
A veces la vida golpea con fuerza y ocurren cosas que te hacen preguntarte cómo es posible que de verdad puedan suceder, pero como una flor nacida en el asfalto, de lo más oscuro puede surgir algo hermoso, de la más honda tristeza puede nacer algo que conmueva y quede para siempre como un bello recuerdo. Billy Sharp, futbolista inglés del Doncaster Rovers, de la segunda inglesa, perdió el pasado sábado a su hijo cuando sólo contaba dos días de vida. Para el partido que su equipo tenía que disputar el pasado martes ante el Middlesbrough, su técnico le ofreció descanso debido al trágico suceso, pero Sharp quiso jugar, quería disputar el partido para marcar un gol y dedicárselo a su hijo. Lo hizo, corrió hacia la banda y se levantó la camiseta mostrando otra debajo que contenía el siguiente mensaje: “That’s for you, son” (esto es para ti, hijo).
No sólo su entrenador, sino también sus compañeros procuraron convencerle de que lo mejor era no disputar el partido, pero él lo tenía claro. Saltó al terreno de juego y lo hizo como capitán. Antes del partido, Doncaster Rovers y Middlesbrough aplaudieron durante un minuto en memoria de Louie Jacob Sharp, su hijo. Cuando tan sólo habían transcurrido catorce minutos de partido, Billy enganchó de volea un balón caído del cielo para marcar el tanto que adelantaba a su equipo en el marcador. Fue además un golazo. Billy Sharp pudo de esa manera hacerle a su hijo el regalo que ansiaba. El árbitro, consciente de la situación, se olvidó por un instante del reglamento y no mostró la tarjeta amarilla que se enseña a los futbolistas por levantarse la camiseta. No era el momento. Las aficiones de ambos equipos no dudaron en aplaudir el tanto marcado por el futbolista inglés de 25 años. El Doncaster Rovers perdió finalmente el choque por 1-3 pero, por un día, eso era lo de menos.










