hablando esta semana de la recordada final de la UEFA entre Alavés y Liverpool del año 2001, surgió el tema de por qué el club vitoriano utilizó una camiseta tan diferente a la suya habitual no existiendo coincidencia de colores con el rival. En aquella ocasión, el equipo babazorro empleó una equipación única en su historia y que jamás ha vuelto a utilizar, inspirada en los colores y el diseño de la clásica camiseta de Boca Juniors (algunos dicen que la franja amarilla iba a ser originariamente blanca, para así respetar los colores del club, pero finalmente no fue así). ¿Qué movió a los dirigentes vitorianos a cambiar su equipación para el partido más importante de su historia? ¿Fue una pura cuestión de márketing? ¿Fue bien recibida por los aficionados?
Lo cierto es que los aficionados suelen recibir con agrado las propuestas innovadoras en lo referente a la elástica de su equipo, máxime cuando se trata de grandes acontecimientos como aquella Final. Es una manera de recordar un hito histórico, difícilmente igualable para el club. Ayer vivimos un nuevo ejemplo con la camiseta empleada por el Sevilla para la final, una camiseta que ya es histórica.
Que un equipo no habitual en competiciones europeas dispute una final de la UEFA es algo digno de ser destacado y recordado. Que ese equipo, no sólo no sea un habitual en el continente, sino que además sea considerado como un equipo “ascensor” en su propia Liga, es ya algo que sobrepasa los límites de toda lógica. Después de sólo llevar tres temporadas en Primera División tras toda una eternidad en divisiones inferiores, el Deportivo Alavés alcanzó, contra todo pronóstico, la Final de la Copa de la UEFA de la temporada 2000/2001. De la mano de José Manuel Esnal “Mané”, el equipo vitoriano sorprendió incluso a su propia afición, dejando en la cuneta a Gaziantepspor, Lilleström, Rosenborg, Inter, Rayo Vallecano y Kaiserslautern.
Hasta cinco equipos vieron ayer pasar con alivio el tren de la muerte que lleva a Segunda División. El problema de la permanencia, múltiple y complicado hasta la jornada de ayer, se ha visto reducido a un único duelo en la próxima jornada.
Tras el
Llevamos ya varias jornadas de la segunda vuelta, y la lucha para evitar el descenso se presenta sin cuartel esta temporada. Cinco equipos empatados a 22 puntos, el colista con 20, el Racing duodécimo a sólo cinco puntos del descenso… y ningún puesto adjudicado a estas alturas, como ocurrió en otras temporadas. Por tanto, merece la pena echar un vistazo a lo que ha ocurrido este fin de semana a estos clubes que se hallan al borde del abismo.
