El Real Madrid cumplió con su deber al vencer por 5-1 al Athletic de Bilbao. Un resultado engañoso, ya que las dificultades que encontraron los locales fueron directamente proporcionales a los méritos de un Athletic muy guerrero. Los de Caparrós se pasaron casi todo el encuentro metidos atrás, pero excelentemente organizados y tapando bien los huecos a un Madrid que, con las bandas de adorno, se ahogaba una y otra vez en la disciplinada maraña bilbaína.
Un Athletic que, a pesar de quedarse injustamente con diez jugadores por la expulsión de Amorebieta, siguió dando guerra hasta lograr el empate por mediación de Yeste, tras fantástica jugada personal. Sin embargo, y a pesar de la buena labor de los visitantes, uno era consciente de que tarde o temprano llegarían los goles madridistas. Y aunque se retrasaron más de lo esperado, vinieron en una oleada. Al gol de Ronaldo de penalti, se le unieron los de Higuaín, Ramos, Benzema y Marcelo. Al Bernabéu sólo le quedaba esperar noticias del Sánchez Pizjuán, con la esperanza de que se concretara la milagrosa remontada sevillista. Sólo necesitaban un gol para alcanzar el liderato, pero no hubo suerte ni parece que la vaya a haber. Parece imposible que el Barça se pueda dejar algún punto en casa ante el Valladolid.



Sin rencor, con una ovación, con un alarde de olvido o simplemente de apoyo hacia el eterno 23 blanquiazul. Así recibió Cornellà-El Prat a Raúl Tamudo el día de su regreso a un campo de futbol después del toma y daca que mantuvo no hace mucho con el club y que le valió para ser excluido de las últimas cuatro convocatorias de Pochettino. El argentino lo incluyó en la lista para el choque ante el Getafe, en el que el Espanyol debía remontar un 2-0 en contra si quería pasar a octavos de la Copa del Rey. Sin embargo, no bastó la presencia del veterano ariete para dar la vuelta a la eliminatoria. Pese a sus ganas e involucración, los pericos sólo empataron a uno ante el cuadro de Míchel, que además se pusieron por delante gracias al tanto de Soldado. Iván Alonso empató antes del camino a los vestuarios, pero en la reanudación el marcador ya no se movió y en la siguiente ronda estarán los azulones.
Demasiado tarde despertó el Atlético en San Mamés, y, aunque lo hizo, la suerte volvió a mostrársele esquiva. Esa misma suerte que ayer optó por convertirse en madera y echarle una manita a Iraizoz, con quien se mostró más solidaria que nunca. El cuadro ahora entrenado por Quique Sánchez se llevó un tremendo palo en un campo difícil, pero que últimamente no se le daba nada mal. En realidad, no fue sólo un palo, sino tres, los que impidieron que Maxi, Forlán y Agüero saldasen las cuentas pendientes con ese final feliz que tan maldito se presenta. Eso es, el gol; el único injusto con los colchoneros, aquel que tantas veces le salvó se encaprichó esta vez con agrandar sus penas. Y fue injusto el gol, pues no se puede asegurar que también lo fuese el fútbol; eso es algo que aún le queda grande a este equipo.




