
El escritor checo Milan Kundera escribió que desde que supo de la cómica muerte del astrónomo Tycho Brahe (quien murió a causa de la explosión de su vejiga por la vergüenza de levantarse a mear durante una recepción en la corte de los Rosenberg), se obsesionó con el modo en que pudiera morir. Decía que llegó a tener auténtico terror a morir de una manera ridícula, y ser siempre recordado por aquello, en vez de por el conjunto de su obra literaria.
En un sentido parecido, ciertos filósofos han señalado que el ser humano es siempre proyecto, excepto cuando le viene la muerte. Para ellos, en el momento en que morimos, somos más nosotros, pues se terminan todas nuestras posibilidades. Ahora, en vida, podemos ser cualquier cosa. Sólo tras nuestra muerte, se sabrá definitivamente lo que fuimos.
En la carrera de un futbolista, la última imagen que deja es la que perdura. Es su último gesto, desde el cual sus seguidores recordarán su imagen, o sobre el que se apoyarán sus detractores. Si Zidane hubiera terminado su carrera con una lesión en semifinales, hoy su figura sería más grande que nunca. Francia habría perdido la final, y la ausencia de Zidane, habría agrandado aún más la sombra que ese enorme jugador proyecta. Sin embargo, el último momento de su carrera, como la cómica muerte de Tycho Brahe, empañará para siempre todo lo demás que ha hecho en un campo de juego.

Zinedine Zidane ha sido elegido
Sinceramente, me da igual, y estoy bastante harto del tema. El asunto de la expulsión de Zidane tras el
Villano en Inglaterra, ídolo de masas en buena parte del resto del mundo. Cristiano Ronaldo, jugador de quien existen más fotos en Google con el torso desnudo que con su camiseta, representa el más claro ejemplo de futbolista al servicio de una imagen.
Comenzamos aquí una miniserie sobre algunos jugadores y equipos de los que, en general, se esperaba más en el Campeonato del Mundo.
A la par que nuestra miniserie de
Se esperaba con gran expectación la actuación del sueco Zlatan Ibrahimovic en el mundial, pues a pesar de su horrible final de temporada con la Juve, es uno de esos futbolistas de los que siempre pueden esperarse perlas y diamantes. Llamado a ser el líder de la selección sueca, el futbolista de origen bosnio ha pasado sin pena ni gloria por Alemania. Su inexistente aportación ofensiva en el partido ante una Trinidad y Tobago que jugó mucho tiempo con diez fue clave en el ridículo nórdico, que no pudo anotar un sólo gol ante el bisoño equipo americano. Ante Paraguay Zlatan siguió desaparecido hasta que una lesión muscular le sacó del campo en el descanso. Sin él, Suecia cuajó ante Inglaterra su mejor partido del mundial, apelando a la fuerza y el poderío de dos tanques como Larsson y Allback. Ya se dice que los jugadores se miden tanto en las presencias como en las ausencias. Finalmente, en el encuentro decisivo ante Alemania, Ibrahimovic apenas tocó unos pocos balones, reducido a la obediencia por la doble M alemana. Se despidió del campeonato en el minuto 72 de ese partido, dejando el campo con la devastación en el rostro. Es un futbolista tocado por los dioses del fútbol, pero cada vez nos recuerda más a Kluivert, y no sólo por su forma de jugar.
Fernando Meira. Tras la grave lesión sufrida a mediados de la temporada por el deportivista Jorge Andrade, negros nubarrones se cernían sobre el eje de la defensa portuguesa de cara al inminente Campeonato del Mundo. La pareja habitual del indiscutible Ricardo Carvalho no se recuperaría a tiempo para estar presente en el torneo, y las dudas sobre quién sería su acompañante como central dividían al país vecino. 

