Analizar los partidos del Real Madrid está empezando a ser muy repetitivo. Los guiones son siempre tan semejantes que uno parece estar viviendo en un bucle. Un bucle que habrá que esperar al 10 de abril para romper, porque por enésima vez hay que decir que esta Liga se decidirá en buena parte en el duelo del Santiago Bernabéu entre merengues y culés. El motivo es simple: el resto de rivales son tan inferiores que no alcanzan casi ni para dar un susto. La barbaridad de 74 puntos que poseen ambos no señala la igualdad entre los dos, sino la limitación del resto de equipos de la Liga española.
Los culés tenían marcada en el calendario la visita del Atlético de Madrid como una buena oportunidad para recuperar el liderato, pero tampoco hoy ha podido ser. El Atlético se adelantó en el marcador con un gran gol de Reyes y conservaron esa ventaja al descanso, pero el poco peligro creado por el Real Madrid no había sido fruto del orden colchonero y su defensa, simplemente era que los de Pellegrini no se habían puesto manos a la obra todavía.

Algo ha cambiado en el Atlético de Madrid. Al menos, el conjunto rojiblanco no parece ahora ese equipo ramplón, torpe y desesperante que era hace no muchos partidos atrás. Las piezas siguen siendo básicamente las mismas, pero la incorporación del portugués Tiago en el 

El Valladolid vive, temporada tras temporada tras subir a Primera en 2007, a caballo entre la zona templada, los puestos de descenso y alguna posibilidad, durante el transcurso de la misma, de acariciar la franja europea. Es en esta época, y después de un mal resultado a poder ser, cuando empiezan a asomar las dudas sobre el equipo y su capacidad para salir del bache. Pero el cuento vallisoletano suele siempre terminar en final feliz, con las metas alcanzadas. Como sucedió en 2008, como ocurrió en 2009 y como muy probablemente vuelva a pasar este curso.
El Atlético de Madrid ha conseguido ante el Español su segundo triunfo liguero (4-0), y lo ha hecho evidenciando una notable mejoría. La victoria permite a los rojiblancos salir de la zona de descenso, aunque no es esto lo único importante. Por primera vez, al Atleti no le pareció descabellada la idea de jugar al fútbol, de sacar el balón controlado con paciencia, de procesar con criterio las jugadas; y todo esto, pese a tratarse de trazos desvaídos, le permitió ser superior a su rival. Además, acompañó la faena con una presión constante y un gran trabajo defensivo en todas sus líneas; sin duda, una gran noticia —y también una noticia, a secas—. No lo es tanto que Agüero completase un partidazo, marcando dos goles (uno de falta) y dando dos asistencias, conectando con Reyes y desquiciando a los defensas rivales.
Esta noche, a partir de las nueve, pocos hablarán de lo que haya sucedido en el resto de la jornada. Está claro que el 

