
¿Ha visto alguna vez a algún pianista correr alrededor del piano antes de empezar a tocar? En nuestra metodología tampoco damos vueltas alrededor del campo”
Para el Real Madrid, aquello de segundas partes nunca fueron buenas carece de significado. El equipo blanco ha vivido esta temporada tardes difíciles como las de Valencia o Santander, pero un gran porcentaje de sus victorias cuenta con goleadas en las que, tras una primera parte de mayor igualdad, finiquita el partido con una magnífica segunda mitad en la que el equipo blanco postra a su rival mediante goles y buen juego. El equipo de Mourinho no vence a sus rivales únicamente gracias a las individualidades o a la fuerza de su colectivo, sino gracias también a una gran preparación física. Cuando en el rival comienzan a desfallecer las piernas, el Madrid se mantiene firme.
Pero lejos de contar la plantilla blanca con un estricto plan de entrenamiento donde el trabajo sin balón es vital antes de tocar el esférico, la filosofía de trabajo de Mourinho y el preparador físico que le ha acompañado en sus aventuras portuguesas, inglesas e italianas, su compatriota Rui Faria, al que más que preparador físico considera “su complemento”, gira alrededor de la frase arriba mostrada: el balón es siempre el protagonista. Ambos comparten ideas y han creado y desarrollado su propio modo de trabajo, que les ha dado réditos en ligas tan diferentes entre ellas como las anteriormente citadas. No obstante no es un modelo rígido, sino que se adecúa a las características de cada una de las plantillas gestionadas. Lo realmente importante es que el futbolista se sienta identificado y comprometido con el trabajo.










