
Nunca os echéis atrás cuando veáis una apuesta tan clara. Sobre todo, si hay dinero de por medio. Cuando en varios informativos hicieron referencia a las apuestas para la primera jornada de Liga, me sorprendió que se pagara a más de dos euros y medio que Raúl marcase el primer gol de la temporada. Lo tenía claro, no podía ser otro. No aposté, y me acordé cuando el siete inauguró la cuenta goleadora de Primera División. El Real Madrid debutó con victoria en su debut liguero, y Raúl salió como el gran beneficiado de la superproducción que ha montado este verano Florentino Pérez.
Sé de algunos que me machacarán y me dirán que siempre acabo hablando de Raúl. Pero es inevitable, por lo menos hoy. Como mínimo es noticia que un jugador de técnica limitada y de 32 años de edad haya tenido una actuación más destacada que su compañero en la delantera, un chaval de 21 años con un talento abrumador; y que el fichaje más caro de la historia del fútbol, que aúna todos los requisitos que necesita un futbolista para ser el mejor de la historia.







No es por amargar la fiesta a valencianistas ni deportivistas, pero si ante rivales de mediocre nivel como el Saint Etienne o Nancy se pasan los apuros que se pasaron anoche en los enfrentamientos de los nuestros en Copa de la UEFA y que casi termina con la precipitada participación de los blanquiazules, no quiero imaginar qué puede suceder frente a los posibles contendientes con los que se toparán en los dieciseisavos de final, todos ellos procedentes de la Champions League.

