
El Mundial de Sudáfrica lo acapara todo en el mundo del fútbol. Por suerte o por desgracia eclipsa los fichajes de la inmensa mayoría de clubes, elecciones a la presidencia y ascensos a Segunda y Segunda B. El Mundial se lo come todo, como si no hubiese otro fútbol que no interesase, como si no se llenaran campos de fútbol en su momento más álgido para el aficionado. Ese torneo internacional que se juega cada cuatro años tiene todas las luces apuntándole y eso que todavía está por estrenar.
Mientras el Mundial coge forma los clubes mueven ficha. Los hay que no paran y otros que van con calma. El Atlético de Madrid se sitúa en un ritmo medio. Ha comenzado haciendo algo imporante: sin prisa pero sin pausa y con una lógica orden. Desde luego ya tiene mucho ganado con eso. Ha comenzado bien, renovando a Quique Sánchez Flores y haciéndole ver que para la próxima temporada puede haber un buen grupo, a juzgar por las palabras del técnico rojiblanco.


Un gol de Diego Capel en el inicio, y otro de Jesús Navas que ponía la sentencia a poco del final, han dado la victoria al Sevilla FC en la Copa del Rey ante un Atlético de Madrid que acusó el cansancio acumulado durante toda la temporada. Ese primer gol a los cuatro minutos puso el partido muy cuesta arriba a los de Quique Sánchez Flores, mientras que el Sevilla solo tuvo que emplearse a fondo en defensa para lograr la quinta Copa del Rey de su historia.
Tras haberse visto
Son 180 minutos divididos en dos encuentros. Una semifinal a doble partido con un billete a Hamburgo en liza. Unas ganas de rememorar viejos laureles. Ganas de regresar a un pasado que se detuvo con la conquista del Doblete y que desde entonces no sabe lo que es celebrar un título. Desde el curso 1995-1996, con Radomir Antic en el banquillo y cracks sobre el césped como Molina, Caminero, Pantic, Simeone, Kiko o Penev, el Atlético de Madrid no tiene en sus manos la posibilidad de alcanzar un éxito como el de aquel equipo.

