Todo a una carta. Así se tendrá que jugar el Sevilla su pase a cuartos de final de la UEFA, después del raro y extrañísimo partido que se vio ayer en el Sánchez-Pizjuán. Dicen que en el fútbol la justicia no sienta cátedra, que al final lo que cuenta es lo que refleja el marcador. Y el luminoso reflejó un empate a dos, en un encuentro que se le puso de cara a los hispalenses, cuando antes de que se cumpliera el minuto 10 ya ganaban por 1-0, gracias a la velocidad de Kerzhakov y al acierto desde los once metros de Martí. A pesar de eso, nada acabó siendo lo que parecía.
Las sonrisas se dibujaron en la grada. Las manos del respetable no cesaban de frotarse. Parecía que la empresa iba a ser pan comido con el primero de la noche. Alfaro, otro canterano, tuvo el segundo en sus botas. Falló y acto seguido el Shakhtar igualó la contienda a la salida de un córner con un garrafal fallo defensivo de los locales. A pesar de que el Sevilla se volcó de ahí al descanso, e incluso estrelló el balón en el palo, no pudo marcar el segundo y ver como tras la reanudación los ucranianos llegaban otra vez al área y provocaban un penalti que transformaba Matuzalem. Todo se ponía feísimo y Juande movía el banco, sacando a escena a Luis Fabiano y Maresca. El italiano fue fundamental. Aporto rigor al juego, demostró que está para más minutos y se inventó una pena máxima que el mismo transformó cuando llegaba el ocaso del choque.
El empate, cuanto menos, hizo justicia, porque el Sevilla, aunque no tuvo su mejor noche, sí buscó el choque. Su rival, en cambio, no hizo nada, no buscó nada y sacó un empate más que positivo. Visto lo visto, hay dos lecturas. La primera: los andaluces son muy superiores y si tienen su día en Donestck pueden pasar por encima de sus rivales. Segunda. El Shakhtar ni siquiera necesitó despeinarse para meter dos goles en Nervión. ¿Y si le da por jugar bien?

El gran beneficiado de los equipos españoles con los cruces de UEFA de octavos de final ha sido el Espanyol. Los de Valverde se verán las caras con el Macabbi Haifa, que ha dado la campanada cargándose al potente CSKA de Moscú de Dani Carvalho y Wagner Love. Los israelitas ganaron por 1-0 en su casa e hicieron bueno el empate conseguido en tierras moscovitas hace una semana. Para colmo, el Espanyol cerrará la eliminatoria en casa. No obstante, mucho ojo con el Maccabi, que se ha cargado a un coco y cuenta con un jugador muy a tener en cuenta, el argentino nacionalizado hebreo Colautti, delantero que dio esta noche el gol del triunfo a su equipo y que es el auténtico referente del conjunto que ha roto todas las apuestas en esta ronda.
Muchas veces el destino es así de caprichoso. Y si hablamos de fútbol, el fenómeno aumenta considerablemente. El Reyno de Navarra esta noche veía como otro sueño europeo se le escapaba por enésima vez. Empataba el Osasuna con el Girondins de Burdeos a cero. Quien marcara se llevaba el gato al agua, pero el gol se resistía. Es más, los españoles habían ido de más a menos e incluso los galos rozaban más el triunfo en la segunda mitad. Se llegó a la prórroga. La afición, totalmente volcada, se mordía las uñas. El reloj seguía avanzando y el conjunto de Ziganda buscaba la heroica a la desesperada, empujado por el incansable aliento de los suyos. Había que evitar los penaltis como fuera. Y en esas, a un minuto del final, el sevillano Corrales se sacó un buen centro desde la izquierda y apareció un iraní, el primer iraní que ha recalado en la Liga, de nombre Javad Nekounam, para mandar el cuero a la red con su testa salvadora y desatar el delirio del sufrido público rojillo. Sí, un iraní, que demostró una vez más que esto del fútbol no entiende de fronteras y que incluso de ese país gobernado por ayatolas que tan mal cae por Washington puede salir un joven de 26 años y hacer las delicias de miles de personas que culturalmente no se parecen en nada a él, como si en pleno mes de febrero se escuchara el chupinazo de los Sanfermines. ¿No es increíble?
Disputados ya los partidos de ida de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA, podemos sacar varias conclusiones, de las cuales todas buenas para nuestros equipos españoles. La primera y la más importante es que en la actualidad España es el claro dominador en el fútbol europeo. Los equipos de nivel medio en nuestro país son superiores a los de la mayoría del resto de ligas europeas.
El partido
Dinámica negativa la que vive el Celta de Vigo en estos momentos. Y es que son la friolera de nueve jornadas consecutivas sin conocer la victoria las que han llevado al conjunto gallego a codearse con los equipos que luchan por evitar el descenso. En la actualidad el cuadro celeste ocupa la decimoseptima posición de la Liga, con simplemente dos puntos de ventaja respecto al Levante, tercero por la cola y que si acabara hoy el campeonato descendería a Segunda División.
No es precisamente que a los equipos españoles que participan en la Copa de la UEFA, les haya tocado peritas en dulce en el sorteo de los dieciseisavos de final, pero tampoco es para estar descontentos. Sevilla-Steaua de Bucarest, Celta de Vigo-Spartak de Moscú, Osasuna-Girondins y Espanyol-Livorno son los emparejamientos. Rivales con nombre de sobra conocidos, pero que ni por asomo alcanzan el nivel de sus mejores tiempos.
Estaba claro el objetivo del Celta de Vigo para este partido a domicilio contra el Palermo. No perder. El empate le era suficiente para plantarse en la siguiente ronda de la Copa de la UEFA, y así lo ha hecho tras cosechar un empate por 1-1. A pesar de ello el Celta salió a ganar el partido, conscientes de que especular con el marcador sería un error, y merecedores fueron de llevarse los tres puntos, aunque al final sufriera un poco más por el empuje inevitable del Palermo que por ocasiones claras.
La jornada de Copa de la UEFA ha resultado redonda para los representantes españoles, ya que todos han saldado sus encuentros con victoria. Con ello Espanyol y Sevilla han firmado su pase a los dieciseisavos de final, mientras que Celta y Osasuna se lo jugarán todo en el último partido.


