
El Atlético parece ir recuperándose poco a poco de una nefasta racha de resultados. Aunque los del Manzanares lo hacen a su forma, alternando buenas actuaciones como la de este último fin de semana ante el Villarreal, al que ganó por 3-1, con partidos malos que salvó con empates in extremis, como ante el Getafe o el Sevilla. Es su forma de hacer las cosas porque, no nos engañemos, ni siquiera el año pasado que los del Manzanares conquistaron la Europa League su fútbol era mejor. Pero, ante la escasez de buen fútbol, los de Quique Flores deberían haber respondido con otras herramientas que este curso no les han funcionado.
Dejemos a un lado las polémicas, que en Atlético las hay ahora mismo por todos lados, desde lo económico e institucional hasta lo íntimo, lo que ocurre en el vestuario. En otras ocasiones ya hemos mencionado estas circunstancias. Centrémonos en los resultados, que, insisto, es lo único en que se basa un equipo al que le faltan fundamentos de otro tipo. Ha dicho su centrocampista Tiago en rueda de prensa, unas declaraciones que ha recogido el diario Marca, que teme “que el equipo vuelva a las andadas”. No es para menos. Es lo que temen, y lo que se temen, los seguidores colchoneros.

Fran Mérida llegó el pasado verano al Atlético de Madrid con la etiqueta de jugador creativo, como una posible solución a los problemas rojiblancos en el centro del campo. Y lo cierto es que el joven futbolista tiene calidad. Sin embargo, es curioso comprobar que no ha tenido el protagonismo que debiera pese a la falta de constructores de juego de que adolece el conjunto madrileño.
Como escribir no es sino mi forma seria de hablar recapacito lo suficiente antes de hacerlo. Y después de darle muchas vueltas a la relación actual que mantienen Diego Forlán y, especialmente, un cierto sector de la afición del Atleti caigo en la cuenta de que ha habido errores de ambos lados, pero sobre todo por parte del jugador. Todo delantero vive del gol y Forlán, pese a alguna mala racha anotadora, ha sido muy efectivo: 93 goles en 176 partidos oficiales como rojiblanco. Su rendimiento no siempre ha sido óptimo pero ha estado a la altura de lo que el club pretendía cuando le fichó en 2007. Incluso ha superado las expectativas, pues con sus goles impulsó al Atleti a la Champions y lo hizo campeón de la Europa League. La grada, en señal de agradecimiento, inmortalizó su figura al grito de U-ru-gua-yo. Pero hay rencillas que estropean un vínculo que nunca ha sido verdaderamente estrecho. Goles y vítores; silbidos y gestos de desprecio. Forlán y la grada del Calderón.





