
La incógnita de Hugo Sánchez era real y comprensible a su llegada al Almería, no en vano el ex delantero centro, posiblemente el mejor de los 80 con permiso de Van Basten, a pesar de que había conseguido un Apertura y un Clausura con los Pumas, equipo al que le dio una distinción netamente ofensiva, venía de fracasar en su periplo con la selección de México, por lo que en principio, cuando Alfonso García decidió contratarle tras cesar a Gonzalo Arconada a finales de diciembre, algunos nos preguntamos si tomaba la opción más acertada.
Lo cierto es que el Almería no comenzó mal la temporada pero desde finales de noviembre encadenó un negrísimo balance que le fue acercando peligrosamente a la zona de descenso. García no dudó en cambiar la dirección y Hugo Sánchez en apenas dos meses y medio ha dejado claro que está más que capacitado para dirigir en España, no ya por el gran balance que ha conseguido su equipo (cuatro victorias, tres empates y tres derrotas), sino porque ha dejado claro cuál es su sello, tomando decisiones valientes, muy acertadas, sin duda.

Bien es sabido por todos que el tiempo no espera y mucho menos en el fútbol. Los proyectos dejan de serlo si la pelota, sea en el momento que sea, decide no entrar. Y si ésta no entra se lleva por delante a quién sea. Cada ocasión desperdiciada, cada remate a las nubes, cada intento con final en el limbo aumentan la impaciencia y ésta suele conllevar a decisiones impulsivas no siempre acertadas. Fruto de ese nerviosismo al que invitan los malos resultados el pasado fin de semana fue despedido el quinto técnico en lo que va de temporada: Gonzalo Arconada. En su lugar llega Hugo Sánchez, quien fue un fabuloso futbolista pero que como técnico todavía tiene mucho que demostrar.




